Aludo en el título a la comedia así titulada de los Hrnos. Álvarez Quintero, cuya protagonista tiene la "locura" de lanzar la verdad de modo compulsivo, lo que para ella parte de un fondo de doloroso recuerdo. Muy otra es la motivación de nuestro político.
En este discurso y en todos los que ha proferido ha hecho una fiel pintura de la desastrosa política del bipartidismo tan carente de sentimientos humanitarios como sobrada de corrupción.
'Del rey abajo, ninguno.
Epígrafe que corresponde al título de un célebre drama del Siglo de Oro, de que se supone autor a Francisco de Rojas Zorrilla. Pero tampoco tampoco la exagerada lealtad al rey que la obra enaltece.
El exmonarca Juan Carlos I quiso, y quiere, salvar a su hija Cristina -al principio quiso también salvar a su yerno, porque él está a salvo por la ley, pero en el juicio ahora Diego Torres e Iñaki Urdangarin han dejado patente -patente y marca, marca la de los correos electrónicos presentados por Torres- que él estaba al tanto de... todo. Entonces, en este caso, ¿cómo no lo estaba su hija? ¿No hablaba ésta con su marido y con su regio papá? Hablarían de todo, exceptuando -- . ¿Habrá alguien tan bobo que se lo pueda creer? ¡Qué vergüenza cuanto ha pasado, y no deja de pasar, en España. Ahora está el hecho de que constantemente afloran a la luz corruptos políticos y corruptos en general -claro, tomando ejemplo de los políticos- y para colmo el espectáculo que estamos viendo en el Congreso de los Diputados.
¡Cuánta miseria humana! Soterradamente se lucha por la continuación de la corrupción, por continuar recortanto, persiguiendo cortarlos, derechos humanos, por esclavizar al ciudadano, convertirlo en despreciable mercancia a favor de otras más atrayentes para el bipartidismo, que nunca lo estuvo con las personas sino con las finanzas: hacer ricos y más ricos a costa de hacer pobres y más, y por ello, y para ello, habrá que ir limitando beneficios sociales conseguidos desde el siglo XIX En suma, seguir una política económica cruel, absurda, delictiva. No lo digo yo, por mucho que lo haya apuntado siempre, ni tal o cual autoridad en la materia, aun cuando muchas lo tiene expuesto, lo dice la Historia, basta acudir a la misma, y a ella ha acudido el Sr. Iglesias Turrión.
El PSOE parece que se arrepiente, plus minusve, más o menos,, en la figura de Pedro Sánchez, que afecta ignorar la muy deforme trayectoria política de Felipe González -un socialista muy monárquico y amigo íntimo de don Juan Carlos-, pero el PP sigue erre que erre y de una manera que deja estupefacto al más pintado. Su nefasto presidente del partido y de España, Mariano Rajoy, el más fatídico que ha tenido nuestro país -también el elector más falaz, engañoso- así lo quiere. De Rajoy no cabe esperar regeneración alguna, de ningún tipo. A excepción, claro está, de sus paniaguados es repulsado, gran parte de su votantes le ha dado la espalda, y esto se inició antes y con antes, como con ningún otro presidente.
Del rey abajo, como reza el epígrafe, muy pocos políticos de ambos partidos, que se repartieron el gobierno de España, no han trncado alguno, tal como Eduardo Zaplana, del que me ocupé recientemente, llegó a aladear cínicamente que había iddo a la Política para enriquecerse. De la corrupción del Partido Popular ha dado mucho que hablar, o sea 'concitar la opinión pública por algún tiempo'. Este algún tiempo nunca acabó, se ha ido renovando constantemente y, así, in crescendo ha llegado a la actualidad en la que ya ha rebasado un océano de corrupción. Esto sí, Mariano sigue combatiéndola a su manera desde sus mensajes a su íntimo amigo y protegido Luís Bárcenas a "Rita, tú eres la mejor", dándole el cargo de senadora para que siga aforada, evitar sea inculpada como lo han sido los concejales que tuvo, total porque haya un aforado más.
(Sí que hay que hacer recortes en la Iglesia, ha de pagar el IBI, y también estoy de acuerdo con Pablo Iglesias en que hay que cambiar el marco de relación Iglesia - Estado).
Hay individuos, y especialmente en los políticos, con cara de cemento, y no dejamos de verlos en los debates de investidura; ya dijo Indalecio Prieto que hay dos clases de hombres: los buenos y los políticos. Bien, no basta no ser político para ser bueno, pero parece que es difícil ser bueno siendo político. Por su parte Vargas Llosa sostiene que la política saca a flote lo peor del ser humano. En este lapso de lucha por ua nueva legislatura lo estamos comprobando con toda facilidad; es inverosímil que Rajoy se halle aferrado a repetirla, cuando ha tiempo que honestamente tenía que haber dimiitido, será cierta y clara lesta afirmación de Azorín: No hay cosa más abyecta que un político. Opino que cabe añadir: cuando es abyecto. Porque no hay regla sin excepción.
Pablo Iglesias y sus cooperadores se muestran incuestionablemente como buenos.
La corrupción lleva infinitos disfraces.
- Frank Hervert -
Están en abierta y noble pugna contra la polifacética corrupción en su variante de trincar, usurpar -dinero, derechos...- , sencillamente robar. Que robar al Estado también es robar -al ciudadano-., aunque se le ocurriera decir a una destacada política del PP que 'el dinero público no es de nadie'.
¡Cuánta miseria humana! Soterradamente se lucha por la continuación de la corrupción, por continuar recortanto, persiguiendo cortarlos, derechos humanos, por esclavizar al ciudadano, convertirlo en despreciable mercancia a favor de otras más atrayentes para el bipartidismo, que nunca lo estuvo con las personas sino con las finanzas: hacer ricos y más ricos a costa de hacer pobres y más, y por ello, y para ello, habrá que ir limitando beneficios sociales conseguidos desde el siglo XIX En suma, seguir una política económica cruel, absurda, delictiva. No lo digo yo, por mucho que lo haya apuntado siempre, ni tal o cual autoridad en la materia, aun cuando muchas lo tiene expuesto, lo dice la Historia, basta acudir a la misma, y a ella ha acudido el Sr. Iglesias Turrión.
El PSOE parece que se arrepiente, plus minusve, más o menos,, en la figura de Pedro Sánchez, que afecta ignorar la muy deforme trayectoria política de Felipe González -un socialista muy monárquico y amigo íntimo de don Juan Carlos-, pero el PP sigue erre que erre y de una manera que deja estupefacto al más pintado. Su nefasto presidente del partido y de España, Mariano Rajoy, el más fatídico que ha tenido nuestro país -también el elector más falaz, engañoso- así lo quiere. De Rajoy no cabe esperar regeneración alguna, de ningún tipo. A excepción, claro está, de sus paniaguados es repulsado, gran parte de su votantes le ha dado la espalda, y esto se inició antes y con antes, como con ningún otro presidente.
Del rey abajo, como reza el epígrafe, muy pocos políticos de ambos partidos, que se repartieron el gobierno de España, no han trncado alguno, tal como Eduardo Zaplana, del que me ocupé recientemente, llegó a aladear cínicamente que había iddo a la Política para enriquecerse. De la corrupción del Partido Popular ha dado mucho que hablar, o sea 'concitar la opinión pública por algún tiempo'. Este algún tiempo nunca acabó, se ha ido renovando constantemente y, así, in crescendo ha llegado a la actualidad en la que ya ha rebasado un océano de corrupción. Esto sí, Mariano sigue combatiéndola a su manera desde sus mensajes a su íntimo amigo y protegido Luís Bárcenas a "Rita, tú eres la mejor", dándole el cargo de senadora para que siga aforada, evitar sea inculpada como lo han sido los concejales que tuvo, total porque haya un aforado más.
(Sí que hay que hacer recortes en la Iglesia, ha de pagar el IBI, y también estoy de acuerdo con Pablo Iglesias en que hay que cambiar el marco de relación Iglesia - Estado).
Hay individuos, y especialmente en los políticos, con cara de cemento, y no dejamos de verlos en los debates de investidura; ya dijo Indalecio Prieto que hay dos clases de hombres: los buenos y los políticos. Bien, no basta no ser político para ser bueno, pero parece que es difícil ser bueno siendo político. Por su parte Vargas Llosa sostiene que la política saca a flote lo peor del ser humano. En este lapso de lucha por ua nueva legislatura lo estamos comprobando con toda facilidad; es inverosímil que Rajoy se halle aferrado a repetirla, cuando ha tiempo que honestamente tenía que haber dimiitido, será cierta y clara lesta afirmación de Azorín: No hay cosa más abyecta que un político. Opino que cabe añadir: cuando es abyecto. Porque no hay regla sin excepción.
Pablo Iglesias y sus cooperadores se muestran incuestionablemente como buenos.
La corrupción lleva infinitos disfraces.
- Frank Hervert -
Están en abierta y noble pugna contra la polifacética corrupción en su variante de trincar, usurpar -dinero, derechos...- , sencillamente robar. Que robar al Estado también es robar -al ciudadano-., aunque se le ocurriera decir a una destacada política del PP que 'el dinero público no es de nadie'.

