He aquí a Miguel de Unamuno y Jugo y a su esposa, la única mujer que figura en su vida.
Tan obsesionado estuvo el autor "Del sentimiento trágico de la vida" que llega a relacionar el amor de algún modo con la muerte: "Es el amor -escribe- lectores y hermanos míos, lo más trágico que en el mundo y en la vida hay; es el amor hijo del engaño y padre del desengaño; es el amor el consuelo en el desconsuelo; es la única medicina contra la muerte, siendo como es de ella hermana".
Como nadie ignora, los tres grandes temas o puntales de la Filosofía son: Dios, el mundo y el ser: Partiendo de esta base no se concibe quien pretende establecer gran distancia entre la Religión y la Filosofía. En cierto modo ambas confluyen en la muerte. "Si no existiese nuestra vida, límites y dolores -dice Schopenhauer- acaso a ningún hombre se le hubiese ocurrido la idea de preguntarse por qué existe el mundo y está constituido precisamente de esta suerte". Definitivamente sienta esta premisa: <la muerte es el genio inspirador , el mussagetes de la Filosofía, sin ella difícilmente se habría filosofado>. En la muerte radica "el interés que sentimos por los sistemas filosóficos y por los religiosos". Él apunta que los explica, y cierto que mucha ha escrito sobre la Religión en general.
Dejemos a este filósofo y pasemos al autor de una obra enjundiosa como es Del sentimiento trágico de la vida, aunque se tilde de excesivamente peligrosa, en la que nuestro Unamuno sostiene que el terror a la muerte, el ansia de inmortalidad, es la generatriz, por así decirlo, de toda filosofía y de toda religión. Ve la historia dela filosofía -insisto- inseparable de la historia de la religión, y ésta también originada por la muerte- "Sea el que fuere -escribe- el origen que quiera señalarse a las religiones, lo cierto es que todas ellas arrancan históricamente del culto a la muerte, es decir, a la inmortalidad". No se detiene a examinar religiones para probarnos que es así, pero ¿quién lo ignora a poca cultura en Historia que posea? Revisa gran parte de la Historia de la Filosofía: Kant, Spinoza, Platón, Vogt, Haechel, Blichner, Virchov y algún otro, empero a lo que dedica mayor extensión es al Cristianismo.
Fía Unamuno más en el sentimiento que en la razón, y así Expone: "La fe en Dios nace del amor a Dios, creemos que existe por querer que exista, y nace acaso también de l amor de Dios a nosotros. La razón no nos prueba que Dios exista, pero tampoco que no pueda existir.
En "Mi religión y otros ensayos" encontramos algo similar a este aserto: "Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero tampoco de su no existencia". Y añade: "Los razonamientos de los ateos me parecen de una superficialidad y futileza mayores aún que los de sus contradictores. ¿Por que creo en Dios? Si creo en Dios o por lo menos creo creer en Él, es, ante todo, porque quiero que Dios exista (ya deja expuesto en otra parte que no concibe haya quien no quiera la existencia de Dios) y después porque se me revela, por vía cordial, en el Evangelio y a través de Cristo y de la historia.
La importancia de nuestra parte corporal.
Del desaparecido cementerio de Bilbao (Cementerio de Mallona) nos recuerda Unamuno que había grabada esta cuarteta:
"Aunque estamos en polvo convertidos, / en ti, Señor, nuestra esperanza fía, / que tornaremos a vivir vestidos / con la carne y la piel que nos cubría". Esto a tal extremo que es doctrina católica ortodoxa la de que la dicha de los bienaventurados no es del todo perfecta hasta que recubren sus cuerpos. Quéjense en el cielo, y "aquel quejido les nace -dice nuestro Fray Pedro Malón de Chaide, de la Orden de San Agustín, español y vasco- de que no están enterrados en el cielo, pues sólo está el alma, y aunque no pueden tener pena porque ven a Dios, en quien inefablemente se gozan, con todo parece que no están plenamente contentos. Estarlo han cuando se vistan de sus propios cuerpos"."A este dogma central -añade- de la resurrección en Cristo y por Cristo, corresponde un sacramento central también, que es el eje de la piedad popular católica, es el sacramento de la Eucaristía. En el se administra el cuerpo de Cristo, que es pan de inmortalidad."

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