martes, 26 de agosto de 2014

El cura párroco de Santa María la Real de Nieva (Segovia) afirma que los restos que se exhiben en la iglesia son atribuidos a Blanca I de Navarra. (Las cartas sobre la mesa)

He aquí mi correo:

Por hallarme de tratamiento médico de faringitis aguda tengo que tratar de no hablar verbalmnte, por lo que, de momento, nos limtaremos a efectuarlo gráficamente. De esta manera me dirijo a usted, previamente haberme presentado con mi blog, y tras de tener el gusto de saludarle, recabar información de su postura respecto a la mentira que se exhibe en el templo parroquial actualmente a su cargo. Inicialmente pudo ser mero error, mas, una vez que quedó claro éste, ya ha pasado a mentira. Y lo es recalcitrante, rayana en lo demencial en todas las acepciones de esta palabra perteneciente o relativo a la demencia .aquí que opinara un psiquiatra-, caótico, absurso, incomprensible. Es dar mala nota de manera polifacética.

No le diré más sobre este caso de inverecundia, que, inexorablemente, una persona de su calidad ha de aceptar lo es. Le agradeeré lea los varios artículos que en mi blog he insertado sobre este affaire, que no sólo ha de constituir escándalo lo económico, y se una a mí para luchar por la desaparición de la MENTIRA. Afecta a la Historia en primer lugar, pero no deja de atañer a la Religión y, por ende,no le es ajena, ni mucho menos, la cuestión. 

Es lo pertinente tapar la falsa inscripción del sepulcro que estólidamente erigieron en la iglesia. No pretendo marcarle pautas a seguir; ahora b ien, me gustaría verle proceder e modo consecuente a los principios que profesa. No soy quién, obviamente, para exigirle cosa alguna, pero sí soy muy dueño de recrimnar malos comportamientos, malas conductas. Me duele la mentira, tanto más en esta villa y en la iglesia. No paso de ogarle ponga cuanto de su parte esté en tapar la falsa inscrpción del arcosolio. / Un saludo.

Pero el cura sin apearse del burro, como el P. Andrés Manjón, fundador de las Escuelas del Ava María, pero sin que al pie de la  foto se escriba: "A tal santo, tal peana". 

He leído con atención su correo y su blog. Le invito a leeer con detenimiento la placa que dice Atribuidos, lo cual aclara que no es una afirmación categórica. Me temo que pueden ser esos restos. [¡qué atrevimiento, viven los cielos!] También le invito a leer el manuscrito que hay en la parroquía del padre Jurami que alude a esta sepultura y su ubicación. He leído en varios sitios y creo nadie duda que realmente la reina Blanca I de Navarra murió en esta villa y recibió pompas fúnebres, así como entierro en ella. Creo que ahí la historia calla. Los restos óseos coinciden en edad y morfología con una mujer de las características de Blanca a su muerte, pero como muy bien dce no hay una demostración clara de que sean o no sean. Otra cosa son los de su hijo que según he oído no son y han sido saqueados muchas veces.
Por lo tanto y creo que sin ofender a nadie esta placa seguirá indicando donde se hallaron unos restos atribuidos a Blanca I de Navarra. 
Esta placa, por otra parte, creo la pusieron las autoridades autonómicas de acuerdo con las autoridades de Navarra y ellos habrán de sugerir lo oportuno.
El sepulcro de Dª Blanca es una gota en el oceano de arte que posee esta iglesia. 
Invitándole a todo esto y a su disposciónle saluda: Alfonso Agueda, personaje extra de "Dominico" en el documental de TVE 1 Mujeres en la Historia: Catalina de Lancaster. 

Yo no sé de dónde se saca este señor que la Historia calla que Blanca I de Navarra murió en esta villa, en ella recibió pompas fúnebres y fue enterrada. Se lo saca de la manga, o sea, lo dice sin fundamento para ello. La Historia no lo calla. Bueno vayamos a mi respuesta. 

Lamento tener que contradecirle, y enteramente. No ha leído, ni mucho menos, con detenimiento mi correo y mi blog, como pone de relieve las invitaciones que me hace. 

Conozco el manuscrito del padre Jurami, asimismo tengo "Historia de la aparición de la taumaturga imagen de Nuestra Señora La Soterraña de Nieva. Transcripción y notas: Antonio Sánchez Sierra". Libros y más libros sobre Sanat María la Real de Nieva tengo, poseo amplia bibliografía. Aparte de  haber leído lo que no poseo. 

Si hubiera leído V. los varios artículos en los que trato de la gran metedura de pata -valga la loc. verb. colq.- en cuanto a hacer y decir lo inoportuno y equivocado en cuanto a los supuestos restos de Blanca I de Navarra no hubiera dado a mi correo una respuesta por demás inadecuada. Lo desorbita todo, se ha ido por los cerros de Úbeda y no en busca de San Juan de la Cruz. Item, no viene a cuento que consigne ser personaje extra "Dominico" en el documental de TVE 1 Mujeres de la Historia: Catalina de Lancaster. Pues claro que conozco este vídeo, aludo a él en uno de mis escritos sobre el tema que nos ocupa y que es tan jocoso como indignante. 

No proceden, pues, las invitaciones que me hace, y no es conforme por dos motivos o causas: 1º. Son impertinentes sus invitaciones. 2º. Debió dar por hecho que las lecturas que me recomienda las tengo practicadas. Si como dice, pero demuestra lo contrario, ha leído con atención mi correo y mi blog, es tanto más inconcebible su contestación. Usted llama blog a mi artículo actual, porque, como es patente, no puede haberse leído los 135 artículos de que se compone mi blog, ya sería bastante que lo  hbiera efectuado, de ayer a hoy, de los referentes a la reina medieval de alusión. No hubiera incurrido -repito- en lo desorientado de su respuesta.

¿A qué vienen las siguientes líneas suyas? He leído en varios sitios y creo nadie duda realmente que la  reina Blanca I de Navarra murió en esta villa y recibió pompas fúnebres así como entierro en ella Los restos óseos coinciden en edad y morfología con una mujer de las característica de Blanca a su muerte. Siga eyendo Historia, que no le vendrá mal, pero no sé qué me qiere decir con ello. Nunca dije que no muriera ni fuera enterrada en nuestra localidad segoviana, ni, por otra parte, contradije al doctor Manuel Reverte Coma, director del laboratorio de Antropología, en su dictamen, dado con fecha 15 de diciembre de 1994, en torno a este esqueleto que ha resultado no ser el de la madre de Carlos de Trastamara y Evreux, Príncipe de Viana.

Incurre también en el despropósito en cuanto a la manifestación siguiente: Otra cosa -expone literalmente- son los de su hijo [los restos], que según he oído no son y han sido saqueados muchas veces. Esto lo dice tras consignar que no hay una demostración clara de que sean o no sean. Esto si que ya es -y se lo digo con todo respeto- salir por peteneras. ¿Quiere V. más clara demostración que lo que descubre la aplicación de la prueba científica de ADN mitocondrial? El hecho demencial -que no sólo de ignoracia supina- de oponerse gratuitamente a la Ciencia es lo que vengo combatiendo. A partir del 9 de septiembre de  2008 que tuvo lugar en el Monasterio de Santa María de Poblet la presentación del Estudio genético del Príncipe de Viana, quedó clara la no autenticidad de los restos del hijo y de su madre. Más claro agua.

No han sido ni en Poblet ni en la localidad segoviana encontrados, respectivamente, los restos mortales de ellos. LOs que se descubrieron en la villa segoviana, afirmo por enésima vez, no son de Blanca I de Navarra. Es inmoral, por consiguiente, atribuirlos a ella. Nota bene, observa bien. 

Por disentir con V., no dejo de hacerlo con el último punto de su respuesta: El sepulcro de Dª Blanca es una gota en un oceano de arte que posee esta iglesia. No, un sepulcro cuenta mucho. Arte aparte. Y en cuanto al arte, quedaría mejor que dijera: "los restos de este monasterio". 

Insisto en el último punto de mi coreo, cuyo contenido del mismo ha contestado inadecuadamente. 

Es lo pertinente tapar la falsa inscripción del sepulcro que estólidamente erigieron en la iglesia. No pretendo marcarle pautas a seguir; ahora bien, me gustaría verle proceder de modo consecuente a los princios que profesa. No soy quién, obviamente, para exigirle cosa alguna, pero si soy muy dueño de recriminar malos comportamientos, malas conductas. Me duele la mentira, tanto más en esta villa en la iglesia. No paso de rogarle ponga cuanto de su parte esté en tapar la falsa inscripción del arcosolio.

Ya me muestra y demuestra que no se halla dispuesto a que se borre la placa. Rechazo de plano que se consolide con los... """amantes de la Historia""", la postura, posición, actitud, que adopta. 

Me contesta con estos dos renglones.

Disculpe el tono que no le ha gustado. Pero como parece indicar a mí también me gusta buscar la verdad y que me la muestren, esa era mi intención.
  
Le respondo con este nuevo correo que titulo: "Acerca de la  réplica recibida a lo estupefacto que me dejó su salida. Ahora más de lo mismo. 

Lo único que me ha expuesto usted con exactitud es que trabajo en el vídeo sobre Catalina de Lancaster. El guión es de María Teresa Álvarez autora de la biografía "Catalina de Lancaster primera princesa de Asturias", novela histórica. Es biografía novelada pero no se aparta de la verdad histórica. La tengo en papel. Es cierto que V. y un tal Juan Francisco Torres son monjes figurantes, tienen un papel fugaz, aparecen a partir del punto 13,27 en el claustro, se cruzan con la reina, hacia el 15,39, y ya está la actuación de los dos dominicos. En "agradecimientos" figura: Alfonso Agueda, parroco de Santa María la Real de Nieva, el Ayuntamien de aquí, el de Ayllón, etcétera. 

Nada tiene que enseñarme sobre la abuela de Isabel de Trastamara y Avis. Lea mi extenso artículo -( I ) 28--I-2013 / ( I I ) 7-II-2013-. He publicado dos más en papel. No falta en el de mi blog el epígrafe: "Santa Mría la Real de Nieva surgió de un milagro mariano y de su benefactora Catalina de Lancaster".

En cuanto al tema central, esencial, fundamental, básico, no entró en razón, se dedicó a hacerme invitaciones extemporáneas. No le ha hecho mi respuesta cambiar, se matiene en no aceptar la  Ciencia, la cual destruye equivocaciones y mentiras. La prueba que se realizó es inequívica. O demuestre V. u otro como V. -Felipe Molinero, por ejemplo- que no lo es. Le repito que tras la misma no caben disquisiciones a través de la Historia y sus documentos, aparte de que no hay ninguno que levante duda. Ya cábalas y conjeturas, ecuánimes o no, carecen de sentido. O no le tiene quien las hace. La polémica respecto a los supuestos restos de Blanca I de Navarra cesó -le repito en este correo- el 9 de septiembre de 2008. Y ha sido gracias al Dr. Miguel C. Botella UG, profesora Mariona Ibars UAB y la Dra. Asunción Malgosa UAB. 

Claro que no puede gustarme el tono que empleó para responderme y por el que se disculpa. Disculpado está. No entiendo el resto de su correo: Pero como parece indicar a mí tambien me gusta buscar la verdad y que me la muestren, esa era mi intención (sic). No tiene porqué seguir buscando la verdad, digamos mejor lo  cierto, ya está encontrada por los señores que acabo de citarle. Son falsos los restos del Príncipe de Viana, en Poblet, y los de su madre en Santa María la Real de Nieva. El abad de Poblet no piensa hacer nada por cuanto no hay acceso a la falsa osamenta, mas aquí están el presbiterio de la iglesia, por lo que la líder del proyecto genético consideró que deben tapar la placa, no exhibir el sepulcro como de restos que no  son.

No es a mí a quien tiene que invitar a que le muestre la verdad, sino a la personas que c ito; bueno, ya se la muestran. Lo que puede hacer, si se cree capacitado para ello, es llevarles la contraria, demostrarles que el ADNmt no vale para nada. La familia Borbón, empero, teme dicha prueba científica y, consecuentemente, se negó a que se practicara con "La famlia de Carlos IV", por si tiene razón fray Juan de Alcaraz No digamos con Isabel II. En cuanto a las personas puede despejar enigmas de la Historia. No importa que V. no crea en la Ciencia, salvo que sea capaz de probar que el ADN mitocondrial nada prueba, que es un camelo. Yo, de momento y creo que será para siempre, creo que el chasco y la burla es la simulación, fingimiento, la apariencia engañosa, que se lleva a efecto con tales restos.

Echa usted y sus corifeos el resto, en la acepción de hacer todo el esfuerzo posible, por la continuación de la mentira. 

Respuesta de mi interlocutor.                    

Yo no me opongo a la ciencia, pero querría saber con quien se hizo el cotejo del ADN Nada más.

Mi contestación.

La prueba se ha realizado con la archiduquesa de Austria, Johanna de Habsburgo, décimoquinto hujo de la reina Ana de Jagellón-Foix y Fernado de Habsburgo.
Nació en Praga el 24 de enero de 1547, en pleno Concilio de Trento, y murió en Florencia el 10 de abril de 1578, a los 31 años, pues, de edad, al caer de una escalera en avanzado estado de gestación de su octavo hijo.
Textos aparte, de momento puede ver datos de la persona con quien se hizo el cotejo de ADN en Wikiperia. E igualmente otras páginas de internet. Es historia relativamente cercana, la sobrina de Calos I de España, nieta por vá paterna de la primera reina de España, Juana la Loca, y de su esposo Felipe el Hermoso.
El ADNmt -tengo material sobre ello- es el único fiable por el momento. Se transmite de madres a hijas per secula seculorum. 

Ahora el sacerdote Alfonso Agueda Martín está en silencio, pero... ¿calará algo en él de cuanto le he dicho, reaccionará como es debido y yo vengo pidiendo? ¡Vaya usted a saber! ¡Ya se van a cumplir seis años de sostener heroicamente -¿a qué aplicar un adverbio de modo malsonante?-, todos a una, la el inicial error, y, durante esta media docena de años, auténtica MENTIRA
                      

miércoles, 30 de julio de 2014

SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA Y BLANCA I DE NAVARRA

Tranquiliza más y es más prudente encomendarse a un santo que a un Gobierno.
                                                  -Antonio Gala-  

Lo experimento incluso a escala local, como referente el pequeño, importancia aparte, pueblo mencionado. A la patrona del mismo, advocación mariana de Nuestra Señora de la Soterraña 
                                                                   
 

me emcomiendo para conseguir que el alcalde, el cronista y sus correligionarios abdiquen de la mentira que a trochemoche, disparatada e inconsideradamente  mantienen en la iglesia parroquial. Es, evidentemente, algo de que se debió rectificar desde que se presentó en Poblet el Estudio genético del Príncipe de Viana; lo que desde aquel día viene ocurriendo en Santa María la Real de Nieva es para exclamar, gemir, lamentarse, gritar, elevar el grito al cielo, que es lo que vengo haciendo en contra de los habitantes de la localidad que se han instalado callar, silenciar, y sus sinónimos       

 En una página de internet, "El país que nunca se acaba", agosto 2013, leí::
El (supuesto) sepulcro de Blanca de Navarra. A la madre del Príncipe de Viana la muerte le llegó a los 56 años en pleno viaje por Castilla. En teoría fue enterrada en esta iglesia, pero a la ubicación del sepulcro se le perdió la pista. Se sospechaba, se especulaba, que sus restos descansan en la Soterraña, pero no fueron "hallados" hasta una restauración acometida en el templo a comienzos de la década de los 90. Sin embargo, no son pocos los que defienden la falsedad de estos restos con un montón de argumentaciones que nunca está de más conocer. Está claro que, en términos turísticos, una iglesia con huéspedes insignes parece más notable.
La de Santa María la Real de Nieva (Segovia) carece de sepulcros que eleven su notabilidad, realce de tantos templos, especialmente, catedrales. Buen reportaje, principalmente fotográfico., es un pasear por el centro de la localidad, omitiendo su ampliación en curso y, actualmente, en suspenso por la crisis económica.  Buenas fotografías las del interior de la iglesia, así como de lo que queda del monasterio -hay fotógrafo y tema- que fundaron los primeros príncipes de Asturias: Catalina de Lancaster, nieta de Pedro I de Castilla, y Enrique III, hijo de Juan I de Trastamara, fundiéndose asi la rama legítima con la bastarda. 

En la indicada página escribí el siguiente comentario. "En un caso que raya en lo patológico no tapar, cuando menos, la inscripción del arcosolio a Blanca I de Navarra, habida cuenta de que mediante la prueba de ADN mitocondrial ha quedado demostrado que los restos que contiene no son de dicha reina. Llevo largo  tiempo combatiendo esta ignorancia y atentado contra la Ciencia, pero que si quieres. Ya se alude aquí a mi rebelión y se presenta mi artículo titulado "El infundio del sepulcro de Blanca I de Navarra". 

Una ligereza al escribir "Blanca  de Navarra, reina prudente y peregrina".

También consigné aquí otro comentario al respecto:
Me gusta bastante esta biografía -obra, desde luego, de información, no de investigación- que ha tenido el gusto de escribir por simpatía al personaje. La publicación data de 2011, No me he dirigido antes a usted en espera de ver si el presidente del Ayuntamiento mandaba quitar o borrar la falsa placa, ya que la continuidad constituye sobrado motivo para incurrir en el ridículo y en algo peor. No debió colocar de portada la fotografía del arcosolio; sencillamente, porque  no guarda los restos mortales de la hija de Carlos III el Noble y su esposa Leonor de Trastamara, hija, a su vez, de Enrique II el Fraticida y de su esposa la infanta Juana Manuel. Se mantiene, asegura, a tontas y a locas lo que ya es neta ignorancia o afán de engañar, engaño que, evidentemente, no puede continuar practicándose  con un mínimo de cordura después de haber hablado la Ciencia. Quedo a su disposición para hablarle de lo que ha pasado por alto a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre la osamenta hallada en la iglesia de dicha cabeza de partido segoviana. También, por supuesto, de su vida.
No recibí su respuesta. Es increíble que en el último punto y aparte del epígrafe "La muerte de la reina" diga que:
En Santa María la Real de Nieva descansa su cuerpo, identificado en 1994 por un equipo dirigido por el Dr. José Manuel Reverte. El 6 de junio de 1997 en una cerermonia sencilla se procedió a la instalación de la urna en el sepulbro de la capilla funeraria.   
Tan a la ligera habla y se queda tan pancho. Debiera enterarse de que el doctor José Manuel Reverte Coma no aseguró, ni mucho menos, la autenticidad de estos despojos, lo que fue cuestión batallona. Vino la paz cuando en septiembre de 2008 al quedar probado científicamente que del sepulcro de la iglesia santamarieña miente la inscripción. ¡Caramba con el autor de la biografía: Jesús Tanco Lerga! Y tras de versar tan inducumentadamente sobre la suerte corrida por dicha reina pone la fotografía del falso arcosolio en la portada del libro. Otras vistas hay bonitas en la villa, mas esto es sumo desacierto. 

(Cuantas tentativas hice para contactar con el Sr Tanco Lerga fracasaron. Puede ser que algún comunicado mío haya recibido, y haya preferido no entrar en polémica, ya que el error publicado, publicado está). 
                                                                             
                                                               


Confluencia en esta irreflexión con la página web del Ayuntamiento. 

En ella leemos:

Este templo posee la suerte de servir de mausoleo a una de las reinas más importantes que ha tenido España. En él están depositados los restos de doña Blanca de Navarra, fallecida en esta villa el 1 de abril de 1441. [...] En las obras realizadas en la iglesia en octubre de 1994 se encontraron unos restos que, después de numerosos estudios antropológicos hechos por el Dr. don José Manuel Reverte han confirmado que efectivamente son los restos de tan importante reina. [...]  El día 6 de abril de 1997, en una sencilla ceremonia oficial fueron nuevamente depositados  en una urna con copias de la documentación que acreditan la personalidad de doña Blanca. Después se entrega la página a aportar una idea del devenir de la familia -Trastamaras de Aragón, Trastamaras de Castilla, ello es exacto, a excepción de la unión de Aragón y Castilla por el matrimonio de Isabel y Fernando, aquí también incurre en error tal página municipal. 

En fin, el que haya escrito esta nota informativa se habrá quedado tan pancho después de consignar por su cuenta y riesgo afirmaciones gratuitas. Diré una vez más que la gran figura de la antropología, doctor José Manuel Reverte Coma, no aseguró que los restos pertenecian a Blanca I de Navarra; en definitiva, lo que expuso es que sólo la práctica de la prueba de ADN podía resolver la incognita. También se saca de la manga el redactor de la web del Ayuntamiento, que en varias universidades españolas se han realizados pruebas de ADN. ¿Qué idea tiene tal persona respecto a esta prueba?  Ya he expuesto en artículos anteriores qué equipo llevó a efecto dicho trabajo y cómo fue realizado, superando inconvenientes surgidos, los cuales alargaron su verificación. Al concluirse se dio al traste con la mentira a que se aferraban interesados en ella. Debió, entonces, desaparecer por ensalmo, pero no ha sido así sino que a la vista la han dejado. Quosque tandem?, ¿hasta cuándo? Vaya usted a saber.  

No puede concebirse en el plano moral, religioso y cultural. Al párroco debiera preocuparle esta imagen de la Mentira instalada en el presbiterio de la iglesia. (Dicho sea entre paréntesis que Alfonso Águeda Martín,que así se llama y apellida el aludido sacerdote católico, realizó un papel en un vídeo sobre Catalina de Lancaster). Si, como  parece, le atrae el pueblo, ha de atraerle en primer lugar los diez Mandamientos de la Ley de Dios; pues bien, el octavo es: No dirás falsos testimonios ni mentirás. Ha de tenerlo en cuenta él y sus superiores jerárquicamente hablando.

Postura que se adopta en la villa ante el sepulcro equivocado. 

A pesar de que el alcalde anterior ha dejado una monumental deuda al actual, no vaciló en la construcción del sepulcro no estando comprobada aún la autenticidad de los restos. Luego surgió en contra de la pretensión de haber sido encontrados los restos de Blanca I de Navarra, iniciarse la dicha prueba científica que echó por tierra lo deseado y que se trataba de justificar tergiversando la Historia, con premisas a voluntad. Si ya bajo el punto de vista de ésta no se podía probar la cosa, vino lamentablemente la Ciencia a dar el mentís. Ocurrió este aserto de la verdad fue un descubrimiento. El engaño un invento. 

Ante la no rectificación del error y/o engaño existe plena indiferencia por parte de los santamarieños; ésta resulta sumamente vituperable en cuanto la segunda acepción de la palabra: acción o circunstancia que causa afrenta o deshonra. Es incontrovertible que no honra ni enaltece al pueblo; existe el amor a la tierruca pero sería un malentendido pensar, considerar, que es amar a nuestra patria chica lo que está ocurriendo en Santa María la Real de Nieva respecto a los restos mortales de la susodicha reina medieval de Navarra. Lo pertinente es solicitar que desaparezca la falsa inscripción -lo efectuo con este artículo nuevamente- y no estaría de más corregir el error en los escritos; sencillamente, se ha de rectificar lo hecho y lo escrito. No dudo que hubiera quien actuara de buena fe, sin pretender engañar -no experto en Historia, desde luego-, pues "nadie tiene más posibilidad de caer en el egaño -según Jorge Bucay- que aquel para quien la mentira se ajusta a sus deseos". 

Desde el poco tiempo de publicarse que los restos atribuidos al Príncipe de Viana, en el monasterio de Poblet, y los de su madre, en Santa María la Real de Nieva, son falsos, quedó notorio porque se difundió amplia y continuadamente en todos los medios de comunicación. ¿Quieren seguir engañando, quienes lo pretendieron -entre éstos quien nombró cronista de la villa el anterior alcalde- quien tuvo la osadía de publicar: "Los restos de Blanca de Navarra descansan en la iglesia parroquial". Ya sólo pueden autoengañarse, puesto que, a decir de Nietzsche, "la mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano". 

Cuatro fechas posterior a la presentación en Poblet del resultado ADN, apareció el aludido artículo titulado "Los restos de Blanca de Navarra descansan en la iglesia parroquial". En el  primer punto lo afirma rotundamente. Lo transcribo:
Los restos de la reina de Navarra permanecen en la Capilla Mayor de la iglesia parroquial de esta villa, a pesar de las informaciones aparecidas estos días que pudieran sembrar dudas y que se repiten cada cierto tiempo, no sé con qué motivos ocultos. Desde 1994, año del descubrimiento, hasta 1997, año de la inhumación después de las polémicas pruebas de ADN, han sido innumerables los artículos escritos sobre este asunto, más de una decena por este autor que suscribe. Pienso que estos "restos regios" se merecen un descanso eterno, aunque ya veticiné que no tardando mucho saldría la polémica nuevamente. No me equivoqué.   
El escrito sigue en esta línea de anclaje en lo absurdo, arbitrario, disparatado, tanto es así que llega a decir que "no se puede tirar por tierra hechos probados sin dar nuevos argumentos". Para Felipe Molinero Rodríguez son "hechos probados" sus argumentaciones y, por el contrario, no constituye prueba el ADN mitocondrial. Es visible que desprecia olímpicamente la Ciencia. Además parece ser que considera: ¡qué sabrá de Historia la profesora de dicha asignatura en la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona) Mariona Ibars i Puga, que lideró el equipo. De éste y de su trabajo ya he hablado en varios artículos, sin dejar de referirme a este caso de humorismo en su lado ridículo. Que yo sepa, los demás engañados y/o engañadores han cerrado el pico, pero el cronista no. Para el cronista sólo son válidas las """pruebas""" que él presenta; por supuesto, no la presentada por Asunción Malgosa, miembro del Grupo de Investigación en Osteobiografía de la UAB, y el doctor Miguel Cecilio Botella, director del Laboratorio Antropológico de Granada; en definitiva, la Ciencia nada significa, en concepto de los representantes de Santa María la Real de Nieva,  para resolver problemas de la Historia. Dice el cronista en cuestión que restos e inscripción se correspnden y todos se callan, otra cosa es que siga engañando a todos. Y en los más sencillos en el aspecto cultural está la duda, que tanto molesta a Felipe Molinero. No, no, lo dijo Blás, punto redondo, NO.

Dice el cronista que no se equivocó en que seguirían las polémicas; menos mal que  en algo no había de equivocarse, pues referente a Blanca I de Navarra se equivocó siempre de medio a medio, sosteniendo que sus restos descansan en la iglesia parroquial. Se equivoca totalmente afirmando que son los del arcosolio; distinto sería si hablara de la iglesia en general, por cuanto pueden hallarse en el templo santamarieño continuándose sin localizar. Lo que   racionalmente no se puede afirmar, con la ignorancia de rechazar de plano el ADNm, es  -repito, y nunca se repetirá lo bastante ante actitud tan disparatada- que sepulcro e inscripción se corresponden. Por favor, seamos cuerdos y concedamos el valor que tiene el campo científico que cultivan los mencionados señores. Es unánimemente admitido por cuantos conforman esta rama del saber humano, y pertenecer a ella sería conditio sine qua non, condición idispensable, para impugnarlo o invalidarlo. No creo que sea el caso de nadie de Santa María la Real de Nieva, y allende sus fronteras, nadie ha tenido, por supuesto, tal pretensión. Insisto en que mediante la Historia no hay lo que el Sr. Molinero llama "hechos probados" Jajay. Ni él ni persona alguna ha probado que los restos en cuestión sean de la susodicha reina, porque indicios caben pero prueba no. Sólo la Ciencia puede aportar -no otra cosa consideró el Dr. Reverte Coma- la prueba afirmativa o negativa, y la ha aportado negativa, nota bene. Entonces no cabe ya andarse en disquisiciones -sería divagación, digresión-, que si caben en un sentido, caben también en el otro, las hay de ambos gustos y voluntades. Pero en vano, desde ha ya más de un lustro, todo esfuerzo por arrimar el ascua a nuestra sardina.  

jueves, 24 de julio de 2014

Mentira tras mentira, ni duque de Lugo, ni duque de Palma

Que no te enteras, Contreras, reza un dicho reprobando al que es tardío de entendimiento. Cabe, es posible, natural, enterarse de que no hay duque de Lugo, ni duque de Palma, sí duquesa de Lugo, duquesa de Palma. Se puede ver en el libro "Los diamantes de la Corona, de Juan Balansó, capítulo XIV, titulado "Los recién llegados - bisutería fina, epígrafe "La impostura de los duques". También puede descubrirse esta "imputación falsa y maliciosa - fingimiento o engaño con apariencia de verdad" (DAE) en internet. ¿Cuándo nos vamos a dar por enterados? Yo que lo sé de siempre, ha mucho tiempo que lo publiqué. Nadie se apea del burro, y esto es una burrada, una necedad, si se sabe, o ignorancia supina de no saberse. El diccionario la define como "ignorancia que procede de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse". El dilema es que no puede entenderse lo uno ni lo otro por parte de La Zarzuela que mantiene lo que fue un engaño o una equivocación ab initio, desde el principio. 

Reproduce Balansó de "La larga marcha hacia la monarquía", de Laureano López Rodó, esta explicación que le aportó el 31 de enero de 1972, siendo ministro de Justicia, el conde de Barcelona: 
Cuando la boda de mi hermano Jaime con Emanuela de Dampierre, en 1935, el rey Alfonso XIII, nuestra padre, "inventó" el ducado de Segovia a fin de que se les llamase infante don Jaime y duquesa de Segovia. El rey entendió que daba consentimiento al matrimonio, pero que no consideraba de rango real a la señora.  
Y añade Balansó el recuerdo de que:
Dos años antes, en 1933, el ex príncipe de Asturias también había adoptado el título de duque de Covadonga, tras su renuncia a la sucesión, para que pudiese ser utilizado por su esposa morganática, la cubana Edelmra Sampedro. / Lo mismo sucedió con las dos hijas de don Juan de Borbón, doña Pilar y doña Margarita: se les facultó el uso en España de dos ducados, Badajoz y Soria respectivamente, con el propósito de que sus maridos, el abogado Luís Gómez-Acebo y el doctor Carlos Zurita, que no pertenecían a la realeza, pasaran a denominarse el uno "duque de Badajoz" y el otro "duque de Soria".
Adiós títulos nobiliarios para el cónyuge.

Si el artículo 64 del Código Civil establecía que "el marido y la mujer gozaran de los honores de su consorte" , quedó anulada esta disposición mediante la reforma de dicho texto en 1981, cambio de ley efectuado, obviamente, por el gobierno de la Monarquía juancarlista. Cuando Balansó trata el tema hace una llamada para la aclaración siguiente.  
Probablemente el lector se sorprenderá al percatarse de que, con la ley en la mano, la mujer que se casa con un marqués ya no es marquesa, ni el hombre que se casa con una condesa, conde... Los afectados lo escamotean con facilidad. Socialmente, por mera cortesía, se sigue tolerando, pero jurídicamente, y aplicado en su literalidad, el Código Civil vigente no reconoce derecho nobiliario alguno a los consortes. Y lógicamente la Familia Real es la primera que tiene obligación de seguir los dictados de las disposiciones legales de su Reino.
El subrayado es mío, y con ello quiero expresar mi indignación al no ver que así sea. Por citar un solo ejemplo, ¿aceptó el rey la ley de transparencia? Nequaquam, de ningún modo en cuanto a su fortuna. Pero sigamos en cuanto al tema de los títulos nobiliarios. 

En lo referente a los hasta aquí señalados no se trata, como puntualiza el susodicho autor, de auténticos títulos nobiliarios, "sino unas dignidades dinásticas tan "personales" de doña Elena y doña Cristina como pueda serlo la condición de infantas. Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarín no son duques por la misma razón que no son infantes de España". El libro aludido data de 1998, cinco años antes de la prematura muerte de su autor. 

Firmó don Juan Carlos el 6 de noviembre de 1987 un decreto del Ministerio de Justicia sobre "Régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes", pero, como quedó demostrado, a la manera o modo que firmaría años después la infanta Cristina, su hija: sin saber lo que había firmado y sin recordarlo siquiera. El artículo sexto de dicho documento señala que los títulos de nobleza concedidos por el rey sólo son autorizados a los miembros de su familia, especificando que "la atribución del uso de tales títulos tendrá carácter graciable, personal y vitalicio. (Puede verse, aparte de otros lugares en papel, tambien en internet) . A este respecto comenta Balansó.
No se trataban, por tanto, de títulos de nobleza convencionales acogidos a la legislación nobiliaria común, sino de unas dignidades que son la manifestación más pura de la libérrima intención del titular de la Corona, sin exigir para su otorgamiento la intervención del Consejo de Ministro ni la justificación de otros méritos del agraciado que no fueran inherentes a su privilegiada relación familiar. Por eso, a diferencia de los títulos comunes, que se presumen perpetuos y hereditarios, los de la Casa Real eran personales y vitalicios. [...] Se estipulaba expresamente en el Real Decreto que su uso constituía un derecho no delegable, ceñido directa y exclusivemente a la persona del agraciado.
Como en otras líneas vemos, se asombra -no es para menos- de que en octubre de 1995 al ser interrogada la secretaría de Prensa de la Zarzuela por algunos historiadores extranjeros, obtuvieran esta respuesta: 
Aunque el ducado de Lugo es concedido a la infanta Elena, mientras ésta viva don Jaime puede utilizar el título sin trabas de acuerdo con el principio general ius consortis, recogido en nuestro Código Civil. Principio según el cual, todos los títulos y tratamientos del marido o la mujer pueden ser igualmente utilizados por el cónyuge. Comenta: De lo que se desprende que, catoce años después de haber sido suprimido, la Zarzuela desconocía la modificación del artículo del Código. 
Como vemos, Marichalar y Urdangarín nunca fueron duques, no lo fueron por partida doble aun cuando lo que les afecta es el decreto del 6 de noviembre de 1987. Don Juan Carlos se equivocó en su idea: enaltecer, ensalzar, a sus yernos, de medio a medio, de todo punto. Tampoco es para felicitar a su correpondiente asesor in illo tempore. Es visible, no admite duda, que, como termina afrmando Balansó, "los maridos de las duquesas de Lugo y Palma de Mallorca burlan y violan lo dictaminado por la propia Corona. Su impostura es manifiesta".

¿Qué diría hoy día del que en el epígrafe anterior del comentado denomina El balonmanista zurdo? Lo que tenía que añadir de este individuo es de vergüenza ajena, y dado lo valiente que era Balansó para sacar algo de ropa sucia en una época en que la actual familia real de España era tabú. Urdangarín ha firmado como duque no sólo burlando y violando la Corona, sino que ha empleado la misma para trincar. De no haber sido con tal respaldo, adiós sus enormes """negocios""". No se pudo tomar a peor parte la Corona. 

viernes, 18 de julio de 2014

18 de Julio de 1936, ¡ya setenta y ocho años de la Guerra Civil española! Recuerdos de aquel entorno


 A manera de prólogo.

Pretendo presentar una vista parcial del panorama de aquella España de Monarquía abolida, de República ilisionante, la cual fue manipulada y hundida por el comunismo, una guerra fraticida, en este artículo de retazos de todo ello. Y ante todo con la voluntad de ser imparcial, que es carácter que no debe faltar en la Historia aun cuando, por el contrario, en gran medida carece de él. En pro de mi ecuanimidad y con las varias opiniones de historiadores a que aludo, con sus contrapuestos criterios, trato de que impere la ecuanimidad; no me ciega la pasión política bajo cualquier ideal político hay individuos de buen natural e individuos perversos. La verdadera regla -escribió Abraham Lincoln- para decidirse a aceptar o rechazar algo, no es determinar si contiene algo malo, sino saber si tiene más de malo que de bueno. Existen pocas cosas completamente malas o completamente buenas.
                                                                              

El venero de aquella guerra.

Los hechos que constituyeron el fulminante que prendió la guerra civil fue el asesinato el 16 de abril, por un guardia de asalto de Andrés Saenz de Heredia, primo de José Antonio Primo de Rivera, y en aquella manifestación del entierro del alférez De los Reyes, de la Guardia Civil, es herido el estudiante de medicina José Llaguno Acha por el propio teniente de la Guardia de Asalto  a quien sus guardias le libran de ser linchado.  En represalia de la muerte y el herido,el 12 de julio el oficial es asesinado. Aquella tarde José Castillo  había asistido a los toros con su esposa -se habían casado el 20 de mayo- y tras dejarla en casa, calle de Augusto Figueroa, se dirigía a entrar en servicio, eran las diez de la noche, y apenas había andado unos pasos, a la altura del oratorio de Santa María del Arco disparon contra él cuatro individuos que se dieron a la fuga. Lo presenció Juan de Dios Fernández Cruz, periodista, que le socorrió llevándole a la clínica de la calle Ternera, ingresando cadáver. Ante su féretro la Guardia de Asalto jura vengarle.
                                                                               
Capilla de Santa María del Arco
Horas después, noche del 12 al 13, una camioneta de guardias de asalto se dirige al domicilio de José María Gil-Robles, líder de la CEDA, mas éste se halla ausente, entonces acuden en busta del diputado de Renovación Española, José Calvo Sotelo, que vivía en la calle Velázquez, 89,  quien, dado lo intempestivo de la hora se resiste a salir de su casa, y, engañado, hace confianza en el capitán de la Guardia Civil que va en el grupo, Fernando Condés. Ya en la camioneta, un tal Victoriano Cuenca le dispara un tiro en la nuca, caído del asiento le remata con otro también en la nuca, y siguen camino al cementerio del Este. Allí Condés con otro se dirigen a hablar con los guardias del cementerio, seguidamente sacan el cadáver del suelo del vehículo y lo transportan al atrio del cementerio. Regresan al cuartel de la Plaza de Pontejos, sede de los Guardias de Asalto. 


El crimen perpetrado con Calvo Sotelo decidió al indeciso general Franco unirse a la conspiración dirigida desde la primavera de 1936 por Emilio Mola y secundada por José Sanjurjo, inicia la sublevación este trío de generales, pero quedaría el último solo al morir los otros dos en accidente. de aviación, "el Director" del alzamiento el 3 de junio de 1937 al volar de Vitoria a Valladolid para reunirse con Franco. para tratar sobre la toma de Bilbao y de la ofensiva republicana de Segovia. El accidente de Sanjurjo fue el 20 de julio cuando el aviador Juan Antonio Ansaldo le recogió en Estoril para trasladarle en avioneta a Burgos donde asumiría el mando de Golpe de Estado. Se encontraba, como es sabido, en la mencionada localidad portuguesa como destierro por La Sanjurjada.           

El triste destino de la Segunda República.

A decir de Enrique de Diego, 
Los republicanos, como tal, fueron paulatinamente superados, siempre fueron pocos. En el bando llamado republicano, los republicanos fueron fusilados compulsivamente; por ejemplo, el prtido republicano de Castellón, que allí era hegemónico, es diezmado, fusilados por anarquistas y socialistas, entonces tendríamos que pensar que los socialistas no eran republicanos, en el sentido que le damos, sino que eran de la república bolchevique, y los comunistas no digamos. [...] Planteaban el exterminio de las clases medias. 
Es evidente el chaqueteo del PSOE y para mayor vergüenza permaneciendo en su partido. En su origen fue de la república -no de la española sino de la socialista soviétca- y luego, ¡ya es magia! se convirtió en defensor de Juan Carlos I. Sigamos con la visión del autor de "Historia clara de la España reciente".
El hecho es que el PSOE era un partido totalitario, eso no tiene vuelta de hoja, está absolutamente claro, es un partido que planteaba, pues, la dictadura del proletariado, la sociedad sin planes, era unpartido ortodoxmente marxista, que legitimaba e incluso consideraba propio de la Ciencia, desarrollo de la Historia, el asesinato masivo, el genocidio, por tanto la introducción de esta gran corriente de odio que es el marxismo, según la cual lo problemas sociales se resolverán mediante la violencia y el asesinato. Es, sin duda, lo que lleva a la Guerra Civil. [...] Cualquier injusticia social se resuelve matando a los empresarios, matando a los propietarios, matando a los cristianos, porque son el opio del pueblo, era un partido genocida y totalitario, el PSOE nunca fue democrático, ni planteó ninguna cuestión democrática.
Se puede corroborar con este hecho concerniente a Margarita Nelken aludido por Cesar Vidal.
estuvo a punto de dirigir la matanza de Paracuellos. Si no lo hizo es porque pensaron que Carrillo lo iba a hacer mejor. La dirigente socialista siempre había afirmado muy claramente que había que matar a la gente en masa, ahora se le ha incensado como a tanto criminal de la guerra civil.  
 
Ya hice mención, hablando de la Segunda República española en este blog, de que Manuel Azaña, asqueado de que se perpetraran asesinatos, dijo: "No quiero ser presidente de una república de asesinos", y se ausentó de España. Había llorado la prisión en la Cárcel Modelo y seguidamente fusilamiento de amigo, mentor y correligionario Melquiades Álvarez. Hablando de "El Socialismo" Fernando Díaz Plaja, en Otra Historia de España, hace constar algo muy importante, y es que en la guerra civil fue el partido socialista el que presidió el gobierno desde noviembre de 1936 hasta el final, primero con Largo Caballero, luego con Negrín. En el capítulo anterior, "Los Republicanos" anota puntos de vista tan sustanciales como estos:  
El republicano más famoso del primer tercio del siglo, hombre brilante -"el que parte los ladrillos al pisar", como decía Baroja- se llama Alejandro Lerroux. El prestigio más alto intelectualmente, Azcárate, algo parecido a la figura de Pablo Iglesias de quien comparte el nombre de Piila. [No sé, no lo entiendo, Azcárate se llama Gumersindo] En el género de la novela el republicano se lama Blazco Ibáñez. Y un gran autor -Galdós-, aunque más conocido como novelista, plantea en el teatro su tesis con mayor brillantez que eficacia política. El estreno de Electra, en 1901, alía, para muchos, el concepto anticlerical al de sentir republicano. / Con los desengaños de la Dictadura entrerán en la idea republicana elementos menos extremistas, Miguel Maura,  Alcalá Zamora, Ossorio y Gallardo creen en la posibilidad de  una coexistencia entre sus sentimientos católicos y la República. 
Y error tras error en los republicanos
A últimos de 1930 los republicanos no son tan solo los "comecuras" de la extrema izquierda, están también ex ministros de la monarquía, abogados de fama, aristócratas... Pero el mayor marchamo de responsabilidad se le darán los inttelectuales. Cuando los españoles leen el manifiesto de la "Agrupación al Servicio de la República" quedarán deslumbrados. No es fácil encontrar inteligencias como las del doctor Marañón, A. Machado, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset coincidiendo en frases como esta: "La monarquía de Sagunto no ha sabido convertirse en una institución nacionalizada... ha sido una asociación de grupos particulares que vivió, parasitariamente sobre el organismo español, usando del poder público para la defensa de los intereses parciales que representaba...".
Los intelectuales no se encontraron con la República que querían, Ortega y Gasset exclamó: No es esto, no es esto. No deja de consignar Díaz Plaja lo que es harto sabido y súper anotado está:
Cuando la guerra civil, algunos republicanos -Ortega, Marañón, Lerroux, Menéndez Pidal, Baroja, Pérez de Ayala- se exiliaron, y acabaron volviendo a la España de Franco. Los del ala izquierda mantuvieron su fidelidad a una República que no era ya la soñada por ellos. Así Azaña, Martínez Barrio. El primero conservará, a lo largo de toda la guerra, una actitud escéptica respecto al resultado positivo de la lucha, e intentará, con la colaboración de Besteiro, una paz de compromiso con la ayuda de Inglaterra.
Franco, que tenía la victoria asegurada con Alemania, obviamente no aceptó. Adolfo Hitler, que tenía in mente la Segunda Guerra Mundial, se sirvió de la guerra de España para entrenarse belicamente, de modo principal en cuanto a la aviación, la Luftwaffe.  

Tremenda decepción de Alfonso XIII con Francisco Franco.

Esperaba Alfonso XIII que tras la victoria de Franco sería llamado, mas fue disminuyéndose su esperanza apercibiéndose de que, pese a sus buenas palabras, únicamente pensaba en él como el timonel de la España de la posguerra, y de por vida a manera de rey. Acabada la guerra civil claro está que quedó defraudado, pensaba iba a ser ipso facto repuesto y hubo de ver que al puesto no volvería. Franco además le despreciaba olímpico desdén -pasaba de él, como se dice ahora, al mostrar desinterés-. Entra en juego, pues, tanto su ambición personal como ganador de la contienda el hecho de que no entendía, no entendió nunca, lo de "todos los españoles"; para él España se componía de dos clases de españoles: los vencedores, zona nacional, y los vencidos, zona republicana o roja. Por esta idea divisoria le molestó que el ex rey y luego el príncipe de Asturias, Juan de Borbón y Battenberg, le expresaran su deseo de ser rey "de todos los españoles". 

Anteriormente a la guerra incivil, así denominada por Unamuno, escribió Antonio Machado este poema. 
Ya hay un español que quiere
                                                        vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
                                                        y otra España que bosteza.
                                                        Españolito que vines
                                                        al mundo te guarde Dios. 
                                                        una de las dos Españas
                                                        ha de helarte el corazón. 

El dictador Franco remarcó la división de las dos Españas, constituyó en él una obsesión de por vida, como finalmente veremos. Su crueldad con el vencido fue desmedida, si bien es cierto el clásico Vae victis, ay de los vencidos, a soportar lo insoportable, la injusticia que fuere, y el dictador Franco la llevó con los de la zona roja conquistada a extremos ajenos a la guerra; verbigracia, habiendo estado durante la guerra en tal España no se podía acceder a una colocación oficial.     

Como escribe José María Zavala en su artículo "Los Borbones ante la Guerra Civil".
El monarca español se congratulaba por el triunfo de las tropas franquistas, tomando partido así, desde el principio, por lo que él mismo denominaba "nuestra Cruzada", con mayuscula, para demostrar al marxismo y a los mismos que le echaroncon cajas destempladas de España, acusándole de "alta traición", el 14 de abril de 1931.
Continúa el autor exponiendo la adhesión de Alfonso XIII. 
Tampoco pudo controlar su euforia al teniente general monárquico Alfredo Kindelán por su nombramiento como Jefe del Aire con estas significativas palabras: "Todos tenemos que ayudad al movimiento de salvación de España y vencer... ¡Quién pudiera estar con vosotros!
Poco tiempo antes de morir hizo esta especie de abdicación pero sin mentar esta palabra.
Ofrezco a mi patria la renuncia de mis derechos para que, por ley histórica de sucesión a la Corona, quede automáticamente designado, sin discusión posible en cuanto a la legitimidad, mi hijo el príncipe don Juan, que encarnará en su persona la institución monárquica, y que será el día de mañana, cuando España lo juzgue oportuno, el Rey de todos los españoles.
Franco no lo juzgó oportuno mientras vivió; lo pensado por Alfonso de Borbón de Habsburgo-Lorena  se lo pasó por el triángulo de Scarpa, nada significaba para él esta disposición, dado que eliminó a don Juan, eligiendo rey ad libitum y pudiendo cambiar al elegido en cualquier momento que le pareciera, ya por estimar que se había equivocado, ya por motivo que diera el elegido, o él lo entendiera. 

Alfonso XIII anhelante de volver a reinar no dejaba el contacto con Franco ni a sol ni a sombra, pero... 
El 4 de abril de 1937 Franco escribió una carta despectiva a Alfonso XIII: el rey que acababa de donar un millón de pesetas a la causa franquista, le había escrito expresando su preocupación por la poca prioridad que se daba a la restauración de la monarquía; Franco dejó claro que el rey difícilmente llegaría a desempeñar un papel en el futuro, en vista de sus errores pasados. Al acabar la guerra y no restaurarse la monarquía, el rey declaró: "Elegí a Franco cuando no era nadie. Él me ha traicionado y engañado a cada paso". 
Cuando murió, en el Gran Hotel de Roma, no se dieron en la España de Franco  demasiadas facilidades a los españoles que quisieron asistir al entierro y/o funerales, más bien se les dificultó el viaje en la concesión de pasaporte.