viernes, 2 de enero de 2026

La obsesion del muy imperfecto ex monarca Juan Carlos I.



 Justo castigo a su perversidad.

 Contra lo bueno  de que presume haber hecho, su quebranto del  5º Mandamiento de la Ley de Dios: "no matar, se halla en duda, y no sólo respecto al caso de la joven actriz Sandra Mazarorowsky que a la edad de 18 años y supuestamente embarazada de él, y negándose a abortar, fue arrojada desde la ventana de su domicilio.  De una manera fragante lo están el 6º:: "no fornicar",el 7º: "no hurtar", el 8º: "no levantar falso testimonio,ni mentir", y el 9º: "no desear la mujer de tu prójimo". He de recalcar que en la transgresión de este Mandamiento, así como en el sexto y séptimo fue un campeón. 

Es """realmente""" -de realeza y realidad- su osadía un tremendo cinismo, de elogiar grandemente a su esposa Sofía de Grecia, a pesar de haberla hecho una de las reinas más cornudas. Viva la patria y la madre que la parió. Fue ésta la reina consorte Federica de Grecia -Federica de Hannover-´,,   mujer previsora por tristes experiencias de su vida, como la de ser cornuda de hombres, habida cuenta de que su esposo el rey  Pablo I de Grecia fue uno de los más celebres sodomitas que han existido. Dado lo curtida que estaba en sufrir adulterio, cuando su hija al saber de la infidelidad de Juan Carlos -le pilló con Sara Montiel como refiere Juan Balansó- tomó la decisión de divorciarse la disuadió, proyectándola al teatro a que debía prestarse y convenciéndola de que  todo otro camino a seguir le sería peor.

Lo que en su senectud teme enormemente el rey "negociante" y donjuán por antonomasia.   

Es morir en su exilio. Aquí se pretende el engaño, para descartar el deleznable acto de su hijo Felipe VI, de que fue voluntad de Juan Carlos irse de España tras su abdicación. Él expone -en pluma de la periodista francesa Laurence Debray sus Memorias, y en ellas lo siguiente: 

"No sé si el sacrificio personal de mi salida de España ha sido beneficioso y aprobado en su justo valor. A mí, desde luego me cambió como hombre: <Lo que no me mata, me hace fuerte>. [...] Pero me aferro a esta certeza: mi país corre por mis venas. Me despierto con la nostalgia del país y me acuesto con la misma nostalgia. En Abu Dubi llevo a España muy dentro de mí.  Nada ni nadie puede arrebatarme ese privilegio y ese orgullo, aunque todavía hoy mis breves visitas a España están sujetas a la aprobación de la Casa Real y me vea privado a una vida familiar en la Zarzuela". 

Las pía, como vemos, clama con anhelo por la vuelta a su papel o, al menos, al final que corresponde tener a quien le ostentó. En suma, lograr recuperar lo más posible de lo que fue: morir en España y que a su muerte se le rindan los correspondientes honores. De ello haré referencia, Deo volente. otro día.    

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