La exhibición de los encantos físicos es incontrovertiblemente provocativa, pero no para el amor sino para el sexo. Es a éste a lo que invita Bueno, desde ha bastante tiempo al sexo también se le llama amor.
El acto sexual ha pasado a llamarse <hacer el amor>, cuando lo que se practica es sexo y, generalmente, sin otro ingrediente que el deseo, sin otra índole de atracción En nuestros días de tanto prurito de exhibirse es difícil el amor. Cierto que muchas bellas lo son únicamente de cuerpo, e ir con ellas más allá del deseo implica emprender un camino muy peligroso, porque suele ir a un paraje sombrío, triste, cuando no dramático. Ello cabe afirmarlo con referencia a la mujer y al hombre.
Poco vale una cabeza hermosa cuando no tiene seso, no pas de ser un bustoSi está acompañada por un escultural cuerpo, no pasa de ser una escultura, con el agravante de un busto y/o una escultura que hacen daño. Ello es tan triste como tener un alma bella y una fisonomía fea o un mal tipo. ; siempre nos causará penosa impresión. Marianela -en la novela de Pérez Galdós convertida por los Hrnos. Álvarez Quintero- o 'Cyrano de Bergerac', en la obra del dramaturgo Edmond Rostannd, que inmortalizó al triste poeta por su fealdad física: una enorme naríz. . Ya no hay Roxanas, aunque se haya dicho que la mujer se enamora por el oído. Ni siquiera la mujer inteligente -que las hay aun cuando Schopenhauer defina a la femina como 'animal de cabellos largos e inteligencia corta'- acoge o acepta al hombre inteligente e nstruido, si su talento no va unido a otras cualidades que ella valora principalmente. Como dice Jardiel Poncela, 'lo único que a la mujer le interesa de l cabeza del hobre es el pelo'. A la belleza física -aunque se haya dicho lo contrario, también la m ujer se enamora por los ojos- antepone la la situación económica. ¡Ésta sí que enamora!, nada deslumbra tanto como el brillo del oro.. Y más al pobre, mujer u hombre., que, como dice el recién citado autor, 'no hay nadie que viva tan preocupado por el dinero como como los ricos, a excepción de los pobres'.
Por lo que a ellas se refiere, nuestro Premio Nobel en Medicina Santiago Ramón y Cajal, en su delicioso librito -el diminutivo atañe solo a la extensión- titulado 'La mujer', expone:
En el diccionario de la mujer "querer", no tiene, en la mayoría de los casos, más acepción que "estimar", es decir, "valorar".
Es, evidentemente, de un gran sentido práctico, aunque de corto alcance, y a pesar de ello... 'Poesía eres tú', que exclama Bécquer.Napoleón Bonaparte dira: 'Dios quiso ser escritor: su prosa es el hombre, su poesía, la mujer'. Se trata ante todo de que el hombre la poetiza, así Quevedo, en 'Los sueños', cuando escribe:
De acuerdo si esta hermosura es de cuerpo y alma. Pero recordemos que también objeta:Quien no ama con todo sus sentidos a una mujer hermosa, no estina a la naturaleza su mayor cuidado en la mayor obra. Dichoso es el que halla tal ocasión y sabio el que la goza.
Las mujeres son tales que, con sus ruinadades, con malos tratos y peores correspondecias,, les dan ocasiones de arrepentimiento cada día a los hombres.Nuestro enamorado poeta -'polvo seré, mas polvo enamorado'- hace, por supuesto, alusión a la generalidad del sexo.
El aserto de lord Byron: 'Maldición: No podemos vivir con ellas, ni sin ellas', ha de interpretarse como regla general, las excepciones son: vivir con ella a gusto, es decir, 'según conviene, agrada o es necesario', o vivir sin ella a gusto. Importante es, desde luego, la homogeneidad de la pareja, pero no lo es todo, ni mucho menos,
Enamoramiento inteligible.
Enamorarse es sentirse encantado por algo.
y algo solo puede encantar si es o parece
ser perfección.
- Ortega y Gasset -
¿Cómo no ha de enamorarse quien a su altura esté para percibir su valía en todo, de mujeres como Scherezade? Indefectiblemente ha de enamorar su belleza física, cultura, bondad, Véamos su descripción en 'Las mil y una noche' :
Había leído mucho y poseía una memoria prodigiosa. Había estudiado filosofía, medicina, historia y bellas artesy componía versos mucho mejor que que los más celebrados poetas de su tiempo. Además, su belleza era perfecta y su corazón solo albergaba los sentimientos más nobles y generosos.En este índice de valores, ocurre que hoy día los de índole moral se cotizan a la baja. El saber, de nada vale, y en cuanto a la bondad constituye una pega tremenda en la relación entre hombre y mujer. Cuando solamente se halla en uno de los dos, el otro está perdido, será la víctima propiciatoria, en ella fácilmente su otrora enamorado, o su otrora enamorada, su maldad, su crueldad, que ésta es el placer más antiguo de la humanidad, según Nietzsche, y en el que el hombre, dicha sea genéricamente, supera a las bestias, en opinión de Gracián.
En cuestiones de amor es mucha la hipocresía que se desplega; yo no sé si, como suele decirse, la mujer es actriaz a nativitate, de nacimiento,, lo que no gnoro es que hay también buenos actores, tanto más fingimiento cuanto peores somos, porque más necesitados estamos de practicarlo -como el más corriente y vulgar es el más necesitado de darse importancia. La mentira es el arma defensiva de los malvados, sean inteligentes o tontos. En este sentido el gran compositor Amadeo Vives, que no solo escribía en el pentágrama, consignó en uno de sus artículos que 'los malos son los que poseen una más profunda intuición de los caminos de la simulación y de la farsa. Hay personas imbéciles para todo lo demás y geniales para la maldad'.Bécquer en su Rima XXXV lanza un lamento de desengaño:
¡No me admiró tu olvidp!Aunque de un día,
me admiró tu cariño mucho más,
porque lo que hay en m´que vale algo,
eso... ni lo pudiste sospechar.
Prueba fehaciente de la falta de enamoramiento.


