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viernes, 12 de febrero de 2021

ACERCA DEL FEMINISMO

En el Diccionario Ideológico de Julio Casares se define el feminismo como "doctrina social que tiende a conceder a la mujer derechos reservados hasta ahora a los hombres". Sus orígenes son remotos, pero se da generalmente como fecha de su data la de la de la celebración en París Congreso Feminista Internacional (1878). Diez años después en Washington se construye en el Congreso Internacional de las Mujeres, asimismo la Federación de Consejos Nacionales y de Uniones Femeninas. En 1869, Stuart Mille, erigiéndose paladín del feminismo, habla consignado las aspiraciones de la mujer, que pueden resumirse así:

1ª. De carácter económico. (Derecho a ser admitida en cualquier profesión) 

2ª. De carácter jurídico. (Igualmente de derechos con el hombre) 

3ª. De carácter político. (Derecho a votar y ser elegida para desempeñar cargos políticos).

No voy a tratar de cuándo ha conseguido en leyes laborales, en el Código Civil y en el sufragismo o derecho al voto, sino del acaecer histórico en nuestro país, tan reacio al emancipamiento de la mujer, tan machista.

Como obras precursoras de este movimiento social, recordemos "Feminismo", de Adolfo Posada; "Feminismo en España", de Concepción Sáiz "Crónica del Feminismo", de María Goyri, etcétera. Pero hasta el final de la 1ª Guerra Europea el feminismo carece de verdadero impulso; es entonces cuando surgen como entidades feministas la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, de la que es presidenta María Espinosa; la Unión de Mujeres Españolas, presidida por la marquesa de Ter; La Mujer del Porvenir y la Progresista Femenina, en Barcelona; Liga Española para el Progreso de la Mujer, la Sociedad Concepción Arenal, ambas en Valencia.

¿Qué pasa en Madrid? La mujer empieza a dar conferencias invitada por la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación María Espinosa trata de 'La mujer en la historia y en la legislación'. Vendrá enseguida el mitín de la Asociación Social Femenina, celebrado en el Conservatorio, en el que, entre otras señoras, intervienen la citada marquesa de Ter, María de Maeztu y María de la O Lajárraga. La hermana del autor de 'Defensa de la hispanidad' -obra que debiera leer todo español para que ninguno dejara de encontrarse orgulloso de serlo-, doctora en Filosofía, consejera de Instrucción Pública hasta la guerra civil, es la fundadora del primer club de mujeres, de España, llamado Lyceum Club. (Si se me permite una digresión, consignaré que todo aquel que posea algún rudimento en Pedagogía conoce su célebre principio: 'Es verdadero el dicho antiguo de que 'la letra con sangre entra', pero no ha de ser con la del discípulo, sino con la del maestro').


Se impone hacer alguna referencia a María de la O Lejárraga. Nació en San Millán de la Cogolla, donde está ubicado el Monasterio de Yuso y el Monasterio de Suso; en el primero, como es notorio, se fija geográficamente el nacimiento del idioma español ; en el segundo rimó González de Berceo sus nueve poemas religiosos . Bonito, muy bonito, el paisaje que se divisa de Nájera a San Millán especialmente cuando al aproximarnos aparece el valle de Cárdenas; los pueblos que cruzamos son Cárdenas, Bazán, y Berceo, patria chica éste de nuestro citado primer poeta de la lengua castellana. Berceo y San Millán apenas distan un par de kilómetros. La señora Martínez Sierra fue bautizada en la misma pila que el autor de 'Milagros de Nuestra Señora', y ciertamente que no desmereció su cuna ni su pila bautismal.

Plaza entrada Monasterio de Yuso

Pero esta insigne feminista prefirió quedar en el anonimato como autora -¡no vale mayor revelación como esposa ejemplar!-. Estaba casada con Gregorio Martínez Sierra que tras su éxito -el de ella realmente- de 'Canción de cuna', estrenada en el Teatro Lara en 1911, y de 'Primavera en otoño', que lo fue en el de la Princesa, se hace empresario del Teatro Eslava dando comienzo su brillante etapa teatral con la actriz Isabel Garcés. En 1941 'Canción de cuna' fue filmada en Argentina, interpretada por la Bárcena. El matrimonio Martínez - Lejárraga escribía y escribía; lástima que esta escritora "perfecta casada" de origen humilde, manchara su brillante ejecutoria literaria con una política de ideas disolventes, marxistas, a pesar de haber alcanzado bienestar, incluso vivir suntuosamente, y a pesar también de su inteligencia y cultura y bondad. Sigamos, en fin, la trayectoria del feminismo en España.


Feminista sumisa

Doña Esperanza María Torres, marquesa de Lucas de Tena, organizó en el Eslava -1917- unos festivales artísticos para la protección del trabajo de la mujer, festivales en los que pronuncia una conferencia Martínez Sierra rechazando la pretendida implantación de la igualdad sexual entre la mujer y el hombre, pero, por otra parte, muy halagador, muy clasista, dice: 'Musas..., inspiradoras... ¡no las hay! El consejo solo es eficaz entre iguales". Adiós la idea bella, idealizadora, de la mujer propulsor. ¿Son las Beatrices las que hacen a los Dantes o los Dantes a la Beatrices?, conforme la discusión sostenida entre Franz Liszt y su amante la condesa Marie d' Argoult. La mujer propulsor no es creación del Romanticismo, es de siempre, mas ello excede nuestro tema.

Franz Liszt y la condesa María d'Argoult
 
En los festivales de referencia intervinieron también los hermanos Álvarez Quintero leyendo uno de ellos su conferencia titulada: 'La mujer española', en la que se muestran como rotundo antifeministas: 'No somos partidarios del feminismo. Lo consideramos hasta contrario a la Naturaleza. El empleo de la mujer en la vida lo ha legislado Dios, haciéndola diferente al que se la dio por compañera'. Unas líneas después podemos leer: 'Bien está que estudie, que se instruya, que lea, pero bien está también que se cuide los ojos, con cuya belleza atrajo al hombre'. En la lectura de tan conferencia se percata uno enseguida de que no quisieron entrar en esta cuestión. Disconforme la Pardo Bazán, publica en el periódico El Día una contestación que da origen a una polémica, pues hay réplica y contra réplica y contrarréplica por ambas partes. No se ponen de acuerdo con doña Emilia que defiende a ultranza el feminismo.

En 1926 se fundó en Madrid el Lyceum Clud, del que ya he hecho mención, del cual ostenta la presidencia de honor S. M. la reina Victoria y la duquesa de Alba, siendo su secretaria Zenobia Campobrí, esposa del poeta Juan Ramón Jiménez. Invitado Jacinto Benavente a pronunciar en dicho centro una conferencia en torno al feminismo, evasivo y por sabido antifeminista, contestó humildemente: 'Yo no hablo a tontas y a locas'. Ese mismo año el doctor Marañón publica su obra titulada 'Tres ensayos sobre la vida sexual', libro que tuvo como embrión un artículo, 'Biología y feminismo'. A lo largo de su vida y de su obra -magníficamente expuestas por su biógrafo y colega don Pedro Laín Entralgo- no dejó de ocuparse del problema feminista; en 1931 aparece otra obra suya: 'Amor, convivencia y eugenesia'. En el tema feminista cuenta mucho, o debe contar para quienes por él se interesan, el punto de vista de la Medicina y de la Biología, pero sigamos con la historia.

A partir de nuestra Segunda República -abril 1931- se destacan como feministas las abogadas Clara Campoamor y Victoria Kent como asimismo la escritora Margarita Nelken. Se debe a la primera el derecho de la mujer al voto -conseguido en1933- y la ley de divorcio. Victoria Kent intervino en la solicitud y redacción que en el proyecto de la Constitución pone de relieve la igualdad de los sexos ante la ley. Fue directora general de Prisiones y autorizó a los detenidos para recibir íntimamente a sus respectivas mujeres en la celda. Peor medida -pues la que acabo de consignar no deja de ser buena, evita distintos males- fue la supresión de religiosas para asistencia de los reclusos, lo que entusiasmó a Margarita Nelken, que también padecía de clerofobia.. No lo tomemos por ateísmo, pues ella ha escrito un bellísimo libro sobre la Virgen. La Nelken defendió tenazmente el trabajo de la mujer, su condición social, léase 'La condición social de la mujer en España' Independientemente, y es lástima también como antes dije de la Lezárraga, de su buen papel como feministas las tres abrazaron una política funesta.

Victoria Kent, Gabriela Mistral
y Victoria Ocampo

El feminismo es en un principio justo y tiene indudables ventajas sociales, mas, evidentemente, no aquel de tendencia libertaria, aquel predicado por Engels pretendiendo fuese eliminado de la sociedad el matrimonio, el hogar conyugal, éste es vituperable y hasta antinatural, es rebajar a la humanidad al grado de las bestias De esta cantera salieron las de <hijos sí, marido no>, las que estallada nuestra guerra civil de 1936, Unamuno denominó tiorras. La posguerra creó en el terreno, si no un proceso de retroceso, un cierto estancamiento. Ha de desaparecer el franquismo, y con él malos lastres de triunfalismos para caminar, o al menos poder manifestar tal deseo, por sendas más justas -si bien el favoritismo y el arribismo es perenne, no hay política que los erradique plenamente-, y es en la democracia cuando la fémina consigue nuevos triunfos.

Es en el último cuarto del siglo XX su consecución de ingreso en la Real Academia Española, por lo que tanto lucharon Gertrudis Gómez de Avellaneda y Emilia Pardo Bazán, sin olvidar, entre alguna otra, a Concepción Arenal -muy influyente en el feminismo con su libro 'La mujer del porvenir'. Concha Espina, autora de la novela 'La esfinge maragata', premiada por la Academia Española, solicitó su ingreso en la docta Casa en 1948 desde Argentina y a través del embajador de España en Buenos Aires, don José María de Areilza, conde de Motrico, quien lo transmitió, y la respuesta fue negativa. Tras el franquismo la mujer ha conquistado su derecho a ocupar, sin ser rechazada por misoginia y machismo, un sillón vacante, siempre en igualdad de méritos con el hombre, y así la primera académica fue la cartagenera Carmen Conde Abellán, ingresando el 9 de febrero de 1978.


Real Academia Española

Carmen Conde Abellán


Feminismo de escala menor.

Surgió en la época de la dictadura franquista una serie de publicaciones -revista y libro- sobre la mujer, asimismo en la Radio los célebres consultorios sentimentales. Todo ello generalmente caracterizándose por su superficialidad. André Révesz, crítico de política internacional en ABC se decantó por este filón escribiendo artículos en alguna que otra revista del corazón y escribió dos libritos sobre el tema: 'La mujer ideal' y '¿Qué es el amor? Son amenos, pero plena superficialidad. Su relieve como escritor estriba en su novela 'Huracán sobre la puszla. Tiene dos buenas biografías: una sobre 'Mambrú', otra 'Wellington', que le dio nombre; interesante también 'La vida patética de Eleonora Duse'. Lo demás de poca monta, ya en narrativa como en comentarios a lo consultorio sentimental. Dado que esto era furor publicó sobre el tema la mujer algún sencillo libro más, tal como 'La edad de amar'. Tenía más relieve como politólogo, impactó bastante su obra: 'Alemania no podía vencer'. Révesz muere en 1970, es decir, en la época puritana de Franco a la que seguiría una descomunal metamorfosis. Era de gran vanidad este austrohúngaro nacionalizado español, y para darse a conocer adoptó un singular corte de pelo.

André Révesz

Poco después de acabar la guerra civil, concretamente en 1940, Ortega y Gasset publicó 'Estudios sobre el amor', y esa sí que es una obra de calado en el tema, puede figurar entre todas las que sobre él hay desde los clásicos. O escritores que aparte el campo del ensayo, trataron de feminismo -mujeres, amor- cual en la narrativa o en la dramaturgia. En esta por ejemplo, el poeta y dramaturgo noruego Enrique Ibsen. Respecto al amor y matrimonio tiene este aserto que puede considerase clave: 'el amor no elige una esposa, sino una mujer, y si esta mujer no fue creada para ser nuestra esposa, todo se ha perdido'.

Concluiré siguiendo constatando lo que va de ayer a hoy, metamorfosis que en gran parte he señalado, Hoy la mujer nada tiene vetado, puede decirse que ha escalado todas las profesiones, todos los puestos laborales, todos los cargos, sin excluir el plano militar. En el primer ingreso en la Policía Municipal siguió su acceso a la Guardia Civil y, finalmente en el Ejército, incluyendo la Armada. Aparte de reinas y estanqueras, como señala Concepción Arenal, hubo también monjas; ahora hay de todo trabajo en la mujer. Existe la excepción del sacerdocio, a que no deja de aspirar, pero en la Iglesia Católica no lo tiene tan fácil como en otras.

Mujer militar sexy

Ya hubo milicianas en la guerra civil, mas claro está que existe gran distancia de aquellas milites a las de hoy día.

Estas socialistas o comunistas fueron a la guerra. ¡Y se dice que la mujer odia la guerra!

domingo, 30 de julio de 2017

La mujer vista por cuatro poetas que la divinizan. (Segunda parte)

Aunque protestes, tú que crees que se ha
exagerado la parte que el amor  tiene  en
las artes, hay que reconocer que yéndose
Dulcinea nos quedamos sin Don Quijote.
                    - Ángel Ganivet - 

Antonio Machado. 

Leonor Izquierdo Cuevas fue la efímera esposa del poeta, y ni que decir tiene que también su musa. Cuando cuenta la edad de 52 años, y hace dieciséis de su viudez, surge a su vida otra mujer, otra musa, porque Machado se enamora de ella instantaneamente de conocerla aquel día de junio de 1928 en Segovia, donde a la sazón se hallaba como profesor de frances del Instituto de Enseña Media de dicha ciudad. Tiene la dama dieciséis años menos que él y es escritora y poetisa. ¿Casualidad de ser colegas? Probablemente radique en ello el interés de tal señora en relacionarse con él, que ya había alcanzado un alto relieve como escritor y poeta. Para conseguirlo la tal Pilar Valderrama se sirvió de una carta de María Calvo, hermana del actor Ricardo Calvo, amigo de Machado. Él acudió a la cita; al día siguiente Pilar le invitó a cenar en el hotel donde se hospedaba. 

Pilar de Valderrama estaba casada con el ingeniero Rafael Martínez Ramorate -tenían tres hijos-, atendía luminotecnia de teatros, de él dependía la del María Guerrero, y por aquel entonces estaba muy disgustada con él por cuanto le reveló el suicidio de una amante, y ella se lanzó a viajar, un buen día decidió ir a pasar unos días a Segovia. Fue un matrimonio malavenido, discorde, pero no se separaron, en este sentido cumplieron como católicos. Si ella hubo de sufrir infidelidad conyugal, parece ser se propuso no inferírsela a su marido, no practicar el quid pro quo. Esto es, por supuesto, lo que de abstruso tiene, más aún, de absurdo, esta relación platónica que sostuvieron Pilar Valderrama y Antonio Machado, que yo califico sui generis, de un género o especie muy singular y excepcional'.(RAE). De aquel 1928 hasta 1936 se cartearon y los fines de semana se trasladaba Machado a Madrid, donde, además, tenía a su familia, y en él se entrevistaban. Durante estos ocho años de cartas y entrevistas el estuvo enamorado de ella, y Pilar no de él sino del gran poeta                                                          . . 
No puedo expresar la emoción que tuve al encontrarme con él y estrechar su mano. Era el poeta tan admirado el que estaba ante mí, con su desaliño, sí, pero con un rostro bondadosísimo, una frente ancha y luminosa, una cabeza, en fin, admirable sobre un cuerpo alto, desgarbado y poco atractivo, Al verme, no supe que pasó por él, pero advertí que se quedó como embelesado, pues no cesaba de mirarme y apenas habló para decirme cuánto sentía estar tan ocupado con los exámenes, que no podía acompañarme ni atenderme como sería su deseo. Añadió que dos días después terminaba su actuacón en el tribunal y tenía que irse ineludiblemente a Madrid, lo que lamentaba, pues le agradaría verme y serme útil.
Se refiere en el artículo sobre la biografía que de Machado publicicó Ian Gibson - "Ligero de equipaje"- que tras la cena a que ya he hecho referencia 
Después de la cena", sigue contando la escritora, "como hacía una magnífica noche de fines de junio, estrellada y tibia,, no recuerdo si él o yo, propusimos un paseo hasta el Alcázar
En Madrid, y durante aquel verano de 1928, se ven en la Moncloa, en un bello parque ya desaparecido con las obras de la zona del palacio de la Moncloa, residencia del Presidente del Gobierno, y los de residencia del Rey del Príncipe. Cuando en otoño empieza el frío pasa la pareja a encontrarse en un café de Cuatro Caminos. Refiere Gibson:
Según reveló la escritora Justina Ruiz de Conde en 1961 casi seguramente  informada al respecto por la propia Valderrama, se llamaba el Franco-Español y estaba situado por la Avenida Reina Victoria, en su primera bocacalle a la izquierda [...], se encontraba al inicio de la calle del Doctor Federico Rubio y Gai 
Cambia el orden de encuentros, naturalmente, cuando al poco tiempo del advenimiento de la Segunda República -14 de abril de 1931- es trasladado a Madrid al Instituto Calderón de la Barca, pasando después al de Cervantes. Y no dejan el intercambio epistolar, pese al  intenso trabajo de Machado como poeta, escritor ya dramaturgo hallándose en Madrid y colaborando en la producción teatral con su hermano Manuel.  Hallándose en Segovia, ya colaboraba en 'Los lunes de El Imparcial', 'Diario de Madrid', y algún otro periódico nacional. Eran artículos sobre poítica. Surge la dictadura de Primo de Rivera, y él sigue con la pluma luchando por el ideal republicano. De Segovia no solo se trajo el recuerdo del conocimiento de Pilar Valderrama, también el de crear, con varios segovianos, un centro cultural para el pueblo, al que llamaron Universidad Popular, y... ; bueno, que nos lo diga el propio poeta:
Aquella horas, Dios mío, tejidas todas ellas con el lino más puro de la esperanza, cuando unos pocos viejos republicanos izamos la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia.  [...] Con la primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra República de la mano.
Al estallar la guerra se fue al garete aquel esperpéntico amor, que no paso por parte de ella de ser un 'amor de vanidad'. Quedó truncada por ella aquella relación que empecé calificando de rara y que también así le parece a quien escribiera la siguientes líneas en internet:
Desde la publicación en 1950 del libro 'De Antonio Machado a su grande y secreto amor' , escrito por Concha Espina y haciendo pública una colección de cartas entre Machado y una misteriosa mujer pero real Guiomar, varios y variopintos han sido los estudios dedicados al fenómeno Guimar. Todo parece indicar que Pilar de Valderrama nunca estuvo enamorada de Machado (aunque como buena cortesana fue diestra en el arte de "marear la perdiz"), como parece deducirse de su libro de memorias 'Sí, soy Guiomar', libro escrito en su vejez y publicado post mortem, para insistir en el carácter platónico de su relación con el poeta, pero sin explicar por qué de ser así se mantuvo en secreto  con tanto celo. Tampoco explicó la inspiradora de Guiomar por qué quemó la mayoría de las cartas que recibió de Machado, cuando -quizá advertida por sus contactos entre la clase acomodada- abandonó Madrid, rumbo a Estoril. en junio de 1936, un mes antes del golpe de Estado.
. Lo subrayado lo es por mí, singnificando con ello la plena coincidiencia de criterio. 

A u t o r r e t r a t o. 




A sus viajes a París debió su buen conocimiento del idioma francés, y poder hacer de ello su 'pane lucrando'; implca también su avance en introducirse en la vida literaria -relaciónarse con grandes figuras de la época-, iniciada ya durante su formación en el Instituto de Libre Enseñanza. En París conoció e hizo amistad con Rubén Darío. Al volver a España, frecuenta los ambientes literarios -aquellas peñas-; conoce a Juan Ramón Jiménez, Ramón del Valle Inclán y Miguel de Unamuno. Como he dicho, su familia reside en Madrid, y él con ella.

Leonor Izquierdo Cuevas.

lunes, 17 de julio de 2017

La mujer vista por cuatro poetas que la divinizan. (Primera parte)

Estos son Gustavo Adolfo Bécquer, Federico Balart, Amado Nervo y Antonio Machado. El primero vivió en el siglo XIX, (1836-1870), al morir muy joven no alcanzó el siglo XX, y los tres siguientes están a caballo entre el XIX y el XX. Balart nació en 1831 y murió en 1905; Nervo vive de 1870 a 1919, y A. Machado de 1875 a 1939. Por supuesto que no son los únicos que ensalzan a la mujer desmedidamente.      

Bécquer tiene un alto concepto de la mujer, la identifica nada menos que con la poesía. ¿Quién no ha leído a este poeta estrella del Romanticismo? En su Rima XXI dice: 

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul...
¿Qué es poesía?, Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Y ya en 'Cartas literarias a una  mujer' echa el resto; empieza la primera recordando
Quiero hablarte un poco de literatura, siquiera no sea más que por satisfacer un capricho tuyo, quiero decirte lo que sé de una manera intuitiva, comunicarte mi opinión y tener al menos el gusto de saber que, si nos equivocamos, nos equivocamos los dos, ; lo cual, dicho sea de paso, para nosotros equivale a acertar./ La poesía eres tú, te he dicho, porque la poesía es el sentimiento, y el sentimiento es la mujer.
Continúa argumentando en esta carta y en la segunda su definición de poesía basada en la mujer 
Sin embargo, a la mujer se le acusa vulgarmente de prosaísmo. No es extraño; en la mujer es poesía casi todo lo que piena, pero muy poco de lo que habla. La razón, yo la adivino, y tú la sabes. Quizá cuanto te he dicho lo habrás encontrado confuso y vago.Tampoco debe maravillarte. La poesía es al saber de la Humanidad lo que el amor a la otras pasiones.
Y pasa , seguidamente a definir el amor  
El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo. 
Por lo que tiene de misterio el amor, y basándonos en este poeta, puede decirse que es poesía. Él lo aseguera en su Rima IV

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
Y en el  mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad siempre avanzando,
no sepa a dó camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía! 

El amor -disquisiciones de Gustavo Adolfo Bécquer aparte- es excepcionalmente poesía, tantas otras veces pésima poesía, y por regla general drama, cuando no tragedía. Así lo entiende Unamuno: Es el amor -escribe en 'Del sentimiento trágico de la vida'' y así inicia su capítulo VII, titulado 'Amor, dolor, compasión y personalidad'- lo más trágico que en el mundo y en la vida hay : es el amor hijo del engaño y padre del desengaño; es el amor el consuelo en el desconsuelo, es la única medicina contra la muerte, siendo como es de ella hermana. Y he aquí algo muy importante que consigna a continuación: El amor busca con furia a través del amado algo que está allende éste, y como no lo halla, se desespera. 

Sabido es que Bécquer no fue afortunado con la mujer y lo dramático de su matrimonio -lo dejé expuesto en mi artículo sobre los Hrnos Bécquer, dos partes, insertado el 23 de abril y el 3 de mayo, 2014, respectivamente.  Los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, en la Semblanza que hacen del poeta en sus Obras completas editadas por Aguilar, escriben: 
Y como todo en su vida fue dolor escondió su vida a las miradas de los demás. De su propia mujer nunca hablaba. / No es posible tratar de las mujeres cantadas por Bécquer y no mencionar a la que fue su esposa: Casta Esteban. 
Tú creces de mi vida en el desierto/ como crece en el páramo la flor 
Ella se le figuró a él que sería en su vida el hogar tranquilo, el esposo que ya anhelaba; los hijos, que anhelaba aún más... Él le hablaría a ella en un lenguaje que por fuerza había de seducirla... Ella creyó entenderlo... y no se entendieron ninguno de los dos.
Ni entendió nadie aquel matrimonio. Pero en cosa donde tantos hombres de juicio yerran y se equivocan, ¿había de aceptar un visionario como nuestro querido poeta?
Aunque Bécquer identifica a la  mujer con la poesía, él sabía que exagraba, y lo conocía por experiencia, su esposa fue, con él, una casada infiel y en ese convivir ambos y no convivir que fue se matrimonio. Al fin, urió acompañado de ella. Tenía miedo a morir en soledad; así lo refleja en su Rima LVIII: 
Al ver  mis horas de fiebre / e insomnio lentas pasar, / a la orilla de mi lecho, / ¿quién se sentará ? /  - Cuando la trémula mano / tienda próximo a expirar / buscando una mano amiga, /  ¿quien la estrechará?  -  Cuando la muerte vidríe / de mis ojos el cristal, / mis párpados aún abiertos, / ¿quién los cerrará?  -  Cuando la campana suene / (si suena en mi funeral),  /  Una oración al oírla, /  ¿quién murmurará? /  Cuando mis pálidos restos   /  oprima la tierra ya,  / sobre la olvidada fosa. /  ¿quién vendrá a llorar?  - ¿Quién, en fin, al otro día,  /  cuando el sol vuelva a brillar, / de que pasé por el mundo, /  ¿quién se acordará?
Él no podía creer en el amor -en su caso-, puesto que solo experimentó la perfidia de Casta Esteban. Hablando de ese teorizador del amor, que fue Stendhal, escribe Ortega y Gasset:' ... en lo que conceptualmente opinamos sobre el amor se dibuja y revela el papel de nuestros amores  En el caso de Stendhal no hay duda alguna. de que se trata de un hombre que ni verdaderamente amó ni, sobre todo, fue amado. Es una vida llena de falsos amores. Ahora bien, de los falos amores solo puede quedar en el alma la melancólica adertencia de su falsedad, el fruto de su evaporización. En la Rima XXVI dejará caer en cuanto a la mujer, que es material y prosaíca, mas enseguida lo rechaza; releamos la composición:  
Voy contra mi interés a confesarlo; / no obstante, amada mía, / pienso cual tú que una oda solo es buena / de un billete de banco al dorso escrita. / No faltará algún necio que al oirlo /  se haga cruces y diga: / Mujer al fin del siglo diez y nueve  / material y prosaica... /  ¡Boberías! /  ¡Voces que hacen correr cuatro poetas /  que en invierno se embozan con la lira!  / ¡Ladridos de los perros a la luna! /  Tú sabes y yo sé que en esta vida, / con genio es muy contado el que la escribe, /  y con oro cualquiera hace poesía.
Bécquer es de los contados poetas que escribió poesía con genio, en su vida llena de penuria. Él y su hermano, el pintor Valeriano Bécquer fueron enterrados en la Sacramental de San Lorenzo y San José hasta que sus restos mortales pasaron a su natal Sevilla.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Evocación del Tenorio, de José Zorrila, que otrora mucho se representaba en noviembre. Y un vistazo a la vida del poeta..

La figura del Burlador se convirtió en un mito universal y eterno del amor.
"Don Juan" no es un prototipo español, aunque retoma aspectos típicamente ibéricos
Aunque Zorrilla odiaba su obra cumbre, fue un baluarte del Siglo de Oro.

Aparece esta figura en el Siglo de Oro de la Literatura española, coincidiendo con la franca decadencia de nuestro Imprerio, que en Rocroi sufrió una grave derrota implicadora para Francia de su hegemonía militar en Europa Mucho se ha escrito sobre esta época de Felipe IV, pero por dar las claves de "Don Juan" elijo la ora del ilustre Gregorio Marañón, quien retrata este reinado e indaga sobre el origen de dcho personaje teatral. 

Tomando como referencia "El convidado de Piedra", de Tirso de Molina, Marañon sostiene que lo más probable es que el modelo vivo que impresionó a Tirso para idear su drama fue el conde de Villamediana, al que el gran fraile conoció de cerca y cuyya vida fue un trasunto exacto de la del Burlador. 

¿Quién fue ese aristócrata calavera? Se trata del poeta y dramaturgo, hoy día apenas conocido como tal, Juan de Tarsis Peralta, segundo ostentador de su condado, que había nacido en Lisboa al ser su padre correo mayor de Felipe II y acudir el matrimonio a la capital lusitana para la coronación de este monarca como rey de Portugal, o sea, de la Península Ibérica. Casó a la edad de veintiún años con doña Ana de Mendoza y de la Cerda, hija de don Enrique, hermano del duque del Infantado.

Concurría en él todas las características de Don Juan. Aparte de acompañarle el nombre, era jugador, pendenciero, seductor...  Como el Tenorio de Zorrilla, pasó a Italia -al servicio del conde de Lemos- donde, al volver a Madrid, dejó nefasta memoria de sus amores de corrupción.

En la Corte continuó su vida donjuanesca hasta que una noche fue asesinado al llegar en coche a su casa, en la calle Mayor, por un hombre que salía del portal de Pellejeros, atravesándole el corazón. Trató de bajarse, de defenderse, pero cayó muerto en la calle exclamando: ¡Esto es hecho! ¿Jesús! Iba con él don Luís de Haro, que se aprestó también a la defensa, pero el asesino huyó y no fue encontrado.

Se dijo que éste era un individuo llamado Ignacio Méndez, natural de Illescas, por indicación de Olivares, aunque se barajan otras hipótesis sobre la identidad del ejecutor, sobre el autor de la conspiración y, asimismo, los motivos que impulsaron su muerte.

Dejando este Don Juan de carne y hueso, sigamos con la obra de Marañón en torno al personaje teatral. 

Para nuestro biógrafo, "Don Juan" no es un prototipo español -transcribimos-: 'Nada tiene que ver con las actitudes instintivas y profundamente típicas de nuestra raza. Don Juan no es una creación española, ni mucho menos andaluza. Vino a España desde otros países de Europa , empujado por el huracán renovador y cínico del Renacimiento. Si nació a la mitología literaria en España fue porque enaquel siglo la fecundidad del genio español coincidió con una decadencia profunda de la moral nacional'.

Seguidamente clarifica que:
por nacer en España, la leyenda de Don Juan surgió unida a elementos a elementos religiosos y fúnebres típicamente ibérico, que fueron la causa inmediata de su éxito y de su difusión. Pero pronto la figura del Burlador se despojó de estos elementos locales y de época para convertirse en uno de los mitos universales y eternos del amor.
 En nuestro país, incuestionablemente, es confluencia del amor y la muerte (en ello están de acuerdo todos los autores), y nuestro eminente filósofo JUlián Marías añade que lo es también de la retórica, que es primordial en el amor, apuntando que "seducción de doña Inés, en la quinta junto al Guadalquivir, a fuerza de palabras, es justamente por ser retórica, una de la escenas más veraces del teatro español'. 

Muchos donjuanes. 

Distintas, muy distintas, son, en efecto, las versiones extranjeras y es tan elevado su número que solo puedo citar algunas. Hay una obra voluminosa -dos tomos- que enumera y comenta cuantos Tenorios han elaborado los escritores, poetas y, sin olvidar, a los músicos. El autor de este estudio de las obras generadas por "la leyenda de Don Juan" es Georges de Bévotte. 

Recordemos entre innumerables reproducciones, las francesas de Moliere, y de Próspero Mermé; las inglesas de Lord Byron -su "Don Juan"- y "El Libertino", de Tomás Shavell; la holandesa "Cena del sepulcro de Don Pedro y el libertino castigado", de Adriano Peys, y las italianas "El convidado de piedra", de GCicognimi, y "Don Juan Tenorio, el disoluto", de Carlos Goldoni. 

En Rusia el gran poeta y novelista Puschkin, que como un Don Juan más protagonizó grandes escándalos, siendo jugador y mujeriego, escribió el poema dramático titulado "El convidado de piedra", Los melómanos tienen el "Don Juan", de Mozart, cuyo libreto fue escrito por el abate Lorenzo Da Ponte, ópera bufa que fue estrenada en Praga en 1787. 

En España, y aun en el mismo Siglo de Oro, también existen otras variantesde Don Juan. Cabe destacar obras como "No hay cosa como callar", de Calderón de la Barca. Anteriormente a Fray Gabriel Tellez (Tirso de Molina), Lope de Vega hizo una versión del personaje en "La fianza satisfecha".; además en nuestro romancero existe la leyenda del galán que invita a cenar a una calavera y a una estatua. 

Obviamente no podemos olvidarnos del poeta y dramaturgo sevillano, que se sentía muy orgulloso de descender de don Beltrán de la Cueva, valido de Enrique IV de Castilla, es decir, Juan de la Cueva de Garoza, quien escribió "El Infamador". Leyendo este drama, que ha sido considerado por algunos como el precursor -se estrenó en 1581, mientras "El burlador de Sevilla" y el "Convidado de Piedra" data de 1630-, veremos que Leucino el jactancioso por ser rico -¡qué necio!- no pasa de ser un violador en potencia.

A estas artimañas recurre cuando sus celestinas, Teodora y Terecinda, fracasan tratando de vencer la honestidad de Eliodora, pero él también falla repetidamente en su intento de violación , ocurriendo un crimen, y no vacila en culpar calumniosamente a Eliodora, que es encarcelada y, por aberración de la justicia, es sentenciada a muerte. Menos mal que la diosa Diana se pone frente a Eliodora y Leucinia, proclamando la inocencia de la primera, mientras él confiesa su delito. Eliodora queda como virgen fuerte y ya se conceden las condenas que caen sobre el infamador.

Vicisitudes del drama.