Hay momento en la vida de todo político, en que lo
mejor que puede hacer es no despegar los labios.
- Abraham Lincoln -
Dice Aznar que 'Podemos puede cargarse a España'. Querrá decir lo que queda de España, pues lo demás se lo ha cargado el bipartidismo. No recuerda los casos de corrupción que jalonaron sus legislaturas. ¿Cuándo faltaron casos de corrupción en el reinado de Juan Carlos I? ¡Llamar a los "defraudados" a votar al PP ya es echarle valor. En buena sindéresis, discreción, razón, cordura, no se puede votar a quien defraudó, y ningún presidente frustó, desvaneció, la confianza y la esperanza puesta en él como Mariano Rajoy, empezando por imcumplir en su totalidad cuanto prometió en su campaña electoral. ¡Y ahora viene el expresidente, el que eligió a Rajoy y no a Rato con esta milonga! El Aznar de 'España va bien' Sí, y a Jordi Pujol le fue mejor, gracias a que el bipartito gobernante dejó a Jordi como "virrey" de Cataluña y sin control alguno. Verdad que Aznar le debe haber conseguido la segunda legislatura. Para ello el catalán le sometió a alguna hmillación, ya que José María, que es bajo de estatura, le había llamado, por ser aún más pequeño, enano.
mejor que puede hacer es no despegar los labios.
- Abraham Lincoln -
Dice Aznar que 'Podemos puede cargarse a España'. Querrá decir lo que queda de España, pues lo demás se lo ha cargado el bipartidismo. No recuerda los casos de corrupción que jalonaron sus legislaturas. ¿Cuándo faltaron casos de corrupción en el reinado de Juan Carlos I? ¡Llamar a los "defraudados" a votar al PP ya es echarle valor. En buena sindéresis, discreción, razón, cordura, no se puede votar a quien defraudó, y ningún presidente frustó, desvaneció, la confianza y la esperanza puesta en él como Mariano Rajoy, empezando por imcumplir en su totalidad cuanto prometió en su campaña electoral. ¡Y ahora viene el expresidente, el que eligió a Rajoy y no a Rato con esta milonga! El Aznar de 'España va bien' Sí, y a Jordi Pujol le fue mejor, gracias a que el bipartito gobernante dejó a Jordi como "virrey" de Cataluña y sin control alguno. Verdad que Aznar le debe haber conseguido la segunda legislatura. Para ello el catalán le sometió a alguna hmillación, ya que José María, que es bajo de estatura, le había llamado, por ser aún más pequeño, enano.
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| Aznar con el presunto mayor ladrón de España de hoy |
El PP debiera reconocer que, como en el conocido tango titulado 'Mamita mía', música de Enrique Delfino, letra de de Alberto Vacarezza, que empieza: ¡Mamita!... / yo sé que mi culpa / no tiene disculpa, no tiene perdón, carece de disculpa y de perdón cuanto en él ha acontecido, y un gobernar que nos ha traído, como era indefectible, a la situación en que se encuentra esta España que no puede ir peor, situación que viene pintando muy bien el polifacético Miguel Monzón Navarro, médico, músico, actor, escritor, quien afirma, ya lo dije en otro artículo, que los nuevos partidos no pueden ser peores que los conocidos Teme que, de continuar la política que sufrimos, se esté engendrando un final trágico, dado que diez millones de pobres de verdad al estado le importa un carajo. Véamosle y su interpretación.
Comprendo que al PP, con su creador a la cabeza, le duela que Iglesias pida "echar" a "la gentuza" del PP y que, entre otras, haya emitido este juicio: Nosotros decimos las cosas por suu nombre, y si no le gusta señora Esperanza Aguirre, pues estamos muy contentos. Vamos a decirles lo que son: ladrones, corruptos, gentuza, que han metido la mano en la caja, han destrozado lo público. Le ha denominado la condesa de la corrupción, con su número 2 en la cárcel, etcétera. Bueno, pero hablo Iglesias Turrión no se hace cargo de que ella ignoraba la corrupción de Francisco Granados y de los demás, incluso a varios no conocia, opino que debía nombrarlos su empleada doméstica. Y a más alto nivel ha debido pasarles lo mismo a Aznay y a Rajoy.
Es indubitable que carece Aznar de fuerza moral para emprenderla contra Podemos o contra Ciudadanos, bien haría con callar, pero sabido es que es muy difícil confesar mea culpa, y más un político.Aquí cabe aquello de 'siempre habla el que más tiene porqué callar.Hemos leído, llenándono de estupefacción, que 'ha alertado contra los nubarrones del populismo' en la elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo porque esta formación es 'la mejor receta para ir directo al retroceso, a la quiebra y al empobrecimiento'. Va a ser que no, que van precisamente a evitar que la quiebra y el empobrecimiento -generados por el bipartidismo, no por ellos- sea total. O que afecte a todos, no sólo a clases medias y modestas, a la que otrora pertenecían algunos políticos que al convertirse en casta pasaron a potentados.
Para Aznar se trata de que no vuelva la izquierda e ironiza al líder de Podemos por leer a Marx y Engels. A lo que parece, no entiende que por su carrera ha de leerlos, aparte de que hay que leerlos por razón de cultura. No sé si el referido conoce este aserto de La rebelión de las masas.
En un presidente lo importante es ser un buen estadista y gobernar para todos. Ni izquierdas que arruinen a equis capas sociales, ni derecha que proceda igualmente, ya lo traté en un pasado artículo. Hay que leer aquello que comulga con nuestras ideas y lo que no para evitar hablar gratuitamente y caer en el disparate que muestra incultura. Debiera conocer el referido las siguientes líneas del Ricardo de la Cierva en su Historia Total de España, publicada en 1997..
Hay cosas que me preocupan y me indignan en la trayectoria política de José María Aznar, además de su impotencia en solucionar el problema autonómico. Primero su obsesión azañista, que demuestra un desconocimiento profundo sobre la personalidad y la realidad histórica de Manuel Azaña. Segundo su obsesión en repetir que nada tiene que ver con la derecha histórica, cuando tiene que ver todo. Tercero la repugnante aberración de haber ordenado a su partido el voto favorable en 1995 para la concesión de la ciudadanía española a los enegúmenos comunistas de las Brigadas Internacionales, losesbirros del demócrta Stalin en España. Pero no apuraré las críticas hasta que llegue, para José María Aznar, la hora de la Historia. Mientras tanto su logro inconmensurable de habernos librado del régimen socialista corrupto y, según parece, de haber conseguido la eliminación política definitiva de Felipe González, me permite, al final de esta gloriosa y patética Historia Total de España, mantenerle abierto un margen de esperanza.No cabe duda que hoy día a sus 88 años de edad se hallará muy decepcionado y le habrá cerrado el margen de confianza que le concedía. Sigue sobre tal expresidente -éstos ahora han surgido como si estuvieran en activo-.
En resumen, el periodo de la historia de España que conocemos como transición no ha terminado. Y no terminará hasta que resuelvan de forma conveniente para España estos problemas: la exarcebación sin freno de las autonomías, el terrorismo, el desconcierto y desprestigio de la Justicia y el afianzamiento de la libertad de expresión contra las poderosas fuerzas que pretenden controlarla. Si don José María Aznar consigue solucionar o al menos encauzar positivamente estos problemas hacia una solución satisfactoria pasará a la Historia como un gran gobernante, aunque siga diciendo bobadas sobre don Manuel Azaña.Pues va a ser que no. En cuanto a la Justicia, se mantiene lo que consignó.
La evidente degradación de la Justicia, un poder institucional del Estado que también sufrió en lo más hondo los efectos de la corrupción socialista, tan peligrosos que todo un presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial pudo exclamar en la primera época de Felipe Gonzáles: <El poder judicial ha muerto> Las encuestas arrojan continuamente resultados que parecen demostrar la falta de confianza de los españoles en la Justicia, y ello se debe sin duda a los torpes intentos de manipulación y control de la Justicia por parte del régimen que todo el mundo conoce como <felipismo>.Con Aznar, de derechas, con José Luís Rodríguez Zapatero, de izquierdas, y con Mariano Rajoy, de derechas, el poder judicial continuó muerto, es decir, desde entonces a la actualidad ha habido una 'corrupción consentida o insuficientemente rechazada', como ha expuesto recientemente Fernando González Urbaneja; es, en fin, algo que a la vista está. Salen a la luz de modo ininterrumpido políticos corruptos, el PP es una cantera de ellos -no le va a la zaga el PSOE- que desbordan los medios de la Justicia, mientras, por otra parte, deja patente lo limitado de su actuación, pese a haber jueces qe se esfuerzan en hacer justicia, siendo visible también que a veces, lejos de encontrar ayuda, encontraron obstáculos. Los procesos van lentos y a veces se le entorpecen al juez. Ya he escrito bastante con referencia a la presunta corrupción de la infanta Cristina. Se aceptaba en cuanto a su marido y su socio Diego Torres, pero a la hija del rey de ayer, hermana del de hoy, había que exceptuarla. ¿Por qué? ¡Improbo esfuerzo le costó al juez Castro imputarla!, tanto es así que es reimputada. El gobierno de Rajoy, que no debió inmiscuirse, presentó una soterrada defensa a dicha señora en la que no faltó el entonces ministro de Justicia y el rey emérito, éste, dicho sea de paso, parece ser que quería hacer todo lo posible para verse obligado a abdicar. Y lo consiguió.
Ya he hablado por activa y por pasiva de cómo ha cojeado la justicia y la democracia, he recordado la opinión de Antonio Gala cuando a Rajoy se le ocurrió decir que vivimos una auténtica democracia, siendo así que no puede ser más ficticia. Creo que nadie puede tener la menor duda de menos democracia y menos país de derecho, cuando se empieza por no cumplir varios artículo de la Constitución. Hemos visto que Ricardo de la Cierva, seguidamente a hacer referencia al desconcierto y desprestigio de la justicia, alude al afianzamiento de la libertad de expresión. Ésta está respaldada por el artículo 20 de dicho texto. Pero que 'contra las poderosas fuerzas que pretenden controlarla' se encuentre el Gobierno del país, es un hecho absolutamente inexplicable e hiriente. Se sacó de la manga la Ley de seguridad ciudadana, o ley mordaza, para hacer callar toda protesta contra la corrupción.
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| Ramón Cotarelo García catedrático de Ciencia política y de la administración. |
Apenas dos años han bastado para que muchos espeñoles vean confirmados sus temores de 1996: la derecha es incapaz de desprenderse de sus hábitos autoritarios y de gobernar respetando las más elementales reglas del juego democrático.
El autor de esta obra sostiene que el ejercicio del poder por parte del <<hombre normal>>, José María Aznar, ha menoscabado la libertad de expresión -pocas son hoy las voces que se atreven a criticar albiertamente al Gobierno-. ha favorecido políticas desestabilizadoras de la unidad de España -esa idea tan querida por la derecha española, una de sus banderas tradicionales-. como consecuencia del sometimiento del PP a los partido nacionalistas.. ha impuesto la privatización de las empresas más rentables del Estado y su reparto entre amigos y grupos afines al Presidente y ha generado actuaciones regresivas en aspecto de capital importancia para la mayoría de los ciudadanos . como las políticas fiscal y sanitaria.
Ramón Cotarelo, con la solidez intelectual y la demoledora ironía que le caracterizan,. apoyado en datos incontestables y sin miedo a los vetos o las exclusiones. analiza uno a uno los aspectos más controvertidos de la política de un Gobierno que, en su opinión, no merece obtener de nuevo la confianza de los votantes.Tras la experiencia del PP, que, si defraudadora fue en gran medida con Aznar, es ahora rechazada de plano, aunque venga nada menos que dicho político a alabarle, se ansian nuevos partidos políticos que gobiernen para las personas preferentemente y que erradiquen la corrupción. Ésta -reitero- existió de Felipe González a Mariano Rajoy en que llegó a gran altura porque va en progresión geométrica.
Y no sólo Pablo Iglesias Turrión se lo dice, también una figura de la judicatura que a Aznar preocupará mucho porque es de izquierdas; la corrupción al parecer le preocupó y preocupa mucho menos, no se rebeló ni rebela contra ella, pero sí se erige en paladín de la derecha temeroso de que los nuevos partidos destrocen España.









