jueves, 11 de julio de 2019

Un recorrido por el siglo XIII de nuestra Historia. (Primera parte)

El siglo XIII, en el cual empieza la llamada
Segunda Edad Media, prolongada hasta
los Reyes Católicos, es, al par que aurora
de una nueva civilización, el glorioso remate
de la que por espacio de tantas centurias se
había ido formando lentamente para salir de
la rudeza a que volvieron las naciones después
de la invasión de los bárbaros.
                - Alfredo Opisso -
  
Nos recuerda este siglo algo tan  nefasto como la victoria  almohade contra el reino de Castilla en la Batalla  de Alarcos donde Alfonso VIII fue vencido por Yusuf. Fue un enorme infortunio para la Reconquista, pero que se superó con creces diecisiete años después en la Batalla de las Navas de Tolosa.  Medió entre una y otra del 19 de julio de 1195 al 16 de Julio de 1212 en que Castilla con el reino de Navarra,  la Corona de Aragón y las Órdenes Militares del Temple  Santiago y Calatrava y Hospitalarios, además de  otros cuerpos de combatientes infligieron una decisiva derrota a Muhammad Al Nasir,  llamado por los cristianos 'El Miramamolin. 

Europa temió el desastre de Castilla,  y el Papa Inocencio  III lo dio carácter de Cruzara, y aconsejó a los reinos peninsulares que se dejaran de rencillas entre ellos y se unieran contra el moro. A partir de entonces la Reconquista  se aceleró en venideros monarcas.  Poco sobrevivió Alfonso VIII a la batalla, pues murió en octubre de 1214 a la edad de 58 años. Y aún menos Pedro II de Aragón que fallece en septiembre de 1213, y joven, 35 años. El hecho sobresaliente de aquella batalla es el realizado por el hercúleo monarca navarro Sancho VII El Fuerte, traspasando la guardia de negros encadenados del Sultán que tuvo que huir precipitadamente.  Son las cadenas que España tiene en su escudo.   Ha ocurrido lo mejor, y es que los cinco reinos cristianos han aprendido la conveniencia de unirse en la lucha  contra el invasor. 

Alfonso VIII deja por sucesor a Enrique I. Deja también dos hijas, la infanta doña Berenguela que fue madre del rey San Fernando, y la infanta doña Blanca que lo fue de otro rey, San Luís, rey de Francia. Berenguela casó con su primo hermano y fue disuelto su matrimonio. Dejó el reino a sus dos hijas, doña Sancha y doña Dulce,  nacidas de su primer matrimonio.  En su segundo matrimonio nació Fernando que reinará en Castilla. 

Enrique I de Castilla muere el 6 de junio de 1217 a consecuencia de caerle sobre la cabeza una teja, estando jugando con otros niños en el palacio del obispo de Palencia. Pretendió el conde Álvaro Núñez ocultar el hecho llevándose el cadáver al castillo de Tariego,  más ello no impidió que Berenguela se enterase. Pasó a ella el trono de Castilla,  pero el 2 de  julio le cedió a su hijo Fernando.  Enrique I empezó a reinar á la edad de once años bajo la tutela de su madre doña Leonor y al morir esta bajo la de doña Berenguela, su hermana, que tuvo problemas por la mala administración de D. Álvaro de Lara, y de no morir Enrique hubiera estallado una guerra civil. Las Cortes de Castilla proclamaron reina a Berenguela, que, como ya he dicho, no tardó en abdicar la Corona en su hijo Fernando habido de D  Alfonso de León, del que estaba divorciada 

Alfonso IX malmetido por D. Álvaro de  Lara  se sublevó  contra su coronación  pero hijo y madre le frenaron por dos veces, y  muerto Lara quedó Fernando en pacífica posesión del reino y en buena relación con su padre. Al morir Alfonso IX deja como sucesoras a sus hijas doña Teresa y doña Dulce, pero ambas renunciaron al ver que la nobleza de Asturias y Galicia reconocían el derecho de don Fernando. En él quedaron unidas en una Corona Castilla y León 

Fernando III el Santo contrajo matrimonio con Beatriz de Suabia, cuyo acontecimiento el P. Florez describe así:
Llegaron en fin a Vitoria donde la reina doña Berenguela había pasado a recibirlos con una con una lucida corte de señores y señoras que condujeron a la novia a Burgos, donde el rey San Fernando la esperaba, con mayor número de grandes y los principales de todas las ciudades. Entró doña Beatriz en Burgos a fin de noviembre, en cuyo día 27 celebró misa solemne el obispo don Mauricio en la real iglesia de las   Huelgas, bendiciendo las armas con que el rey había de armarse caballero, según el estilo de aquel tiempo [...] al tercer día, fiesta de San Andrés, se celebró solemnemente el casamiento con la reina doña Beatriz en la catedral de Burgos    
 y el primogénito fue Alfonso, nacido el 23 de noviembre de 1221 y que sucedió a su padre. Tuvieron familia numerosa, aunque el último hijo murió al poco de nacer. Murió la reina el 5 de noviembre de 1235 en Toro (Zamora)

En 1237 casó el rey en segundas nupcias con Juana de Ponthieu, cuya elección hizo su madre Berenguela -como había hecho la de su primera esposa- y a través de su hermana Blanca, reina de Francia, como dije antes. Veamos su etopeya y prosopografía en 'Memorias de las Reinas Católicas de España', del P. Enrique Florez de Setien. 
La reina madre dispuso que trajesen a a Burgos a la novia, y allí se celebraron las bodas  con una gran Corte muy sobresaliente y de festejos lucidos. La Crónica General lo cuenta así: <La dicha doña Juana fue recibida del Rey a la costumbre de los Reyes, et fechas sus bodas muy honradas. Et fue alzada del Rey por Reyna ante toda la Corte, et otorgáronlo todos. Mas diz que fue grande de cuerpo, et fermosa además, et guisada en todas buenas costumbres, et por tal se probó ante todos los omes buenos que la conocen.  
El arzobispo de Toledo, que cerró su historia con esta reina, dice que fue doña Juana tan sobresaliente en hermosura, agrado y modestia, que no solo cayó muy en gracia al rey por sus virtudes, sino que se hizo muy acepta delante de Dios.
Como estamos viendo los  reyes que hubo en León y Castilla en el siglo XIII fueron Enrique I, Doña Berenguela, Fernando III el Santo, Alfonso X el Sabio y Sancho el Bravo. Los de más relieve el Santo y el Sabio. En un viejo texto se pide en cuanto al belicoso santo, no todo espada.

Debe colocarse a Fernando III entre los monarcas más sabios y prudente que hayan ocupado jamás el solio de Castilla. Aunque celosísimo católico, mostró la más admirable tolerancia así con los musulmanes como con los judíos, permitiendo a unos y a otros la celebración de su culto en mezquitas y sinagogas; sí, cumpliendo con un deber de conciencia, procuró la conversión de los infieles, jamás la impuso, en lo cual no hizo más que seguir los sapientísimos consejos de de su insigne madre la grande doña Berenguela.
A él se debe el gran avance de la Reconquista. Inició su reinado conquistando Baeza y alguna otra plaza. Enseguida Córdoba -29 de junio de 1236- con Zafra, Aguilar, Cabra, Osuna, Marchena y Cazalla.  Jaén, Murcia y Sevilla -29 de diciembre de 1248- siguiendo Jerez, Medina Sidonia, Arcos, Rota, Lebrija y Sanlúcar, obligando al rey de Granada a reconocerse como tributario. El final de su afán guerrero fue pensar internarse en África en expedición guerrera, pero murió de hidropesía en Sevilla el 30 de mayo de 1252, siendo enterrado en la catedral. Ésta, tras la conquista, pasó de mezquita a iglesia de Santa María y catedral, y mandó el rey construir la Capilla Real. En ella están también su primera mujer, Alfonso X y Pedro I de Castilla. (Al morir fue enterrada Beatriz de Suabia en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, en Burgos, y en 1279 su hijo Alfonso el Sabio la trasladó a la catedral de Sevilla, Capilla Real).   

Redujo a la nobleza, pero ésta volvió a desenfrenarse al querer Alfonso X continuar las reformas políticas y sociales de su padre contra los "intereses creados" de la nobleza y el clero que luchaba contra la merma de sus privilegios. Trató de robustecer el poder real, y lo único que consiguió fue afianzar el derecho, por herencia, a la sucesión, a la corona a favor del primogénito varón o hembra, con lo que se evitaba problemas de tal índole. No obstante, como ironía del destino, hubo de aceptar violar lo por él establecido, ya que contra el derecho de los hijos del infante Fernando de la Cerda, su primogénito, tuvo que jurar como sucesor a su hijo segundo Sancho IV, que ya había reconocido la nobleza, el clero y el pueblo. 

Frente a su incuestionable grandeza y virtudes, argumenta del siguiente modo Marcelino Menéndez y Pelayo:
Rasgos hay en la vida de San Fernando que resultan durísimos para nuestro sentir moderno; guerras de tal, devastación y exterminio; pena de fuego aplicada de continuo a los herejes:rasgos en que no conviene ni insistir demasiado ni defenderlos con razones sofísticas, ni menos disimularlos con interesada cautela. Pero quien tenga en cuenta la diferencia de los tiempos, las costumbres jurídicas a las que el Santo Rey se atemperó, y no olvide el principio de que la santidad no excluye errores de juicio, aunque implique virtud en grado heroico, no podría menos de exclamar leyendo la historia de San Fernando: <Admirable es Dios en sus santos.>
Y de admirar al Santo pasa a destacadas figuras del siglo: 
Grande y providencial en todas partes el siglo XIII, presenta en España de un modo tan evidente las huellas de un designio y ley superior, que es imposible dejar de reconocer la acción eficaz de la mano divina que reúne en el espacio de cien años al vencedor de las Navas; al conquistador de Córdoba y de Sevilla; al conquistador de Mallorca, de Valencia y de Murcia; al fundador de la Orden de Predicadores; al grande Arzobispo de Toledo, padre de la historia nacional; al primer poeta español de nombre conocido; al Rey legislador, astrónomo y sabio; que descorre y hace patentes los arcanos del firmamento, mientras deposita y hace germinar la semilla de la filosofía moral en el corazón de su pueblo.
La conquista de Mallorca fue por Jaime I de Aragón en 1229, aunque hasta 1231 resistieron los musulmanes en las montañas. En 1238,  Valencia. y en 1265-66 Murcia fue conquistada por Alfonso X el Sabio. 

Las dos figuras eminentes del siglo: Santo Domingo de Guzmán, y el otro ilustre dominico San Raimundo de Peñafort. El clero fue, aunque no siempre, la antorcha del saber; los conventos y las catedrales sedes de la enseñanza hasta que aparecieron las Universidades. En cuanto al clero, tenido por culto, no deja de darse el caso de que al principio de la Reconquista era tan iletrado como el pueblo. Según Carlomagno, entre mil sacerdotes españoles no se encontraba uno que supiera escribir una carta. Por otra parte, Pérez de Ayala, en su Rimado de Palacio, le muestra de muy bajo nivel intelectual in illo tempore, destruyendo en cambio muchos libros en varios autos de fe. Y recuerda la destrucción que hizo el obispo Lope Barrientos con la biblioteca del marqués de Villena. Este clérigo relevante más pertenece  al siglo XIV, pues nació en 1382. El cronista López de Ayala corresponde al siglo XIV y siete años del XV; escribió las crónicas de Pedro I de Castilla, Enrique II de Trastámara, Juan I, y dejó inacabada la de Enrique III. 

En este siglo décimo tercero surgen las Universidades; Sainz de  Robles, en su 'Diccionario de la Literatura, lo expone así:
Las tres primeras Universidades "verdad" que tuvo España fueron las de Palencia, Salamanca y Valladolid. La Universidad de Palencia fue fundada -carácter episcopal- el año 1212, por don Tello Téllez de Meneses. La Universidad de Salamanca lo fue -carácter real- por don Alfonso IX de León, el 1215. La Universidad de Valladolid -carácter municipal-, el año 1260 por una resolución del concejo. A la de Palencia otorgó en Pontífice Urbano VI los mismos privilegios de que gozaba la de París.[...] 1254: Alfonso X el Sabio crea en Sevilla unas Escuelas generales de latino y de arábigo, denominaciones que piensa De la Fuente representen:: El Latino, las letras; lo arábigo, las ciencias. A estos Estudios alfonsinos se los calificó en un Breve de Alejandro IV -1260-  de "Estudium Generale literarium".     
Otorgó Fernando III el Santo grandes privilegios a la Universidad de  Salamanca. y, aparte de sus conquistas a favor de la cruz, obsequió a Dios con la catedral de Burgos y la de Toledo, ambas de ese estilo arquitectónico que va del siglo XIII al XV, el gótico. Destaca en su reinado, asimismo, la fundación, en Italia, de la Orden de los Franciscanos por Francisco de Asís que con su hermana Clara crea también las Clarisas. Paralela es la Orden de los Dominicos fundada por el ya citado Domingo de Guzmán, nacido doce años antes en Caleruega (Burgos), 1170, probablemente el día de la festividad de San Juan  Bautista. Consiguió del Para Inocencio III en 1215 fundar una nueva Orden -morirá seis años después-. Este Pontífice proclamó una guerra santa contra los albigenses, o cátaros, herejía del sur de Francia, sin que llegara la paz hasta 1237, estableciéndose enseguida el tribunal de la Inquisición para extirparla. Santo Domingo combatió contra ella con su predicación. Raimundo de Peñafort (1175, o 77-1275) fue el tercer Maestro General de la Orden y consiguió bulas papales a favor de la misma. De él y del mallorquín Raimundo Lulio (1232-1315, o 16) el Doctor Iluminado, hablaré en la segunda mitad de este siglo XIII que corresponde a Alfonso X el Sabio y a Sancho IV el Bravo. Me ocuparé también de recordar a Gonzalo de Berceo (1190-1264) de singular relieve  en la Literatura.

Para unos autores figura Fernando III el Santo como el creador del Consejo de Castilla para el que  nombró doce prestigiosos jurista, pero otros historiadores sostienen que la institución oficial corresponde a últimos del siglo XIV, concretamente a 1385 y como obra de Juan I de Trastámara tras la desastrosa batalla de Aljubarrota. Esta institución es fortalecida por los Reyes Católicos; colocaron un presidente eclesiástico, dos o tres nobles y ocho o nueve letrados. El Decano del Consejo de Castilla fue presidente  del Consejo de la Mesta a partir de 1500.  

Muy generoso fue el Cielo con este rey,  que lo fue sin dejar de ser santo,  y que fue santo sin dejar de ser rey y de los más belicosos; le concedió una madre ejemplar y dos esposas.  La segunda no rehuía acompañarle en campaña.  En 'Reinas de España' nos dice el P. Florez:
El santo le pegaba  bien su fineza,  no solo con reciproco amor, sino dándole heredamientos en todas las conquistas,  y como éstas eran muchas, crecieron notablemente los estados de doña Juana.  Por una escritura de Calatrava se sabe que dicha Orden tenía en guarda veintiséis Privilegios de la reina,  que eran de varios  heredamientos: de Carmona, Luc, Zuferos, Zuferet, Fellin, Marchena,, de la heredad de Jaén,  con la torre de Mondejar de la heredad de Córdoba, que fue de la reina doña Berenguela ; de Arjona y Baños de Córdoba , concedido todo esto por por Privilegios del santo rey, su marido.  
Con ambas esposas tuvo numerosa descendencia, aspecto en que no he entrado ni voy a entrar. Lo hace minuciosamente, e indicando los matrimonios de todos los hijos de Fernando III, el susodicho fraile agustino; precisamente es autor de 'Elogios del Santo Rey Don Fernando III'.           
                                   

sábado, 29 de junio de 2019

ACERCA DEL DIVORCIO

Entre casados de honor,
cuando hay pleito descubierto
más vele el peor concierto
que no el divorcio mejor.
- 'El juez de los divorcios', 
Cervantes -   

 Alguna vez desde un tema o punto adyacente, o el mismo bajo otra perspectiva, consigné lo dramático de la ruptura matrimonial, que hoy más que nunca es la auténtica espada de Damocles. En esto no hay duda, mientras sí la hay referente a esa anécdota helenista, tenemos que sobre nosotros pende la espada del divorcio desde el día de contraer la coyunda nupcial católica o civil. Sabido es que la primera implica la segunda, mientras el matrimonio civil basta por sí mismo.

Aquí no me propongo hablar del estrago que motiva, generalmente con bastante proyección al futuro, y siempre en consonancia con las características del matrimonio de que se trate, sino de divulgar la historia del divorcio, la  cual es apenas conocida, por lo contrario de las secuelas que produce. ¿Quién en nuestra época divorcista no tiene algún familiar o amigo divorciado y sabe el daño de todo tipo que tal circunstancia genera? 

Con relación al matrimonio escribe Severo Catalina en su libro"La mujer":
Apenas hay ciencia moral y política que no destine al matrimonio un capítulo importante:
La teología estudia el sacramento 
La jurisprudencia estudia el contrato. 
La economía política estudia las consecuencias.
La literatura lo estudia todo.

Siendo el divorcio una consecuencia -la peor, desde luego, la más negativa- del matrimonio es patente que entra también de lleno en otras ciencias. Pero vamos a modular la historiografía. 

He de sentar como premisa inconmovible e inmutable que Dios creó el matrimonio, no el divorcio. El padre Alberto Vacan, en la segunda mitad del siglo veinte, nos aclara puntos importantes acerca de sobre cuanto el divorcio expone el evangelio de san Mateo, además de anteriores comentaristas; deshace el equívoco derivado del habla aramea y de la hebrea, en las cuales no existe la palabra esposa, por lo que el término 'mujer con la que se vive en concubinato, y así entenderá:"Quienquiera repudie a su mujer, si no se trata de una unión inválida, se hace causa de que se comete adulterio con ella". 

Aparte de la ley deteuronómica que permite al hombre divorciarse de su cónyuge por un motivo vergonzoso ; aparte también de la aprobación  de Moisés; la Iglesia Católica defendió siempre la indisolubilidad del matrimonio. Se proclamó taxativamente en el Nuevo Testamento: "... y viniendo a Él -refiere san Marcos- algunos fariseos que, con el propósito de tentarlo, le preguntaron si era lícito al marido repudiar a su mujer, les respondió y dijo: ¿Qué os ha ordenado Moisés? - "Moisés -dijeron- permitió dar libelo de repudio y despedida". Mas Jesús les replicó:- "En vista de vuestra dureza de corazón os escribió ese precepto. Pero desde el comienzo de la Creación Dios los hizo varón y mujer. Por ésta el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos vendrán a ser una sola carne. De modo que no son ya dos, sino una sola carne". En el Evangelio de san Mateo (19:3-2) se halla la frase clave: Quos Deus conjunxit, homo non separet, lo que Dios ha unido no lo separe el hombre. Y en el Evangelio de san Lucas podemos leer: 'Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio; y el que se casa con una repudiada por su marido, comete adulterio'. (18: 18) Esta afirmación de Jesucristo es exactamente con la que termina el referenciado capítulo de san Marcos: Quien repudia a una mujer y se casa con otra comete adulterio contra la primera ; y si una mujer repudia a su marido y se casa con otro, ella comete adulterio'. Pese a la tolerancia excesiva o permisividad que se ha legado a alcanzar e incluso con que actuamos muchos católicos, en el fondo esta idea no ha sido erradicada, solo la palabra adulterio bajo el punto de vista del Derecho. 

Grande diferencia tocante al matrimonio hay entre el Antiguo Testamento y el Nuevo como nos muestran varios libros: Levítico, Deuteronomio, Reyes, Rut, y algún otro. En tiempos de los patriarcas se practicaba la poligamia. Por otra parte existía la obligación para el hombre de casarse con la viuda de su hermano, si aquél no había tenido hijos, a fin de que se los diese y considerándose al primero que del nuevo matrimonio naciera como hijo del primer marido. Era la costumbre del Levicato que perduró hasta la época de los evangelistas. Señalaré también el llamado 'privilegio paulino' concediendo la disolución del matrimonio entre paganos si uno de los cónyuges se convertía al cristianismo y era abandonado por el consorte que seguía pagano. Porque -expone- 'Dios nos ha llamado a la paz'. (1º Cor. 7:11, 12, 16). 

Es palpable que en tema tan amplio, pues la Historia comprende muchas civilizaciones, muchos pueblos, he de limitarme a hacer una períoca o trazado en lo que al divorcio atañe en nuestro civilización, religión y cultura. En Grecia existió, porque a la bélica Esparta le interesaba madres con muchos hijos para la guerra, de aquí que la esterilidad constituía motivo de ruptura matrimonial.En Roma, cuna del Derecho, considerado el matrimonio como mero contrato no podía dejar de conllevar el divorcio. Justiniano, oponiéndose al Derecho canónico, considera que si el matrimonio es naturalmente humano, es disoluble. Por la Historia vemos que al final de la República las damas romanas cambiaban de marido con frecuencia; según Juvenal, de ocho a diez por lustro., y Séneca se refiere a damas famosas que contaban sus años por el número de maridos conseguidos. Tras la moralidad que aportó el Cristianismo se establecieron varias causas legales para el divorcio, lo que vino a dificultarle.No obstante lo dicho, existe una doctrina según la cual las nupcias férreas solo podía disolverlas la muerte. No falta literatura, autores que lo reflejan. 

En las legislaciones civiles y extranjeras fue tomando terreno, quedando, finalmente, como países que rechazaban el divorcio absoluto (admitían únicamente la separación) Italia, Irlanda,  Malta, Mónaco, Polonia, Canadá, Méjico, Portugal y España. La Iglesia lucha tenazmente contra la triste realidad moderna de haber llegado a ser el matrimonio tan quebradizo, haberse impuesto una mentalidad de divorcio que conduce, sin la menor responsabilidad y espíritu de sacrificio de forma indefectible a la ruptura del vínculo, sea 'in faciae ecclesiae' o solamente civil. Hoy como ayer la postura de la Iglesia es diametralmente opuesta al divorcio, basta ver cómo lo expone en su último Catecismo, aprobado por - - , el 25 de junio de 1992. Queda en él puesto de manifiesto que 'entre bautizados católicos el  matrimonio roto y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano ni por ninguna causa fuera de la muerte'(CIC can 1141) 

Paradigma del inconmensurable mal del divorcio. 

Si el divorcio es uno de los mayores males de la sociedad y afecta grandemente la procreación y la educación de los hijos; si unos más que otros dejan huella afectiva, económica, etcétera, en las familias, recordemos uno de singular repercusión y que fue funesto para el Catolicismo. Me refiero al del celebérrimo Enrique VIII, monarca que era muy adicto a la Iglesia romana, gran adversario, por consiguiente, de la Reforma protestante -incluso había escrito un libro contra Lutero-, reforma que, entre otras cosas, implicaba una forma distinta del matrimonio que la canónica, y con ella la institución del divorcio 

Este rey voluptuoso, que llevaba veinte años casado con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, con la que había tenido seis hijos -sobrevivió su hija Ana-, que tuvo relaciones con una dama de la Corte, Elisabeth Blount, de la que tuvo un hijo, se enamoró de  una mujer joven, de la pequeña burguesía y con un pasado nada limpio. Ana Bolena consiguió hacer valer su belleza y su decisión montó un tremendo conflicto que se saldó declarándose Enrique independiente de la autoridad papal y haciéndose proclamar jefe de la Iglesia de Inglaterra. En los tres años de matrimonio con Ana nació la futura y famosa reina Elisabeth, después sería acusada y  responsabilizada de adulterio y decapitada. El Papa Clemente VIII fue sustituido en Inglaterra por el rey, he dicho, mas he de decir que con la excepción del corto gobierno de la reina María, hija de su primer matrimonio con Catalina a la que si no trató de..., llevar a la Torre de Londres, fue sin duda por ser tía del poderoso Carlos V.   

Retornando a España.

El divorcio en España halló siempre gran oposición -hasta que en nuestros días dejó de hallarla, claro está- independientemente de casos como como la disolución de los matrimonios de las hijas del Cid, a que alude Henojosa en su 'Estudio sobre la 'Historia del Derecho español', y de los tres maridos que tuvo, sin quedar viuda de ninguno, la hija del conde castellano Fernán González -creador de Castilla que duerme su sueño eterno en la colegiata de Covarrubias en sepulcro junto al de su esposa doña Sancha-, hecho que refiere Menéndez Pidal en 'La España del Cid'. Ellos, con algún otro, no pasan de ser excepciones que confirman la regla. Las Partidas de Alfonso X el Sabio acogen la indisolubilidad del matrimonio consumado. 

Al fin, por desgracia, se implantó en España Dejando aparte la lucha del debate, la crisis de gobierno que suscitó, apuntaré solamente que se autorizó el divorcio por ley del 2 de marzo de 1932, ya en la Segunda República. En plena Guerra Civil quedó en suspenso y fue derogada por ley de 23 de septiembre de 1939 a los pocos meses de acabar la contienda.

La Iglesia llevará la voz cantante, por así decirlo, podía haber separación de cuerpos (separatio thorum mensae et habitacionem)., divorcio no vincular, pero no divorcio -vincular-.. Mas éste -que puede venir a mejorar alguna situación, nunca a corregirla- consiguió implantarse. Hubo concordatos y concordatos con la Santa Sede, se cuestionó en todos los medios, el Grupo Comunista y el Grupo Socialista con sus respectivas alegaciones abogaron por su consecución, y surge con la Ley 7 de julio de 1981, que modifica radicalmente el matrimonio -¡ay de ti, ay de mí!-, ya no es hasta la muerte, aunque en términos generales, ya lo he dicho, continúa indisoluble para la Iglesia.

La ruptura matrimonial -y en España hay que ir al divorcio mediante la separación-, no directamente- supone un trauma. Hay que soportar tres pleitos: ?medidas provisionales', 'oposición a estas medidas', si se estima, y 'pleito principal'. El divorcio no suele ser tan doloroso y, de no hacerse posible la reconciliación de los separados, siempre es preferible. No encontramos, desde luego, en el Derecho Canónico, ni en el Código Civil un artículo que sirva de analgésico -la Medicina tampoco puede proporcionar éste- al dolor que produce la separación al cónyuge víctima del matrimonio.. No hablemos de 'seres civilizados', cuya expresión suelen sacar a relucir los jurídicos  para aminorar el drama, nada más lejos del caso. 'La responsabilidad que recae sobre el rompedor es enorme -Terence Moix dixit-, porque no se limita a disponer de su propia vida, sino que modifica la de su pareja'. Sí, y para inri, a veces es el culpable. Con el citado autor de 'El sueño de Alejandría' -nació en Barcelona y la cambia por Alejandría- creo que 'el verdadero arte de la separación sería el de no hacer daño a la otra persona. Pero esto empiezo a pensar que es un arte imposible. 

El divorcio es un mal evidente tanto para el católico como para el no católico. En el punto de vista del Derecho español, he aquí su visión: 
¿El divorcio es una consecuencia de la libertad religiosa? Es un documento efectista, pero, a mí modo de entender, pobre en sus efectos, porque el artículo 16 de la Constitución exige la libertad religiosa. En virtud de ello se dice que no se puede imponer el criterio de los católicos a los no católicos; argumento que no es de recibo porque la indisolubilidad del matrimonio puede fundamentarse totalmente al margen de lo religioso, en el bien común,, por la protección de la familia, célula primordial de la sociedad, por la estabilidad social que se deriva de la estabilidad familiar, por el bien de los hijos, etc
De lo que de catastrófico tiene el divorcio no ha dejado de escribirse; para mí lugar especial merecen los psiquiatras. Luís Rojas Marcos que a la teoría une la experiencia, empieza así la Introducción de su libro 'La decisión de divorciarse':
La ruptura del matrimonio es una de las experiencias psicológicas más profundas, traumáticas y agónicas que pueden sufrir los seres humanos. 
El subrayado es mío, que además añado que, obviamente, no es igual el dolor y el daño que causa en todos los matrimonios, cuentan primordialmente la clase social y la económica.
Aparte de sus implicaciones políticas, sociales y religiosas, la decisión de divorciarse es un proceso personal extremadamente doloroso. Creo que es precisamente este dolor la razón principal por la que se ha escrito tan poco sobre la experiencia del divorcio: quienes no se han divorciado tal vez no desean que se les recuerde que lo que sucede a otros también puede sucederles a ellos; y para quienes han atravesado este <<túnel>> de agonía, revivir la experiencia puede ser tan doloroso que prefieran olvidarla por completo. 
(Digamos entre paréntesis que con el servicio militar obligatorio, felizmente desaparecido, aquella funesta situación por la que había de pasar el ciudadano velis nolis, quieras o no quieras, sucede lo mismo, ¡cuán poco se ha escrito! Entre las excepciones cito a Antonio Gala y al ejemplar juez José Castro. Lo que éste refiere sobre... aquello llamado 'mili' a su entrevistadora 
Tengo mal recuerdo de la mili. Te uniforman, te rapan el pelo, te someten a una disciplina de ordeno y mando, en formación y a toque de corneta, natural en el ámbito castrense
Es, efectivamente, la disciplina que nuestro Premio Nobel Jacinto Benavente define así:'La disciplina consiste en que un imbécil se haga obedecer por otros que son más inteligentes'.
Sea o  no sea racional lo que te manden, es indiscutible y inobedecible. Una mota de polvo en la bota, un correaje mal abrochado, un minuto de retraso en coger tu mosquetón pueden suponerte un arresto severo. 
Mi hijo al tener la enorme buena suerte de librarse de la mili por razón cronológica, se anuló cuando estaba en puertas, emitió: '¡Que alegría, me he evitado de jugar a lo soldadito!'. Sigamos viendo la pintura demoledora que de lo cuartelero -un cuartel es peor que una cárcel- nos hace una persona tan amante de la verdad por ser básica en la justicia. 
Y pronto empiezas a notar que no solo pierdes la libertad, pierdes la identidad, pierdes la personalidad, te codificas. [Subrayado por mi parte este aserto, por lo que tiene de clave]. Yo me defendía de eso. Prefería ser rebelde, siquiera por dentro, que vivir atemorizado ante el abuso de autoridad de los que llevaban unos galones o unas estrellas. 
Continúa el juez Castro refiriendo la esclavitud del antiguo soldado de quintas, pero tras pedir mil perdones por la digresión, sigo  con el divorcio, tan desconcertante como la mili). 

La Dictadura Franquista no al divorcio, la Monarquía sí al divorcio.

El más noble uso de la razón es descubrir
lo que hay de malo debajo del bien,  y  lo
que hay de bueno debajo del mal.   
                       -Unamuno - 

Se ha dicho que 'la política no tiene entrañas ni lógica', y así lo entiende nada menos que Shakespeare al afirmar: 'La política está por encima de la conciencia'. Que carece de lógica nos lo demuestra un elevado número de circunstancias, hechos, de la Historia. Incluido este de que durante el régimen de Franco estuviera prohibido el divorcio y al establecerse la monarquía un ministro suyo resurgiera la separación y el divorcio; la Iglesia perdió gran parte de su influencia en el terreno moral. Y, no obstante, la Monarquía se basa en la Religión: 'A Deo rex, a rege lex', de Dios el rey, del rey la ley. Claro que va mucho de monarquía absoluta a monarquía moderna. El punto 3 del artículo 1 de nuestra vigente Constitución dice: 'La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria'. En cuanto a la Religión, y pese a la monarquía, leemos en dicho texto: 

Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Lo poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
La católica España por antonomasia, pasó a ser un país aconfesional. ¡Y creando la Constitución una monarquía! Hoy se habla de separación y divorcio hasta en los reyes europeos que quedan, y de éstos algunos han vivido en separación secreta desde 1976. Ello a pesar de que el régimen monárquico, tan llamado a desaparecer por obsoleto,  pretende justificar su permanencia en el  buen ejemplo moral. ¡Sarcasmo al canto! 

El nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (1992) 'escrito en orden a la aplicación del Concilio Ecuménico Vaticano II' - Juan Pablo II, año décimo cuarto de su pontificado. 

Para la Iglesia Católica es hecho perenne la condena al divorcio. Y retorna a viejos principios.
  
2384 El divorcio es una ofensa grave a la ley natural. Pretende romper el contrato, aceptado libremente por los esposos, de vivir juntos hasta la muerte. El divorcio atenta contra la Alianza de salvación de la cual el matrimonio sacramental es un signo. El hecho de contraer una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, aumenta la gravedad de la ruptura: el cónyuge casado de nuevo se halla entonces en situación de adulterio público y permanente.
Aunque niega la Comunión a los divorciados, y como si partiera de esa división que hace Schopenhauer ('El mundo se divide en seres atormentados y en diablos atormentadores') admite que puede haber una víctima. 
2386 Puede ocurrir que uno de los dos cónyuges sea la víctima inocente del divorcio dictado en conformidad con la ley civil; entonces no contradice el precepto moral. Existe una diferencia considerable entre el cónyuge que se ha esforzado con sinceridad por ser fiel al sacramento del Matrimonio y se ve injustamente abandonado y el que, por una falta grave de su parte,destruye un matrimonio canónicamente válido. (cf FC 84).
(El subrayado es, obviamente, mío, y con él quiero significar mi corroboración). 
 
Las faltas graves que generalmente se dan como ruptura del matrimonio son el egoísmo -querer conseguir el dinero del otro, no se le quiere pero sí su dinero- y aquello que a decir de Francisco de Quevedo 'todos quieren poner y ninguno levar'.                                           

martes, 18 de junio de 2019

La festividad de San Juan Bautista

Celebrase el 24 de junio en nacimiento de San Juan Bautista, hijo de la prima de Nuestra Señora la Santísima  Virgen. La Visitación

Luca della Robbina -1425- iglesia de San Juan - Pistoya

nos refiere la visita de María a Isabel trasladándose desde Nazaret al supuesto lugar de Ain Carim, a unos diez kilómetros de Jerusalén, pues la Biblia no lo precisa. Lucas en el capítulo rimero y versículos 39 al 56 nos refiere su visita. Cuando el ángel Gabriel anuncia a María la Encarnación del Verbo, le comunica también que su parienta "ha concebido un hijo, y está en el sexto mes la que era llamada estéril, porque no hay nada imposible a Dios". María se lo comunica: '¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno!". E Isabel le responde: "¿Y de dónde me viene que la madre de mi Señor venga a mí?". Surge el Magníficat, que ha sido definido como el canto lírico por excelencia, pletórico de de trascendencia y poesía. 

Todos hemos leído los Evangelios, y sabemos que Isabel y Zacarías, su marido, eran bastante mayores y no habían tenido el hijo anhelado, así, pues, dada la edad de su esposa, Zacarías dudó ante el enunciado del nacimiento del Precursor; por esta duda fue castigado con la mudez. En ambas presentaciones del ángel, indicó éste el nombre que habían de poner al hijo, por o que en el momento preciso pide una tablilla y escribe: "Juan su nombre". Ahora ha creído, ahora recupera el habla, que será principalmente para alabar a Dios. No voy a seguir el Evangelio de san Lucas, ni pasar a otro, puesto que a la posibilidad general está el leerlo, o releerlos,no voy a tratar, por tanto, de la predicación de Juan Bautista. Bautista porque bautizó a Jesús; recordemos que, entonces, estando Éste orando, se abrió el cielo, y el Espíritu Santo en forma corporal como de una paloma descendió a la vez que una voz desde la altura  emitió: "Tú eres mí Hijo, el Amado; en Ti me recreo". (Lucas, ,3, 21-22).

Aunque, como queda dicho, se celebra en este mes el nacimiento de San Juan Bautista, y su muerte ocurrió en agosto, hemos de evocar ésta que ha movido las plumas de Gustavo Flaubert, Stephane Mallermé, Enrique Heine, Oscar Wilde... Muchas son las obras, sin olvidar la ópera  'Herodía de', de P. Milliet. Mucha literatura existe acerca de esta decapitación que también ha sido plasmada con los pinceles.

Salomé con la cabeza del Bautista, de Carlos Dolci 1665-1670

Me circunscribo a confecciona el significado de la fecha de referencia en base a la religión e historia. Historia la mínima, ya que también es mucha la que puede desplegarse acerca de este crimen Herodes Antipas impulsado por Salomé. En este hecho se entrelaza el odio y el amor; tal inspiró este hombre de vida tan austera que llegó a comer langostas y miel silvestre, que hacía penitencia en el desierto de Jericó, que bautizaba a las gentes en un ensanchamiento del Jordán, que destinado fue a ser el heraldo de Jesucristo. 

Describen su muerte los evangelistas San Mateo (4,12); San Marcos (1,14) y Sal Lucas (3,20). Cuenta el historiador judío, Flavio Josefo que fue encerrado en la prisión de Macheronte, pequeña localidad cerca del Mar Muerto. ¿Motivo? En el coinciden los citados evangelistas; por ejemplo, San Mateo apunta que Herodes había prendido a Juan, encadenándolo y puesto en prisión, a causa de Herodías´, la mujer de su hermano Felipo  (14:3). Este Herodes Antipas es hijo de Herodes el Grande, el de los Inocentes, el monarca de Judea que cuando huyó delante de Antígono los triunviros le nombraron le nombraron rey. Exterminó la familia de los Macabeos y recibió del emperador Augusto la Idumea y otras provincias. Es el protagonista de 'El mayor monstruo los celos', o 'Tetrarca de Jerusalén', de Pedro Calderón de la Barca. Conflicto entre él y Octavio por haber sido partidario de Marco Antonio y Cleopatra y, por otra parte, el retrato de su esposa Mariene. Tras la muerte de Herodes I el reino de Judea fue dividido por Augusto entre los hijos de este rey, Archelao obtuvo como ethmarca la mitad, Filipo y Herodes Antipas, como tetrarca la otra mitad,. Luego, caído en desgracia Archelao y desterrado y desterrado a Viena, Judea y Samaria fueron gobernadas por procuradores romanos. Notorio es que bajo Poncio Pilatos tuvo lugar la muerte de nuestro Redentor. 

La causa de la prisión del Bautista es la acusación que hacía al rey de que no le era lícito vivir amancebado con la mujer de su hermano Filipo. Así lo consideraba, a pesar de que ella estaba separada del uno y casada con el otro, por lo que Salome se sentía ofendida de Juan y deseaba su muerte. (El tema del matrimonio después del divorcio continuaba siendo cuestión candente). Al parecer, Herodes era contrario a darle muerte, ya por temor al pueblo, ya por abrigar algún sentido de la justicia. Pero llegó el día de su cumpleaños y en banquete de celebración Herodías quiso que su hija danzase en medio de los convidados. Refiere San Marcos que tanto agradó a Herodes que le prometió, con juramento, darle lo que pidiese. Y ella instruida por su madre: "Dame aquí, dijo, sobre un plato, la cabeza de Juan el Bautista". A pesar de que se afligió el rey, en atención a su juramento y a los convidados, ordenó que se le diese. Envió, pues, a decapitar a a Juan en la cárcel, y la cabeza de éste fue traída sobre un plato y dada a la muchacha, la cual la llevó a su madre. Los discípulos de Juan Bautista se llevaron el cuerpo, lo sepultaron y luego fueron a informar a Jesús. (14: 7al 12).

Barthomaus Strobel -1630-1633- Museo del Prado

No dejaré de citar, en cuanto a comentarios, a Livio, Valerio Antío en el episodio de Flaminio al que también hace referencia Séneca en su "Controversias". Mucha, ya lo he dicho, es la tinta que se ha vertido sobre la decapitación de San Juan, su estudio. Y pueblos hay cuya fe cristiana la evoca, tal como Etreros (Segovia) cuya iglesia parroquial lleva su  nombre

Iglesia de San Juan Bautista en Etreros

y es una de sus dos grandes  celebraciones, teniendolugar el sábado más próximo a su festividad.

San Juan Bautista, su imagen en Etreros

Su otra fiesta es el 14 de septiembre en honor al Santo Cristo de la Buena Muerte.

Santo Cristo de la Buena Muerte, Etreros

Como es obvio, no es únicamente en esta localidad segoviana donde su iglesia está dedicada a San Juan Bautista, ni donde se venera al Cristo de la Buena Muerte, mas por lo que para mí tiene de simpatía, la cito. No me olvido del Cristo de Pedro de Mena, en Málaga, al que la Legión rinde homenaje, ni del Cristo de la Dulce Muerte, en Iriépal (Guadalajara).
 
Cristo de la Dulce Muerte (Iriépal)

En lo que esta fiesta afecta a lo profano cito la comedia de Lope de Vega titulada 'La noche de San Juan', representada por mediación del conde de Olivares en aquel junio de 1631 ante Felipe IV y su Corte. Se describe en ella la velada de la noche referenciada, alboroto, desenfreno, aventuras amorosas, Es noche que tiene su leyenda del imperio de la carne, tan lejos de lo proclamado por la Iglesia Católica. 

Con todos mis respetos para la Religión, no dejaré de consignar que cabe preguntarse si la muerte es buena, si la muerte es dulce. No era muy buena, que digamos, para Unamuno cuando manifestaba: 'Cada vez que acuerdo que me tengo que morir, echo la capa en el suelo y me pongo a dormir'. Ante la brevedad de la vida -y la humana más que la de otras especies zoológicas- es angustioso no saber de dónde venimos, y aún está más lleno  de angustia la segunda incógnita: adónde vamos. En los 'Ejercicios Espirituales', san Ignacio de Loyola nos  consuela con la idea de que hemos sido creados para el servicio de Dios. Yo, particularmente, pienso, lo que estoy viendo, que no hay tal servicio a Dios en la inmensa mayoría de la humanidad. ¡Flaco servicio le hacemos! Si Adán mereció el castigo de la muerte, nosotros no merecemos conseguir la salvación del alma si hay que amar y servir a Dios y al prójimo. Flaco servicio hacemos a Jehová al ser el hombre como lo ve Thomas Hobbes: 'Homo hominis lupus', el hombre es lobo del hombre. 


El origen de las hogueras en la noche de San Juan.

Es amplio y complejo, solo voy a indicar algunas pautas. Está entre lo religioso y lo pagano, pues la fiesta de San Juan es una festividad cristiana de origen pagano.

Las hogueras de San Juan tienen su origen, en cuanto a la Religión, en el hecho de que Zacarías hizo encender una para anunciar a sus familiares el nacimiento de su unigénito. Ello vino realizándose por los cristianos desde el medievo. Es una celebración internacional, pero principalmente tiene lugar en España. Hay diversas maneras en distintos lugares en tal celebración, recordemos la 'Leyenda de la Encantada'. Las hogueras son habituales en países de la Europa mediterránea. Son paradigmáticas las de Alicante.
                                                                               
    
En suma, es tradición cristiana pero tiene también un caráter mágico; se celebran muchos ritos que guardan vinculación con lo pre-cristiano. Los pre-cristianos refieren que el Sol está enamorado de la Tierra y  celebran el día de más largo del año. La noche más corta del año, del 23 al 24 de junio, es la mejor fecha para ahuyentar malos espíritus y abrazar el amor y la felicidad.