lunes, 11 de febrero de 2019

El hombre y la mujer en la Historia y en la Vida. (Segunda parte)

El machismo es un defecto perdurable, en larga lucha contra el feminismo.

En ningún momento he dudado que las mujeres
son tontas. Al fin y al cabo el Todopoderoso las
creó a imagen y semejanza de los hombres.
- George Eliot, novelista inglesa-


Machismo es 'actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres'. Y como segunda acepción: 'Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón. Aún no ha sido erradicado plenamente, pero, acertadamente, tiende a ser arrancado de raíz. ¿Permitirá un día nuestra Iglesia cursar a la mujer el sacerdocio? El Ejército le ha dado entrada, méritos bélicos hay en ellas, recordemos, entre otras, a Juana de Arco, heroína francesa. Juana Juárez de Toledo, esposa del general de los Reyes Católicos, Juan de Rivera, defensora del paso de Montemayor contra los portugueses; Agustina de Aragón, en la guerra de la independencia; la heroína gallega María Pita. Seleccionaré como broche de oro de esta lista, y en el ámbito de las Comunidades, a María Pacheco, esposa de Juan de Padilla, que tras la decapitación de él defendió Toledo heroicamente. Para no seguir la suerte de su esposo hubo de expatriarse.


Vemos también en el diccionario de la Real Academia Española cómo define la palabra 'feminismo': '1. Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre. 2. Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo'. Si pasamos al Diccionario de la Literatura, tomo I, términos, conceptos, "ismos" literarios', determina el vocablo como 'doctrina social favorable a la condición de la mujer, para la que pide la igualdad de derechos con el hombre'. Reitero en esta segunda parte de mi artículo, que nada más justo, imparcial, razonable, que equiparar al hombre y a la mujer. Entre uno y otra no existe otra notable diferencia que la fisiológica, y no mucho más allá de lo que al aparato reproductor se refiere.

Según aduce Sainz de Robles tal vez fue el autor de 'La dama de las camelias' -1872- quien dio a esta -feminismo- el significado que hoy día tiene.

El feminismo, como tal movimiento social, data de 1878, fecha en que se celebró en París un Congreso feminista internacional. Sin embargo, su carácter orgánico lo alcanzó -1888- en el Congreso reunido en Washington, donde se constituyeron el Consejo Internacional de las Mujeres, la Federación de Consejos Nacionales y de Uniones femeninas existentes en varios países. En el Consejo celebrado -1893- en Chicago fueron redactados los Estatutos del Consejo Internacional. 

La mujer había de reivindicarse en varias facetas, y sobre este particular anota nuestro historiador de la literatura que el filósofo Stuart Mill presentó éstas, en ---' que pueden ser reducidas a:

1ª De carácter económico. (Derecho a ser admitida la mujer en cualquier profesión). / 2ª De carácter jurídico (Igualdad de derechos con el hombre). / 3ª De carácter político (Derecho a votar y a ser elegida para desempeñar cargos políticos).

Es obvio que no se puede tratar minuciosamente la larga y compleja lucha de este movimiento en un artículo ni en dos, entonces vamos a seguir la trayectoria a través de este vídeo.



Españolas paladines del feminismo.

El feminismo es una protesta valerosa de todo
un sexo contra la positiva disminución de su
personalidad.
- Clara Campoamor-


Citaré tres relevantes: Concepción Arenal, Clara Campoamor y Victoria Kent.

La primera, licenciada en Derecho, periodista y escritora, no solo luchó a favor de la mujer, sino también, y como visitadora de prisiones, del hombre. Fue pionera en el feminismo español. Entre sus obras en lo que al feminismo se refiere están: 'La mujer de su casa', 'La educación de la mujer', 'Estado actual de la mujer en España'. Entre otras que atañen a ambos sexos están: 'Manual del visitador del pobre', 'Cartas a los delincuentes'. Es en 'La mujer del porvenir' donde estampa estas líneas:

Desde la cuna hasta el sepulcro, en todo el camino de la vida, va recogiendo el hombre las tristes consecuencias de la inferioridad intelectual de la mujer. Es preciso que así sea. Aunque no la mirase más que como instrumento de placer, claro está que le dará más cuanto sea más perfecto. El día que se ilustre bastante para aprender a ser razonablemente egoísta, la educación intelectual de la mujer no tendrá impugnadores.

Por ello clama su coetáneo Severo Catalina en su libro 'La mujer'. en el que dedica su primer capítulo a 'La educación'. Termina Arenal este capítulo VI -'Consecuencias para el hombre de la supuesta inferioridad de la mujer'- de la citada obra de que hemos transcrito estas líneas, con las siguientes preguntas:

¿Se concibe dignidad en un hombre cuya esposa, cuya madre y cuya hija sean viles? ¿Se concibe libertad en un hombre cuya esposa, cuya madre, cuya hija sean esclavas? ¿Se concibe idea de derechos en un hombre que no reconozca deberes para con su esposa,, su madre y su hija?¿Se concibe dicha en un hombre que haga desdichadas a su esposa, a su madre y a su hija? La ventura es mutua, el bien es armonía, y por la justicia de los hombres se mide su felicidad.

Clara Campoamor, madrileña, también abogada y escritora, con mayor injerencia en política, segunda mujer que se incorporó al Colegio de Abogados de Madrid, siendo la primera Victoria Kent, defendió los derechos de la mujer consiguiendo el del voto.

Como diputada por la circunscripción de Madrid (1931) consiguió establecer el no ser discriminado por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, y el divorcio. Fracasó en cuanto al voto femenino, por cuanto la izquierda en general se oponía, ya que por lo influida que estaba por la Iglesia votaría a favor de la derecha. Enfrentada con la diputada Victoria Kent, en el debate del 1 de octubre vencedora Clara se aprobó el artículo 36 que posibilitó el sufragio femenino al lograrse 161 votos a favor por 121 en contra. En las Elecciones de 1933 las dos perdieron sus escaños. Campoamor disgustada con el Partido Radical por su sumisión a la CEDA, así como por considerar que excesiva la represión de la revolución de Asturias, le abandona. En ese año intenta unirse a la izquierda Republicana y le es denegada la admisión. Dolida, escribe 'Mi pecado mortal. El voto femenino y yo', donde se reflejan sus luchas parlamentarias.

Al surgir la Guerra Civil se exilió en París, de París pasó a Buenos Aires, y sin dejar de escribir -biografías-, haciendo traducciones -de Víctor Hugo y Emilio Zola- y dando conferencias, todo ello para pane lucrando. Hacia 1950 intenta regresar a España, mas hubo de abstenerse por estar procesada al pertenecer a una logia masónica.

Victoria Kent, malagueña, ciudad en la que estudió magisterio. Luego hizo el Bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, instalándose en la Residencia de Señorita de Madrid, que dirigía María de Maeztu. En 1920 ingresa en la Universidad Central para estudiar Derecho, licenciándose cuatro años después, no tardando en colegiarse, ejercer. Se creó fama al defender ante el Tribunal Supremo de Guerra y Marina a Álvaro de Albornoz, detenido por la Sublevación de Jaca, y logró su libertad. Por tal hecho fue la primera mujer que ha intervenido en un tribunal de guerra. Su labor como abogada fue amplia y variada, siendo elegida en 1931 miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación; en 1933 lo fue de la Asociación Internacional de Leyes Penales de Ginebra.

Fue nombrada por el presidente Alcalá Zamora Directora general de Prisiones, y como tal las humanizó, siguiendo la labor que emprendió Concepción Arenal a la que con la retirada de grilletes y cadenas, fundiéndolos, mandó hacer una estatua. Creó el Instituto de Estudios Penales, que dirigió su ex profesor Jiménez Asúa, y la Cárcel de Mujeres de Ventas.

Su exilio fue en París hasta la Segunda Guerra Mundial que es ocupado por los nazi (Wehmachl), teniendo que refugiarse en la embajada mexicana, luego la Cruz Roja le proporcionó un piso en el barrio del Bosque de Bolonia, y se ocultará bajo el nombre de 'Madame Duval'. En 1948 pasó a México donde fue directora de la Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones, a la vez impartía clases de Derecho Penal en la Universidad. En 1950 pasó a Nueva York colaborando en la Sección de Defensa Social; abandona este cargo y de 1951 a 1957 fue ministra sin cartera del Gobierno de la Segunda República. De 1954 a 1974 fundó y dirigió la revista Ibérica, financiada por su amiga la filántropa Louise Crane, dirigida a todos los exiliados. En 1977 visita España pero vuelve a Nueva York donde muere diez años después. A sus noventa y ocho años le fue concedida la medalla de San Raimundo de Peñafort.


Es indubitable que la mujer no es de inferior inteligencia al hombre. Ni en cosa alguna, buena o mala.

Ha quedado evidente a la vista de las mencionadas, mas puede mencionarse innumerables casos de superdotadas; mencionaré hic et nunc, aquí y ahora, a Ana María Schuman, que conocía la música la teología, historia sagrada, filosofía, geometría, poesía, grabado, y componía poesías en doce lenguas. De ella manifestó un autor tan sabio como Feijóo que <no se coció hasta ahora capacidad más universal en uno ni en otro sexo.> Ya no hablemos de Leonor de Fonseca, gran botánica, fundadora del periódico el monitor Napolitano, duro atacante de la familia real, y que fue ahorcada al triunfar el cardenal Ruffo. Ella ayudó a Spallanzani en el descubrimiento de los vasos linfáticos.

Y tantas otras grandes cerebros: Cornelia, de la que dice Cicerón que debió ocupar el primer puesto entre los filósofos. Incluiré en esta selección que improviso a la celebérrima Eloísa, amante de Abelardo, que en plena juventud sabia latín, griego, hebreo, era docta en filosofía y casi en teología. Juana Dumee, que publicó en París las Pláticas de Corpénico sobre la movilidad de la tierra. Beatriz Galindo, La Latina, al servicio de Isabel la Católica, y que escribió las obras: Comentarios a Aristóteles, Nota sobre los antiguos y Poesía latina. Francisca de Lebrija, hija de Antonio de Lebrija, retórica, que suplió a su padre en la cátedra de Alcalá de Henares. Constituye una lista sin fin.

En todo y por todo hay paridad entre el hombre y la mujer, tanto en lo bueno como en lo malo, y así se pone también de manifiesto en el Prólogo de 'Don Quijote de la Mancha'.

... Si de mujeres rameras, ahí está el Obispo de Mondroñedo, que os presentará a Lamila, Laída y Flora, cuya anotación os dará gran crédito. Si de crueles, Ovidio os entregada a Medea. Si de encantadoras e hechiceras, Homero tiene a Calipso, y Virgilio a Circe. Si de capitanes valerosos, el mismo Julio César os presentará a sí mismo en sus 'Comentarios', y Plutarco os dará mil Alejandros.

Se ha censurado a la mujer de debilidad, Shakespere dice: 'Fragilidad, tienes nombre de mujer'. Y Miguel de Cervantes en la novela que encaja en el capítulo XXXIII de la primera parte de 'el Quijote', 'el curioso impertinente', donde Anselmo quiere poner a prueba la fidelidad de su bella esposa Camila, rogándole a su íntimo amigo. Lotario, que la seduzca, escribe:

Es de vidrio la mujer, / Pero no se ha de probar / Si se puede o no quebrar, / Porque todo podría ser. / Y es más fácil el quebrarse, 7 Y no es cordura ponerse / A peligro de romperse / lo que no puede soldarse. / Y en esta opinión estén / Todos, y en razón la fundo, / Que si hay Dánaes en el mundo, / Hay pluvias de oro también.

Si la mujer es de vidrio, ¿qué decir del hombre? En ellas las hay con furor uterino -¡ay de las Mesalina!-, y en ellos verdaderos erotómanos, valga como ejemplar Napoleón III a quien de manera férrea Eugenia de Montijo, condesa de Teba, hizo pasar por el himeneo como único medio de entregarse a él.

Y en el fondo de todo: DIOS. Recordemos 'Oscura rebelión de la Iglesia', de Ricardo de la Cierva. Sus líneas siguientes:

Una tesis sobre el concepto de Dios tendrá sin duda en cuenta la descripción de Umbral. <Que Dios no admite términos medios ni viaja en papamóvil> La religiosidad queda perfectamente descrita: <El espíritu español a quien adora de verdad es al monstruo, y por eso ha procurado monstruizar sus religiones , hacer de Cristo una pieza de caza y del Espíritu Santo un pichón de tiro de pichón.> / Son los materiales para una gran tesis doctoral según Comillas, y no, como habrá imaginado el lector indocto, una simple antología de la blasfemia.

Pues claro, Deo volente, volveremos a hablar de Dios, creador de la Vida del ser humano y de todo.

lunes, 4 de febrero de 2019

El hombre y la mujer en la Historia y en la Vida. (Primera parte)

Después de crear Dios el cielo y la tierra, colocó a Adán en el Paraíso terrenal , 'formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra , e inspiróle en el rostro un soplo o espíritu de vida y quedó hecho el hombre viviente con alma racional (cap. 2, vers. 7.del Génesis). Pero como si el Paraíso no fuera tan paradisíaco para el hombre hallándose solo, pensó el Señor: 'No es bueno que el hombre esté solo, hagámosle ayuda y compañía semejante a él. Por tanto el Señor Dios hizo caer sobre Adán un profundo sueño, y mientras estaba dormido le quitó una de las costillas y llenó de carne aquel vacío. Y de la costilla aquella que había sacado de Adán formó una mujer, la cual puso delante de Adán (2: 18 al 22). Al verla este primer ser humano, exclamó: 'Esto es hueso de mis huesos, y carne de mi carne: llamarse ha, pues, varona, porque del varón ha sido sacada. Por cuya causa dejará el hombre a su padre y a su madre, y estará unido a su mujer, y los dos vendrán a ser una misma carne. (2: 18, 24).

No deja de resultar raro que Adán, aún no padre, entendiera tanto de parentesco. Ella no se llamó Varona, sino Eva, que en hebreo significa vida. No obstante por ella, como inductora del pecado original, perdimos el Paraíso y entramos in hac lacrimarum valle, en este valla de lágrimas, como la Salve define este mundo, sufriendo, asimismo, otros castigos, cual el de la muerte. Ya éste es de por sí tremendo, tanto más por cuanto ignoramos si implica, significa o conlleva el destino, meta o punto de llegada, a nuestra desaparición.

Llena de dolor María Bashkirtseff ante su patética existencia de tuberculosa estampa en el 'Diario de su vida': 'Creo o no creo; cuando razono no puedo creer. Pero en los momentos de calamidad o de alegría, muy en el fondo, el primer pensamiento es para ese Dios que es tan duro conmigo'. Lo es, evidentemente, para muchos. Y para todos el dolor de la muerte, de la que ella dice: 'Cuando pienso que vivimos una sola vez y que cada minuto nos acerca a la muerte, me siento enloquecer'. Ella estaba predestinada a muy corta vida, ¡y era tan fructífera por sus producciones de artista polifacética. Viendo su vida truncada a corto plazo, desliza este lamento: '¡Vivir, tener tanta ambición, sufrir, llorar, combatir, y al fin ... el olvido!... Como si yo nunca hubiera existido'. Se debate intensamente ante la idea de Dios, su divina voluntad y nuestra necesidad de ÉL.

Yo no soy sabia, pero todas mis reflexiones tienden a esto: el Dios que nos enseñan es una invención. El Dios de la religión o de las religiones de ese no hablemos. / Pero el Dios de los hombres de genio, el Dios de los filósofos, el Dios de la gente de simplemente inteligente, como nosotros, ese Dios es injusto, si n o nos escucha, y si es malo, no veo qué es lo que tiene que hacer. / Pero si no existiese, ¿por qué esa necesidad de adorarlo en todas partes, en todos los pueblo y en todos tiempos? ¿Será posible que nada responda a estas aspiraciones, que son innatas en todos los hombres; a este instinto que nos lleva a buscar el Ser Supremo, el gran Maestro, Dios?

Dios creó al hombre y le castigó implacablemente, y el hombre no entiende esta severidad.

Frente al creacionismo del Génesis bíblico está el evolucionismo. Federico Carlos Sainz de Robles, en su tomo sobre 'ismos' de su Diccionario de la Literatura, lo define como 'nombre dado al sistema -metafísico, psicológico, cosmológico, que defiende la creación 'ex ni hilo', de la nada. Y, por su parte, el diccionario de la RAE lo hace así: ' 1. En teología, doctrina según la cual Dios creó el mundo de la nada e interviene directamente en la creación del alma humana en el momento de la concepción. / 2. Teoría que, en contraposición a la de la evolución, defiende que cada una de las especies es el resultado de un acto particular de creación'. Hay una tercera acepción, pero afecta a la literatura. En suma, la ciencia rechaza de plano la historia bíblica de la creación, mera literatura, aun concediéndole belleza poética y poder metafórico. Por un lado va la historia bíblica de la creación (religión), y por otro la teoría de la evolución (ciencia).

Aunque la creación no sea tal como la presenta la Biblia, puede tener Dios íntima relación con el ser humano. Y que Él existe es incuestionable; otra cosa es el entenderle. Cada religión le interpreta a su manera. Lo evidente es que no puede existir creación sin creador, obra sin autor.


Visión del hombre y de la mujer.

Creacionismo o evolucionismo aparte de ellos, uno y otra existen en nuestro planeta; desconocemos a ciencia cierta si hay vida en algún otro. Tiene muy mala prensa. Ha poco, en cuanto a la visión del ser humano, recordé a Gracián:

Si los hombres no son fieras es porque son más fieros, que de su crueldad aprendieron muchas veces ellas. [...] Advierte que entre los leones y los tigres no había más de un peligro, que era perder esta vida material y perecedera, pero entre los hombres hay muchos más y mayores: y a perder la honra, la paz, la hacienda, el contento, la felicidad, la conciencia y aun el alma. ¡Qué de engaños, qué de enredos, traiciones, hurtos, homicidios, adulterios, envidias, injurias, detracciones y falsedades que experimentarás entre ellos! Todo lo cual no se halla ni se conoce entre la fieras.

Y muy machista el autor de 'El Criticón', sigue exponiéndole a su interlocutor Andrenio:

... ¿y ves cuan malos son los hombres? Pues advierte que aún son peores las mujeres y más de temer: ¡mita tú cuáles serán!

Los sacerdotes de nuestra Iglesia, digamos mejor en general, hablan mal de la mujer, Nuestro novelista y economista José Luís Muñoz Sampedro lo sostiene y explica así:

Los cleros de las distintas religiones tienen tradicionalmente miedo a la mujer. ¿Y por qué tienen miedo a la mujer? Porque la mujer representa la pasión vital, está más cerca de la vida que el hombre. Lo malo que tienen miedo a la mujer tienen miedo a la violencia de la pasión y del sexo, porque ellos quieren controlar siempre. Ellos dicen que quieren salvarnos, pero lo que quieren es controlarnos.

Ya empieza la Biblia por hablar mal de la mujer; en el 'Libro del Eclesiástico', (42: 12, 14) leemos: 'No quieras fijar tus ojos en la hermosura de persona alguna, ni estar de asiento en medio de las mujeres. Pues como de las ropas nace la polilla, así de los halagos de la mujer, la maldad del hombre'. Seguidamente proclama algo inconcebible, inimaginable: 'Porque menos te dañará la malignidad del hombre que la mujer suave, la cual acarrea la confusión e ignominia'. Menos mal que en el 'Libro de los proverbios' admite la existencia de la mujer buena al decir: 'Quien halla una mujer buena, ha hallado un gran bien, y recibió del Señor un manantial de alegría'. (18:22). Ya antes ha expuesto: 'La mujer prudente edifica o realiza su casa, : la necia, aun la ya edificada la destruirá con sus manos'. (14:1). En el 'Eclesiastés' podemos leer otro dicterio contra la mujer: 'Después de purgar todas las cosas, he comprendido que la mujer es más amarga que la muerte, la cual es un lazo de cazar. Aquello que sea agradable para Dios podrá salvarse de ella, pero el pecador caerá en ella'. (7: 27, 28).

No son únicamente los escritores clericales quienes hablan despectivamente de la mujer, pero los padres de la Iglesia muestran una feroz misoginia, así, por ejemplo, Clemente de Alejandría: 'Cada mujer debe estar llena de vergüenza por el pensamiento de que es una mujer... La conciencia de su propia naturaleza debe evocar sentimientos de vergüenza'. Santo Tomás, San Agustín y otros lanzaron otras excentricidades.

Y si del criterio de la iglesia pasamos a sus hechos, sus errores son múltiples. Valga de paradigma el evento de Galileo y el aserto emitido por el cardenal Bellarmino en el juicio: 'Afirmar que la Tierra gira alrededor del Sol es tan erróneo como proclamar que Jesús no nació de una virgen'. ¡Y él qué sabía de astronomía! Pero el clericalismo imperante unido a fanatismo religioso motivaba 'in illo tempore' estos desafueros. Como dice Nietzsche, 'mientras permaneció el sacerdote como tipo superior, los hombres de valía de todas clases fueron despreciados'. Ejemplo principal: la Inquisición. Fanatismo al canto, y del peor. 'Hay -dice Federico Carlos Sainz de Robles, en su Ensayo de un Diccionario de la Literatura- fanatismo literario, artístico, político, religioso... En todos los casos, el fanático piensa, juzga a impulsos de su pasión y no de la razón, que es, en general, la única y más segura guía del hombre'. Subraya que el religioso es el fanático por antonomasia. Ya dice Unamuno: 'Muchos creen que es buen camino para llegar al cielo romperle la cabeza al hereje aunque sea con el mismo crucifijo'.

Como sostiene Fernando Montaña Lagos, en 'Adiós a dios. Un manual para pensar en libertad':

La medicina y la astronomía fueron miradas siempre por Roma con sospecha e inquietud, como algo contingente y ajeno a la suprema verdad revelada. La condena de la cirugía por el Papa Inocencio III con el chistoso pretexto de que Ecclesia abhorret sanguina, mientras se enzarzaba en guerras de conquista, perseguía con saña a los albigenses y tomaba la iniciativa de la cuarta cruzada, y lo sucedido cuatro siglos más tarde primero a Giordano Bruno y luego a Galileo, quien abjuró de sus malignos conocimientos para no perecer también en la hoguera, revelan con elocuencia la contradicción insoluble entre la fe religiosa y la y la verdad científicamente demostrable.

La Iglesia no desiste de ninguno de sus dogmas, continuando creyéndose infalible, mas afortunadamente ha sido obligada a suprimir la Inquisición; como dice nuestro autor, 'ahora el principal cambio es que ya no puede quemar a la gente en la hoguera'. Ha de sufrir, por grande que sea su animadversión a la filosofía y la ciencia, la especulación filosófica y la prueba científica. Espectaculares mentís les han dado ambas. Como señala Montaña Lagos.

La teoría de la evolución de las especies de Darwin y los avances de la ciencia en los dos pasados siglos asestaron un golpe definitivo a la presunta infalibilidad eclesial. La condena a quienes difunden "doctrinas y prácticas inaceptables", esto es, de todo el progreso del conocimiento que contradice sus dogmas en vez de creer "en el misterio de la Redención" y en "la anticipación del Paraíso y prenda de la gloria futura" por Juan Pablo II, no convencen sino a los convencidos.

Y en cuanto a la visión que se tiene de la mujer en el ámbito religioso es de enorme miopía mental -algo he sacado a la palestra- y de tremenda injusticia. En todas las épocas y pueblos ha sido la mujer subyugada por el hombre por la sola razón de ser éste más fuerte físicamente. Se ha dado esta bestialidad, que ya dice Cicerón que 'la fuerza es la razón de las bestias'. La mujer no ha sido durante muchos siglos para el hombre sino mero instrumento de placer, incluso llegó a prostituirla. E incluido en ello la religión. Y de religiosos y laicos con referencia a la sociedad versaré en la segunda parte de este artículo.

miércoles, 23 de enero de 2019

En torno a Dios y la Iglesia Católica

                                                                        

Todos tenemos la evidencia de que 'sea cual sea nuestra psicología, la creencia de un ser superior que rige los destinos humanos aparece en todas las culturas, una seguridad que se basa en la experiencia de la inferioridad física del hombre sujeto a enfermedades, accidentes, quiebras de fortunas; con la muerte al final del camino'. Es precisamente -¿quién puede dudarlo?- nuestro indefectible lugar lugar de arribada forzosa.  Es la muerte lo básico de la religión; se es, cual Unamuno, un obseso de la muerte, ¿quién no lleva en  su mente esta idea fija que tanto nos condiciona? 'La muerte -Schopenhauer dixit- es el genio inspirador, la gran masageta de nuestra filosofía... Sin  ella, difícilmente se habría filosofado'. Él lo hace a través del prisma del pesimismo, es enemigo personal de Jehová bajo la idea de que ha creado un Mundo triste y, no obstante, se jacta de su obra como de una cosa bella y buena. Ello le irrita y exaspera. Ante esta vida no cabe dejar de ver las imperfecciones, la maldad del Mundo y de la humanidad.. En nuestros día no ha dejado  de afirmarlo el Premio Nobel Camilo José Cela: 'La vida es triste; tremendamente triste, y la humanidad, cruel'. No se puede descartar a clérigos católicos; por ejemplo, Fray Luís de Granada. He aquí unos renglones de su 'Guía de Pecadores'. 
Sube tú ahora, hermano, a este mismo monte y extiende un poco los ojos por las plazas, por los palacios, por las audiencias y por las oficinas del mundo, y verás ahí tantas maneras de pecados, tantas mentiras, tantas calumnias, tantos engaños, tantos perjurios, tantos robos, tantas envidias, tantas lisonjas, tanta vanidad y, sobre todo, tanto olvido de Dios. [...] Verás maltratados inocentes, perdonados los culpados, menospreciados los buenos, honrados y sublimados los malos; verás los pobres y humildes abatidos, y poder más en todos los negocios el favor que la virtud. Verás vendidas las leyes, despreciada la verdad, perdida la vergüenza.
Otra figura de la Iglesia Católica que ha echado pestes de la naturaleza y del hombre es el jesuita Baltasar Gracián, que en su obra principal 'El Criticón', Crisi quinta consigna asertos como estos: 
ninguno quisiera entrar en tan engañoso mundo, y que pocos aceptaran la vida después si tuvieran estas noticias antes. Porque ¿quién, sabiéndolo, quisiera meter el pie en un reino mentido y cárcel verdadera a padecer tan muchas como varias penalidades?: en el cuerpo, hambre, sed frío, calor, cansancio, desnudez, dolores, enfermedades; y en el ánimo, engaños, persecuciones, envidias, desprecios, deshonras, ahogos, tristezas, temores, iras, desesperaciones; y salir al cabo condenado a miserable muerte, con pérdida de todas las cosas, casa, hacienda, bienes, dignidades, amigos, parientes, hermanos, padres y la misma vida cuando más amada. 
En cuanto al ser humano lo que predomina es el inhumano, cruel -ya dice el citado filósofo de Dantzig que 'la humanidad se divide en seres atormentados y en diablos atormentadores- y lo expone de esta forma en Crisi cuarta, El despeñadero de la vida.
... solo el hombre tiene juntas todas las armas ofensivas que se hallan repartidas entre las fieras, y así él ofende más que todas. Y, porque lo entiendas, advierte que entre los leones y los tigres no había más que un peligro, que era perder esta vida material y perecedera, pero entre los hombres los hay muchos más y mayores: perder la honra, la paz, la hacienda, el contento, la felicidad, la conciencia y aun el alma.
En su comparación entre la fiereza de los animales irracionales y el animal racional u hombre, termina proclamando que el hombre es más fiera que las fieras, y de su fiereza aprendieron ellas. ¿Pesimismo de los autores pesimistas? No puede concebirse tal; concedo todo acierto a José Saramago  cuando asegura: 'No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo'. Para este Premio Nobel de Portugal es también la muerte lo que nos lleva a pensar en Dios, y así lo manifiesta: 'Sinceramente, creo que la muerte es la inventora de Dios. Si fuéramos inmortales no tendríamos ningún motivo de inventar un Dios. Para qué. Nunca le conoceríamos'. Que existe Dios es evidente, y también es visible que los hombres son de una maldad inaudita. Y ello en el siglo, o mundo de la vida civil, o en el claustro o vida religiosa.   
                                                                            
 
La vida religiosa no constituye garantía absoluta de bondad. 

No se crea, forma o compone, ni en el clero regular o conventual, ni en el secular o diocesano. En los conventos, como exponía recientemente a una monja de clausura, tristemente también hay desagradecimiento e injusticia. En la Edad Media hubo cosas peores. Dentro del Arte, eso sí, de construir catedrales y monasterios. Aunque el referente fuera la religión, ¡cuanta basura moral! A tenor de la material, de la higiene del cuerpo; la del alma no andaba mucho mejor. Todo religión, peste y hambruna. Se puede unir lujuria y guerra. Continúe en su fe, recomendé a esta hermana, 'la fe, por mucho en contra que se diga de ella, es un antídoto al dolor de la vida y de la muerte'. Creo con Valle Inclán que 'nosotros divinizamos la muerte. No es más que un instante la vida, la única verdad es la muerte... Y de las muertes, yo prefiero la muerte cristiana'. ('Luces de bohemia). 
 
En cuanto a la injusticia del desagradecimiento hace el Príncipe de los Ingenios varias consideraciones en el Quijote, he aquí tres de ellas: 'Siempre los malos son desagradecidos'. Sé agradecido, que la ingratitud es hija de la soberbia y uno de los mayores pecados que se sabe'. 'De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud'. Ésta -insisto- se encuentra también en el clero, tanto en el diocesano, o curas, como en frailes y monjas.

Si con religión, que hace creer en un Más Allá, nos aterra la muerte, porque nunca podemos desterrar la duda, ya sabemos cómo se mueve en ella nuestro gran pensador Unamuno, qué decir del miedo que sin ella se ha de sentir frente a la Nada, que es la alternativa al Más Allá, es decir, la no existencia de éste. Me resulta difícil creer a Saramago en su criterio sobre la muerte denote tanta indiferencia: 'La muerte -dice- es un proceso natural, casi inconsciente. Entraré en la nada y me disolveré en ella'. Viene a exponer lo mismo el susodicho Schopenhauer: 'Después de tu muerte, serás lo que eras antes de tu nacimiento'. 

La clerecía por el hecho de creer en los Novísimos no esta, en términos generales, constituida por mejores personas que las que componen el mundo laico, en aquélla y en éste las hay buenas, regulares y malas. Hay buenas personas no creyendo en Dios, y de ello se jacta el mencionado novelista, poeta y dramaturgo de nuestro país vecino. Incuestionablemente resulta preferible ser bueno sin creer en Dios que ser malo creyendo en Él. ¿Dónde está la bondad de los Inquisidores Generales y de todo clérigo que intervenía en aquel TRIBUNAL -Criminal- DE LA INQUISICIÓN? Recordemos lo que Fray Luís de León hubo de sufrir,que Arias Montano tuvo que ir a Roma para su defensa, así como Santa Teresa de Jesús y su amigo San Juan de la Cruz y San José de Calasanz fueron perseguidos como herejes alumbrados.   No olvidemos que era obra de la Monarquía y de la Iglesia Católica; se inició con los últimos Trastámara y siguió con los Habsburgo y los Borbón; concretamente, fue fundada por los Reyes Católicos en 1478 y no fue abolida hasta 1834 por la Reina Gobernadora, minoría de edad de Isabel II.  Terrible religión y política, aunada, política religiosa, que tantos crímenes perpetró no solo contra las personas, también contra la ciencia y la cultura, ello lo tengo tratado ex profeso, con sus instrumentos de tortura, mas la sevicia llegaba más lejos, como anota Fernando Díaz-Plaja, ap. 'El español y la Iglesia Católica. 
Lo peor de la Inquisición no era, como se cree comúnmente, la tortura, método policíaco que se aplicaba incluso a un ladronzuelo, o el fuego, también normal como tipo de ejecución. Lo más grave del sistema inquisitorial era que por vez primera, se quería vigilar y castigar el pensamiento y el sentir humano invadiendo lo más íntimo y sagrado que el hombre tiene. la conciencia'.
(En nuestros días, político hubo que quiso imponer la mordaza) ; la necedad y maldad pervivirá per secula seculorum. Insisto en que vamos a dejarnos de prejuicios, en los curas, frailes y monjas los hay de lo más variopinto, como ocurre en esta viña del Señor que es la humanidad. Yo los he conocido buenos y educados, malos y maleducados, humildes y soberbios. Y si la soberbia está mal en el seglar, no digamos en el hombre o mujer de la Iglesia. Para San Juan de la Cruz, 'el alma que está enamorada de Dios es un alma gentil, humilde y paciente'. ¿Influye el nivel de la civilización? Plus minusve, más o menos, pero he aquí la opinión de Voltaire: 'La civilización no suprime la barbarie, la perfecciona'. La barbaridad continúa por doquier., y barbaridad es 'dicho o hecho necio o temerario. / Acción o acto exagerado o excesivo'. (DAE). 

Es absurdo pensar que el juez es la justicia, e igualmente lo es creer que los clérigos son los predilectos de Dios. Sobre este particular nos aclara el novelista francés Alfonso Karr: 'Intencionadamente o no, se confunden siempre los jueces con la justicia y los curas con Dios. Así se acostumbran los hombres a desconfiar de la justicia y de Dios'. No podemos creer en un Dios que sea imperfecto, y tampoco que haya cosa humana que sea perfecta. 

¿Fue la Iglesia Católica fundada por Jesucristo? 

Pepe Rodríguez, en su obra 'Mentiras fundamentales de la Iglesia Católica', dedica la parte III  -capítulo 8- a clarificar este título: Jesús jamás instituyó -ni quiso hacerlo- ninguna nueva religión o iglesia, ni cristiana ni, menos aún, católica. Y en el capítulo 9 explica que Jesús prohibió explícitamente el clero profesional... pero la iglesia católica hizo del sacerdote un asalariado <diferente al resto de los hombres y especialmente elegido por Dios. Obviamente no voy a entrar en detalles
Se requiere una desvergüenza formidable para mantener durante veintinueve siglos que el sacerdocio había sido instituido por Cristo  -con el paso intermedio dado en el siglo XVI  de considerarlo un <arreglo inspirado por Dios> --  y, finalmente, sin sonrojo ninguno,, reconocer que no fue más que una mera cuestión administrativa que devino costumbre; una confusión de engaño que, obviamente, pocos han llegado a conocer al margen de los teólogos, ya que la iglesia católica, ante la masa de fieles ha seguido arropando a su clero con el sello de la divinidad. 
Viene a reforzar esta tesis Juan José Benítez López, tan dado a la ufología y a la religión, váyase a su saga Caballo de Troya. Él ha ahondado, ha escudriñado en lo recóndito de la vida de Jesús de Nazaret, poniendo también de relieve lo manipulado que está por la Iglesia. Pero veamos cómo acaba este capítulo citado. Para el autor: 
En el centro de la Iglesia, contrariamente a lo que marcan los Evangelios sigue sin estar la figura de Jesús, ya que el puesto central permanece usurpado por el clero. (papa, obispos y sacerdotes, cada uno en su respectivo ámbito de reinado eclesial).
Y concluye el capítulo. 
La peor cruz de Jesús no fue la de su ejecución por los romanos, ni mucho menos; sin duda le resultaría mucho más trágica y dolorosa la cruz de un clero que tiene la desfachatez de presentarse como continuador de su obra y mediador suyo ante la humanidad.
También podemos parar mientes otra día en lo que la Iglesia Católica tiene de machista, mientras Jesús predicó la igualdad entre el hombre y la mujer.
           

domingo, 13 de enero de 2019

Una santa que estuvo al servicio de "la loca de Arévalo"

 

Beatriz de Silva y Meneses vino a Castilla en 1447 como doncella de de la segunda esposa de Juan II, Isabel de Portugal, al contraer matrimonio con él. A pesar de la predilección que la reina siente por su compatriota, hija de Ruiz Gómez de Silva y de Isabel de Meneses, hija de Pedro de Meneses, conde de Viana de Alentejo y de Villarroel, conquistador y gobernados de Ceuta, con oposición o resistencia a su estimación y clase, decimos, cayendo en su aversión atenazada por los celos.

Le asqueaba la política que le rodeaba

Los años que vivió Beatriz en la corte fueron años de intrigas y rivalidades, cálculos y tanteos de la nobleza, escindida en dos bandos poderosos y bien definidos. Por una parte, el favorito de Juan II, don Álvaro de Luna, con los suyos; por otra los partidarios del príncipe don Enrique, aspirante al trono, ayudado por los infantes de Aragón: A la joven y pacífica Beatriz, que anhelaba agradar más a Dios que a los hombres, […] lamentaba muy profundamente, ese partidismo tan acentuado por las causas dinásticas.

Sí, la conducta de aquella nobleza era vergonzosa. Ella se evadía de tal ambiente, de intrigas, fasto, fiestas, monterías y requiebros, que dada su extraordinaria belleza, era objeto de que muchos cortesanos intentasen pedirla en matrimonio , mas ella a ninguno aceptó, naciendo su inclinación religiosa en lo que mucho influyó sus visitas al monasterio de Santa Clara, que creara en 1363 Beatriz, hija de Pedro I. Llegó a decidir su vida al servicio de Dios. Surgió la cruel acción de Isabel de Avis Veamos cómo lo refiere Mario Hernández Sánchez-Barba, cuyo historiador estamos siguiendo.

Es entonces cuando van a surgir los celos de la Reina, no sabemos si porque fue incitada a ellos por alguna de las malas lenguas cortesanas, o bien porque notó por parte del Rey algún aprecio especial hacia la bella Beatriz. Es entonces cuando va a producirse el hecho de su encierro, según la leyenda, en un arcón, donde estuvo tres días hasta que fue liberada de allí porque un tío suyo, Juan de Meneses, solicitó a la Reina información exacta del lugar donde estaba Beatriz de Silva. / Historiadores de la máxima autoridad han descrito el brutal encarcelamiento de Beatriz por la celosa e irascible Reina como un acto arbitrario.

Ni que decir tiene que, como se consigna, ‘es evidente que la inocente víctima de los celos reales estaba condenada a una muerte segura por asfixia, hambre y sed; la suerte estaba echada’. La segunda nuera de Catalina de Lancaster las gastaba así. No menor arbitrariedad fue la que se cometió con don el condestable don Álvaro de Luna a quien debía su elección como reina consorte. ¿Y qué decir del desagradecimiento de Juan II de Castilla hacia su valido? Tanto pudo la fascinación que su joven esposa ejercía sobre él.

De la corte de Tordesillas huyó de palacio en fecha que se ignora, pero antes de la decapitación de don Álvaro de Luna. Contó con la protección del Rey que la proporcionó una pequeña escolta hasta Toledo, que es a donde se dirigió. Nuestro autor nos dice de su entrada en Toledo.

Después de un recorrido penoso, apareció la ciudad de sus sueños, inconfundiblemente empinada sobre la roca.

Así la ubicación geográfica de esta imperial ciudad, que dejó de serlo cuando Felipe II pasó la Corte a Madrid.

Circundada de infranqueable muralla; cumplía plenamente todos los requisitos del retiro que anhelaba Beatriz de Silva. Por la Puerta de Bisagra penetró con su séquito, se dirigió calle arriba hacia la plaza de Zocodóver y, cruzando estrechas callejuelas, entró por la calle que desemboca en la iglesia del convento de Santo Domingo el Real. Ya en la portería su alma quedó tranquila. Expuso el motivo de su visita y la priora accedió a la petición.

Ésta, llamada doña Catalina, era tía de don Juan, llevando, pues, su recomendación. No abrazó la regla monacal, ‘quería vivir a la sombra del claustro en calidad de <señora de piso> pero acomodándose en todo a los reglamentos de las monjas’.

Treinta años vivió en Santo Domingo el Real, llegando a conocer a la infanta Isabel, luego reina, la cual la visitaba siempre que iba a Toledo, y le ayudó en su idea de salir del monasterio y fundar una Orden religiosa. Le donó los Palacios de Galiana y en ellos se instaló Beatriz con doce doncellas en 1484. Continuará ayudándola en todo en cuanto a la creación de la Orden de la Inmaculada Concepción.

Al unir el Papa Alejandro VI esta Comunidad con la del convento de benedictinas de San Pedro de las Dueñas, hubo choque entre ambas, pudo malograrse la fundación de Beatriz, pero, arreglada la situación, creció en gran medida la Orden de la Concepción; se extendió y no solo por España, también en Europa y en América.

Por la victoria de la batalla de Toro, al pie del convento dominicano de Sancti Spiritu el Real, que abrió a Isabel y Fernando la posibilidad de reinar, y no la hija de Enrique IV, legítima heredera, había ofrecido la medio hermana del rey fallecido elevar un templo en Toledo, éste es el llamado San Juan de los Reyes en donde quería ser enterrada, aunque tras la conquista de Granada rectifico. Es naturalmente de estilo gótico isabelino y su arquitecto es Juan Guas.

Muerta Beatriz, las religiosas de Santo Domingo querían que recibiera sepultura en su monasterio y la fusión en él de su Orden, lo que implicaba la extinción de la Orden Concepcionista, pero la intercesión del Padre Tolosa lo evitó. Cuatro años después surgió lo ya dicho del convento de benedictinas. Tras su muerte se presentó Beatriz a fray Juan de Tolosa, en Guadalajara, para pedirle que fuese a Toledo a defender la Orden. Fue por último el cardenal Cisneros quien respaldó la Orden concepcionista apoyado la creación de nuevos conventos.


Las últimas horas de su vida.

Hay quien no cree en los milagros,
y, sin embargo, al levantarnos cada
mañana debiéramos decir: ¡Milagro,
milagro! - Jacinto Benavente -

Había sido anunciado por el obispo de Guadix, fray García de Quijada, que Beatriz y sus compañeras recibirían el hábito de “aquí a diez días”. Era el 2 de agosto de 1491, y tal sucedió pero con ella moribunda. Así lo refiere Benjamín Martín Sánchez, canónigo de la S. I. Catedral de Zamora:

Le administraron los últimos sacramentos, y, al levantarle el velo que le cubría el rostro para darle la Santa Unción, todos se admiraron de la hermosura de su cara que brillaba como un ángel; pero esa admiración subió al extremo al aparecer en su frente una brillante estrella al ser marcada con la cruz de la cruz de la Santa Unción.
En aquel momento entregó su bendita alma en manos de la Santísima Virgen que, tal como le había prometido, vino por ella para llevársela al Cielo, desde donde vela por su Orden que se extiende en la tierra por numerosos países.
En aquel momento la misteriosa lámpara que vio Beatriz, se apagó…, pero después se volvería a encender, es decir, su Orden después de muchas tribulaciones florecería en todo el mundo. Ella murió con fama de santidad.

Tumba de Beatriz en Toledo

Y si hemos de creer en los milagros, admitamos que yendo de camino de Tordesillas a Toledo –no falta autor que lo refiere- se le aparecieron ‘dos frailes con hábito de San Francisco (San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, de quienes era devota) exponiéndola que no tuviera miedo, que nada malo le pasaría por parte de la Reina, y anunciándole lo importante que llegaría a ser. Al llegar a una venta Beatriz los invitó a entrar y tomar un refrigerio, mas ellos desaparecieron misteriosamente. Ya no digamos de la aparición de la Virgen mientras estuvo encerrada en el baúl.


En los altares de Acá, en el cielo del Más Allá.

Continúa el mismo biógrafo aportándonos datos milagrosos y los cronológicos de su canonización, momento en que –dice- ‘contaba la Orden con más de ciento cincuenta conventos extendidos por Europa y América’. Pero vamos a pasar nuevamente a su “reciente” estudioso, Sr. Hernández Sánchez-Barba, nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1925, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, que en 1993 publicó ‘Monjas ilustres en la Historia de España’, atendiendo la voluntad del destacado psiquiatra Vallejo-Nágera (hijo). Empieza así su prólogo.

Poco tiempo antes de su muerte, recibí una llamada telefónica de ese inolvidable ausente que es Juan Antonio Vallejo-Nágera, comunicándome su firme decisión de que yo escribiese este libro para la colección Historia de la España Sorprendente, de Ediciones Temas de Hoy, dirigida por él. […] Conocedor de la situación de su salud, y librando su última batalla contra la enfermedad, me hice cargo del honor de ser elegido –él debía saber las razones- para escribirlo. Lo hago en memoria de un hombre extraordinario que puso tan alto el listón de la cultura española.

La obra se titula ‘Monjas ilustres en la Historia de España’. La parte dedicada a la monja de referencia por parte de Sánchez-Barba termina así:

Coincidió, pues, el momento de la muerte de Beatriz con el comienzo de la Orden , siendo éste consecuencia del tránsito; era el 17 de agosto de 1417.
Tras comenzar en el siglo XVII el proceso de beatificación, el Papa, Pío XI, firmó el decreto de beatificación el día 28 de julio de 1950, a reasumir la causa de canonización de la beata Beatriz de Silva.

Finalmente, fue proclamada santa por Pablo VI el 3 de octubre de 1976.

Grande fue el servicio hecho por la ilustre portuguesa para la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, aunque no llegara hasta el 8 de diciembre de 1854, proclamándolo el papa Pío IX en su bula Inefabilis Deus.

miércoles, 9 de enero de 2019

LA MONARQUÍA DE LA CORRUPCIÓN

Monárquico es quien asume
e interioriza su inferioridad.
Enrique de Diego,
‘La monarquía inútil’.

Ser monárquico a esta altura de la civilización es algo que no cabe generalmente más que en individuos de poco intelecto y menos cultura –es mi opinión y respeto la ajena-. Digo generalmente, teniendo en cuenta que en algunas personas no es así, hay incluso gente culta e inteligente que se siente atraída por la monarquía, lo que solo puede entenderse por razón de ‘intereses creados’, cuya circunstancia que viene siempre a hacer inteligible lo abstruso por absurdo. Quien obtenga, o entienda obtener, un beneficio económico o del tipo que fuere con la existencia de la mencionada arcaica y obsoleta institución, es lógico y natural que sea monárquico, tal en primer lugar la aristocracia, clase que también vino en declive de privilegios, pues ya no se tienen por el mero hecho, ello quedó bastante atrás. De todos modos ya es echarle valor, y no quiero señalar a nadie, tratar de echar un tupido velo –callarlo, omitirlo, darlo al olvido- a los hechos de Juan Carlos I. Fuera de alguna persona particular, así lo hizo el bipartito que durante tantos años vino gobernando.

Pero llegaron a ser de tamaña magnitud que callarlo ya no fue posible, por mordaza que el gobierno de Rajoy pretendiera imponer. Murió en el intento como por la corrupción cayó en picado a pesar del gran poder que inicialmente le concedió la ciudadanía tras aquellas elecciones en las que, como compulsivo mentiroso, prometió y prometió para, luego, no cumplir nada de lo prometido, y gobernar con mentira y corrupción. Rajoy hubo de oír en el Congreso de los Diputados que pasará la Historia como ‘el presidente de la corrupción’. En su gobierno fue el safari a Botsuana del Rey con Corina, y las consecuencias del mismo vino a romper totalmente la censura protectora de la monarquía, secundándolo después el caer el dilecto suegro real, Iñaki Urdangarín, en las garras de la Justicia en delitos seguidos de oficio. Por si este escándalo era pequeño, hubo de sentarse en el banquillo su esposa, hecho único en la Historia de España. Pero si Cristina de Borbón y Grecia únicamente fue condenada al pago de una multa, merced a la trama para salvar a la infanta, la cual ha sido destapada por Pilar Urbano, la sociedad disiente en su fuero interno de la Sentencia, incluido el juez instructor. También el fiscal Horrac y la Fiscalía en cuanto a la rebaja de condena hecha a Urdangarín.

Cuando aún era muy arriesgado emitir un juicio adverso al monarca o a cualquier miembro de la Familia Real, el historiador Juan Balansó, especializado en las actuales dinastías europeas, muerto prematuramente en junio de 2003 a la edad de 61 años, escribió que ‘el reinado de don Juan Carlos pasaría a la Historia como el reinado de la corrupción’. ¿Qué diría de vivir hoy a sus 76 años? No alcanzó a conocer lo que Zarzuela llamó ‘cese temporal de convivencia de los duques de Lugo’, lo que era una auténtica separación para desembocar en el consabido divorcio. Tampoco la sorprendente boda del Príncipe de Asturias, coyunda en todo opuesta a lo que marcan los cánones de la monarquía –no solo, por supuesto, quebrantados en España-, asimismo el safari que conllevó la petición de perdón del Rey a los españoles. Ya no digamos del Caso Nóos; ambos eventos llevaron al apuntalamiento de la Monarquía abdicando Juan Carlos I en su hijo el 19 de junio de 2014.

Hoy Felipe VI, tras poco más de cuatro años de reinado se encuentra involucrado en un resurgir de supuestos chanchullos cometidos por el autor de sus días, que desgarran la monarquía, los cuales acaban de ser revelados por la ex colaboradora del ex rey. Estas manifestaciones de verdades secretas, ocultas, son tremendas, es decir, ‘terribles, digno de ser temido’, y así está resultando en cuanto componen la familia en general, no ya la Familia Real, aunque afecten no oír ni ver y callen como muertos. Por añadidura, esto ocurre cuando el yerno del anterior monarca y cuñado del actual se halla recién encarcelado, o sea, ha pasado a ser un desdichado presidiario. Confió éste en que el blindaje de su suegro ante los Tribunales de Justicia se extendía hasta el último pariente; entonces, en tal caso, ¿por qué no hacer también él negocios? Todos ricos y ‘tutti contenti’’, todos contentos.

Se equivocó Urdangarín en lo de ser intocable; se equivocó el rey en que no dejaría de ser monarca antes de morir. Actualmente don Juan Carlos de Borbón y Borbón al no reinar ya, es solamente aforado como la inmensa mayoría de la ciudadanía, así hemos podido leer la nefasta noticia para la monarquía de que la Audiencia Nacional decidirá sobre una supuesta crítica al Rey emérito. ‘Deberá decidir antes de fin de año si abre investigación sobre las grabaciones encontradas hace meses al comisario Villarejo. Con Corina puede ocurrir –en principio valga el derecho de inocencia- que se descubran chanchullos del Campechano; ella expone que la eligió como testaferro. Mal aire toma el binomio colaborador Corina-Juan Carlos, esta puede ser una segunda caída con Corina al fondo.


Lo que va de ayer a hoy

Hoy Corina Ardesen acusa al rey emérito de delito, aclarando, a la vez, que ‘no distingue entre lo legal y lo ilegal’’. Ella –insisto- es el temor de cuantos comen de la Monarquía. Jaime Peñafiel siempre azotando a la Casa Real escribió:

Hoy la propia Corina, quien en sus conversaciones con Villarejo y Vilallonga, lo deja bien claro. “El Rey pensaba que se iba a morir de ese cáncer y pidió que me quedara con él para ayudarle a reparar sus problemas de salud”.
Por eso el periodista vuelve al pasado tan de actualidad ahora: De justicia es reconocer la verdad. En este caso no porque la diga Corina, sino porque en su día Pilar Eyre lo contó.

Quiero decir lo que va en cuanto a Corina, ya que doña Sofía continúa en su bochorno, -‘desazón o sofocamiento por algo que ofende, molesta y avergüenza’. (RAE)- matrimonial, amargura que hoy incrementa el desbaratamiento familiar. Una familia mal avenida como cualquier otra entre cuyos miembros existe animadversión.