No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia;
no hay más que una gloria: el genio, al servicio de la verdad.
- Victor Hugo -
Lo concerniente a la Industria corresponde a tal Ministerio, cuyo ministro en la actualidad es José Manuel Soria, que es también Presidente regional del PP en Canarias. Entre las funciones del rey, consignadas en el artículo 62 de la Constitución no figura la de representar en el extranjero -obviamente tampoco en España- embajadas comerciales. No puede, por ende, sino dejar perplejo a todo ciudadano tener que leer esta noticia: "Los Príncipes viajan esta semana a EE UU para estrechar lazos. La visita tendrá una importante proyección económica y comercial, con la que se quiere dar una imagen de España que convine su visión histórica y su capacidad para sobreponerse a la crisis". Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa, es absurdo mezclar lo dispar. Aparte de ello, para tal proyección no era, insisto, necesario montar un desplazamiento tan importante, máxime en la situación angustiosa en que se encuentra nuestro país y que muy bien es conocida en norteamérica; bueno, en el mundo entero. (En nuestra época los modernos medios de comunicación han hecho del mundo un pañuelo, le ha achicado a mera vecindad). En buena sindéresis sólo cabe pensar que tal representación a los fines expuestos, comerciales y culturales, ha podido, y ha debido, ser limitada al máximo. Los príncipes que se hubieran quedado en casa.
no hay más que una gloria: el genio, al servicio de la verdad.
- Victor Hugo -
Lo concerniente a la Industria corresponde a tal Ministerio, cuyo ministro en la actualidad es José Manuel Soria, que es también Presidente regional del PP en Canarias. Entre las funciones del rey, consignadas en el artículo 62 de la Constitución no figura la de representar en el extranjero -obviamente tampoco en España- embajadas comerciales. No puede, por ende, sino dejar perplejo a todo ciudadano tener que leer esta noticia: "Los Príncipes viajan esta semana a EE UU para estrechar lazos. La visita tendrá una importante proyección económica y comercial, con la que se quiere dar una imagen de España que convine su visión histórica y su capacidad para sobreponerse a la crisis". Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa, es absurdo mezclar lo dispar. Aparte de ello, para tal proyección no era, insisto, necesario montar un desplazamiento tan importante, máxime en la situación angustiosa en que se encuentra nuestro país y que muy bien es conocida en norteamérica; bueno, en el mundo entero. (En nuestra época los modernos medios de comunicación han hecho del mundo un pañuelo, le ha achicado a mera vecindad). En buena sindéresis sólo cabe pensar que tal representación a los fines expuestos, comerciales y culturales, ha podido, y ha debido, ser limitada al máximo. Los príncipes que se hubieran quedado en casa.
Por otra parte, al monarca ya le representan sus ministros. Éstos, ademas, son los responsables de sus actos; de su refrendo trata el artíclo 64 del texto constitucional, y que en su efectividad tiene total parecido con el artículo 14, igualdad ante la ley, el 35, derecho al trabajo, el 43, protección de la salud, el 47, derecho a la vivienda, y tantos otros que en la práctica nihil, nada, todo ello papel mojado; según el DAE, de poca importancia o que prueba poco para un asunto. Coloquial, cosa inútil o inconsistente. Mayor importancia tiene para los políticos cuando lo emplean de comodín. Claro que, en el fundo, es fallando a blancas, surge ipso facto que es un pretexto. En la Carta Magna, desde luego, no figuran los recortes de derechos sociales, indultos a los corruptos y a los criminales de ETA, como otros hechos, unos del pasado, otros del presente aparte los indicados. Tampoco contempla despilfarros de viajes, incluidos los relativamente justificados, varios en absoluto, que hace el presidente Rajoy para eludir su presencia para dar explicaciones de las que, por otra parte, se evade con su mayoría absoluta obtenida de la manera reprobable que en seguida salió a la superficie. Mintió, engañó, al cién por cién.
El despilfarro no cesa.
En el libro titulado "La inútil momarquía" podemos leer:
El despilfarro no cesa.
En el libro titulado "La inútil momarquía" podemos leer:
Estamos en una crisis tremenda, en una crisis de modelo, y un modelo que se nos ha vendido como perfecto y que es demencial, propio de dementes, y que sólo se hizo para mantener en el puesto y en el sueldo a los Borbones. [...] Se convirtió la política en una especie de tómbola que ahora mismo está haciendo quebrar la nación. Hay una casta política, y el jefe de esa casta parasitaria es Juan Carlos. La gente ha sido durante cuatro décadas abrumada por una propaganda monárquica juancarlista, el motor del cambio, la sacrosanta transición, las proezas que parece que se reproducen cada día. Yo he vivido esa época, y no es verdad, fue una época pragmática y desde luego con una frivolidad, con una inconsecencia en la generación de modelo de Estado que estamos pagando muy caro. No lo pagan ellos, porque ellos viven en el privilegio.Evidentemente, no tienen apuro, estrechez económica, y, aunque para cubrir el expediente digan lo contrario, no les importa la situación de la sociedad como evidencia su actuación, y así:
Ha generado -continúa De Diego- el Borbón con su chambelán Suárez esto que es terrible, que es un cachondeo, esto que es un grupo parasitario de políticos expoliando a una población y hundiendo a una sociedad, y el culpable es Juan Carlos. [...] De la monarquía no se ha podido hablar; de ahora en adelante el tabú ya está roto.El capítulo V le titula: "La corrupción siempre empieza por la cabeza", en concepto del autor se inició en el rey. Sabido es que tan pronto interpretó este papel emprendió la labor de hacerse con una fortuna, e igualmente no se ignora cómo y quienes le ayudaron a ello. En primer lugar Sabino Fernández Campos y Manuel del Prado y Colón de Carvajal, cuyo segundo individuo, que fue su administrador privado durante más de una veintena de años, terminaría en la cárcel. Asimismo otros colaboradores y amigos. No dejó de ocurrir pese al omnímodo poder de la monarquía y al limitado, al no ser independiente del Poder Ejectivo, de la Justicia, lo que nos da a pensar la magnitud de los delitos por los que fueron encarcelados, los cuales hoy día son conocidos en la inmensa mayoría de la sociedad, basta querer documentarse al respecto.







