Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también; que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublé. Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente ya no hay quien lo niegue, vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseos.
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao... Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición,
da lo mismo que si es cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.
Este tango ha sido remodelado por Eduado Aute .
La cosa queda en que EL QUE NO LLORA NO MAMA Y EL QUE NO ROBA ES UN GIL
Al caso de corrupción del PP, que batió el récord frente al PSOE, se une la monarquía de Juan Carlos I, cuyos Borbones siempre, a excepción de Carlos III, todos fueron enormes cacos.
La corrupción por parte de la monarquía -apunto una vez más, aunque sea innecesario porque a la vista está- no solo se refiere al aspecto económico, sino al sexual también. Don Juan Tenorio y demás donjuanes tuvieron como meta violar mujeres, el pudor, honestidad, recato; arruinaban, pero salvo en el juego ... Juan Carlos I y su hijo Felipe VI, este segundo en cierto modo un mismo reinado, en sus lance amatorios incluso propiciaron muerte ambos y en cuanto a robar para enriquecerse es algo que uno y otro han practicad. En cuanto a Felipe dígalo la fortuna que ha llegado a tenerla reina consorte Letizia. ¡Pues si no llega a ser adúltera y satánica.
Las monarquías actuales -ya no autoritarias- pretenden basar su necia existencia en la ejemplaridad. ¿Dónde está ésta en Juan Carlos I y en Felipe VI? Ya lo indica el vídeo que encabeza este artículo.
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