jueves, 9 de abril de 2026

Nueva visita a la biografía de Ramón Serrano Súñer y su contacto con la historia


Pese a ser un gran abogado y hombre de cultura, fue un fan de Adolfo Hitler y su credo político. Desde luego no actuaba con la inteligencia de Franco que hubo de frenarle en su fe al Reich. No era éste culto, no tenía ni siquiera el bachiller ni era persona que gustara de leer, pero inteligencia natural no se le puede negar.  Jaime Balmes, en "El criterio", Habla de "hombre almacén" y "hombre fábrica", el que está lleno de conocimientos, el erudito, y "hombre fábrica", el que lo está de inteligencia.  Serrano Súñer y su colega y amigo desde la Universidad José Antonio Primo de Rivera se mofaban de la vulgaridad de Francisco Franco antes de ser el destacado militar africanista cuñados. 
 
A su parentesco político debe Serrano Súñer el papel que en política hubo de desempeñar y que gracias a que el Caudillo lo controlaba todo no fue nefasto: mediante Serrano Súñer el terrible Adolfo Hitler hubiera llevado a España a la guerra como aliado suyo. El toreo que Franco hizo del alemán en la entrevista que celebraron -23 de octubre de 1940-  acompañados de sus respectivos ministros de asuntos exteriores -Joachim von Ribbentrop y Ramón Serrano Súñer-  en la estación ferroviaria de Hendaya fue fenomenal. Ya vemos lo que Hitler terminó diciendo.  "antes de volver a pasar por esto prefiero que me saquen tres o cuatro muelas".   

Ruptura entre Súñer y Franco. 
 
Pese a la atracción que sentía por el régimen de Hitler, había sido diputado en las Cortes republicanas.

-- Bueno, amigo Merino, ¿y hoy de que quiere usted que hablemos? Ese era su saludo cuando llegaba cada tarde sobre las siete a su casa de  Príncipe de Vergara (antes Genera Mola).
 
Aquellas charlas que se suponían cuándo empezaban, pero no cuándo terminaban porque muchas noches me quedaba a cenar con doña Zita y Fernando y se prolongaba la conversación hasta bien entrada la madrugada, jamás podré olvidarlas. Les aseguro que oír hablar a Don Ramón era un verdadero placer, ya que no solo era un pozo de sabiduría y tenía una memoria prodigiosa, sino también su voz ...   fueron muchas tardes-noches. que llenaron mi vida la década de los 80 y parte de los 90. 

-- Pues Don Ramón, hoy me gustaría que me diese "su" versión de su salida del Gobierno y su ruptura con Franco. He leído casi todo lo que es ha publicado y parece que nadie se pone de acuerdo.
-- ¿Y en qué no se ponen de acurdo mis amigos los historiadores?
-- Pues unos, Franco le cesó por los sucesos de Begoña, para otros la causa fue el 'lío' que tuvo usted con la Marquesa de Llanzol, con hija incluida; otros piensan  que le utilizó como cabeza de turco para lavar la estampa pro-nazi que había tenido el régimen hasta ese momento.. No sé, porque otros dicen que fueron los falangistas los que pidieron su cabeza por considerarle un traidor a José Antonio, y otros que fueron los militares monárquicos..
-- Vale, vale, no se rompa la cabeza. Yo le voy a aclarar las cosas. Mire usted, es posible que todas esas cosas que usted acaba de citar influyeran en mi pariente, pero tras todo eso se esconde la verdad , la que casi todos no han querido ver. Pero déjeme que, sin embargo, le aclare antes algo importante. Se ha dicho que yo fui cesado, y es cierto porque mi cese salió publicado en el BOE del día 3 de septiembre de 1942. Sin embargo, la verdad es que a esas alturas yo ya había presentado mi dimisión en dos ocasiones y Franco sabía que yo ya no estaba de acuerdo con el camino por el que ya circulaba el Movimiento. Por tanto, y lo recuerdo muy bien, la mañana que me dijo que tenía que destituirme él lo pasó fatal y yo casi me bailo unas sevillanas. Él dijo, muy serio y apenas sin voz,  "lo siento, Ramón, te tengo que sustituir", y yo le respondí, con una sonrisa que me llegaba de oreja a oreja, . "Gracias, Paco, no sabes la alegría que me das". Ahora sigamos con las causas de mi cese. 
 
En la mente de Serrano Súñer el móvil de su cese fue esta advertencia del marino Carrero Blanco: "Excelencia, mi General, si cesáis a Varela y Galarza y no cesáis a Serrano  todo el mundo y principalmente el Ejército, lo que ya piensa casi toda España, que el ministro Serrano es más fuerte que nadie y que puede con todos". [...] No, los sucesos de Begoña, no fueron determinantes. Como tampoco lo fue lo mío con la Marquesa de Llanzol..., porque, aunque se haya dicho todo lo contrario, Franco pasaba de rumores y amoríos sin inmutarse... ¡A Franco solo le importó siempre lo que se hiciera bien en su beneficio!   

Pero contra esta exposición que Serrano Súñer hace de  Franco, se sabe que llegó a recriminarle, sin duda bajo presión de  su esposa, dolida contra su cuñado, su situación de esposo adúltero y le amenazo con tomar alguna represalia de continuar con su amante, a lo que le respondió: "Puedes tomar en cuanto a exonerarme del cargo que quieras, la decisión que te apetezca, pero yo no la voy a dejar".   
                                                                                                         En otro artículo sobre este ilustre cartagenero con la marquesa -cónyuge- Llanzol  ya traté de esta osada relación extramatrimonial y de la hija de ambos llamada Carmen, que lleva de apellidos el del marido de ella y el de la madre. Se apellidaba, pues, Díaz de Rivera y de Icaza. (1942 - 1999). Su padre la sobrevivió unos cuatro años. Ella a su madre unos tres.A pesar de ser marido infiel durante unos veinte años, tuvo seis hijos con su esposa y tocaya. Los marqueses de Llanzol tuvieron tres. Digamos, mejor, cuatro, puesto que, como ya digo, el marqués reconoció como hija suya a Carmen, la hija de su esposa con su amante. No dejemos de tener en cuenta que Francisco Díez de  Rivera era veinticuatro años mayor que su esposa. Serrano Súñer era mayor que ella, trece.
Ramón Serrano Súñer y Sonsoles de Icaza

El drama que se produjo.

No debían de estar muy distanciadas la familia del marido del Marqués de Llanzol y la de Serrano Súñer, y así se dió el enamoramiento que surgió entre la hija del adulterio y un hijo de legítimo matrimonio de Serrano Súñer, llamado como su padre, Se enamoraron "e incluso llegaron a planear boda", leemos. Decididos a casarse, la tía materna de ella, la novelista Carmen de Icaza, la reveló la imposibilidad de hacerlo, dado que eran hermanos de padre. Causó en Carmen un efecto demoledor.


Se puede leer sobre este particular que "La relación sobre su verdadero origen biológico le supuso un gran golpe psicológico. Según declara en sus memorias, en esos momentos sintió que <algo se había roto para toda la vida>, y entró en una etapa muy turbulenta a nivel emocional: se mudó a Francia con el fin de someterse a una cura de insomnio, después estuvo unos meses como monja de clausura en el convento de las carmelitas de Arenas de San Pedro (Ávila), y luego viajó a Costa de Marfil, donde permaneció tres años. Durante ese  tiempo entabló una relación de noviazgo con el militar Emilio Alonso Manglano, que llegaría a ser director del Centro Superior de Información de la Defensa. 

Fue esta hija extramatrimonial del cuñado del dictador Francisco Franco pieza clave en la Transición, faceta esta de ella en la que versaré otro día. Fue muy estudiosa, estaba muy preparada, salió en en este aspecto a su padre biológico. 

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